Argelia relaja el confinamiento para salvar la economía

La nación argelina atraviesa una grave crisis económica debido al desplome de los precios del petróleo y el gas
Gente comprando en el supermercado en Argel, Argelia

REUTERS/RAMZI BOUDINAA  -   Gente comprando en el supermercado en Argel, Argelia

El régimen argelino decidió esta jornada relajar el confinamiento y autorizar la apertura de los comercios para atajar el impacto de la pandemia de la enfermedad COVID-19 en su frágil economía, sumida en una aguda crisis por el derrumbe de los precios del petróleo y el gas, materias primas de las que depende.

Pese a que el virus ha matado oficialmente a cerca de 500 personas e infectado a más de 6.000, la oficina del primer ministro anunció que se autoriza la apertura los comercios dedicados a la venta de materiales para la construcción y las obras públicas, como la cerámica, artículos de pintura, carpintería, canalización y tubería.

Pero también de electrodomésticos, telas, joyas, ropa y zapatos, cosméticos y perfumes, muebles y mobiliario de oficina, pastelería y repostería tradicional, además de las peluquerías.

La reanudación de la actividad comercial en la calle se anuncia apenas 24 horas después de que el régimen decidiera igualmente acortar el toque de queda que se había impuesto en nueve de las principales ciudades del país, entre ellas la capital.

La relajación del confinamiento coincide con el inicio del mes sagrado del ayuno diurno o Ramadán, una época de abstinencia religiosa que sin embargo se caracteriza por un mayor consumo de alimentos -especialmente de dulces- durante las noches, en las que son tradicionales las grandes cenas hasta altas horas de la noche.

El Ramadán también se caracteriza por una inusual actividad y movilidad nocturna, ya que las familias suelen reunirse para romper juntas el ayuno, rezar y ver las tradicionales series de televisión.

Las autoridades religiosas han pedido este año a los creyentes, no obstante, que se abstengan de las reuniones familiares y han respaldado la decisión del régimen de cerrar las mezquitas.

La reanudación de la actividad comercial coincide, igualmente, con el descenso abrupto de los precios del petróleo y el gas, que han ahondado la grave crisis económica que vive el país desde el desplome previo de 2014.

Entonces, el régimen argelino optó por recurrir a las reservas de divisas -calculadas en aquel tiempo en 178.000 millones de dólares- para mantener la paz social y una economía de corte socialista sostenida en el empleo estatal y las subvenciones a la vivienda, a los alimentos, a la electricidad y al combustible, estrategia que ha consumido la mitad de esas divisas.