Argelia sella una “alianza estratégica” con Rusia en plena crisis de Ucrania

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Por Paco Soto
Argelia y Rusia han decidido estrechar sus relaciones bilaterales en plena crisis de Ucrania. Uno de los efectos de las tensiones territoriales ucranianas ha sido el enfrentamiento político de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos con Rusia, que apoya a los secesionistas pro-rusos de Ucrania. En este contexto conflictivo, Argelia, que es un aliado de la UE y de Washington y desempeña un papel clave en el norte de África y en el Sahel, consideró oportuno firmar esta semana un Memorando de Entendimiento entre el Consejo de la Nación argelino, órgano parlamentario creado en 1996 para controlar el poder legislativo, y el Consejo de la Federación ruso (Senado). El acuerdo fue firmado, en Argel, entre el presidente del Consejo de la Nación,  Abdelkader Bensalah, y la presidenta del Senado ruso, Valentina Matvienko. El memorando entre Argelia y Rusia contempla “el refuerzo de las relaciones entre las dos instituciones, sobre todo en el intercambio de visitas de los presidentes de las dos instituciones parlamentarias”. El incremento de  “la cooperación entre los dos países” es el objetivo último del acuerdo. El representante argelino lo confirmó cuando dijo que Argel y Moscú quieren “reforzar lo que ya se acordó en el marco de la cooperación bilateral”. Los dos países, según declararon Bensalah y Matvienko, desean que esta nueva etapa no se centre exclusivamente en el ámbito parlamentario, sino que abarque otras facetas de las relaciones bilaterales. “Tenemos que incrementar estas relaciones y situarlas en mejores niveles e intensificar el diálogo y la cooperación”, recalcó el responsable argelino.


En este sentido, en el ámbito económico, según dijo Bensalah, “Argelia dispone del potencial necesario para instaurar un clima favorable para los operadores económicos que permita el establecimiento de una alianza estratégica entre los dos países”. Argelia y Rusia son dos grandes productores mundiales de hidrocarburos y exportan parte de estas materias primas a Occidente. En el caso de Rusia, a Alemania y otros países de Europa central y del este. En el caso de Argelia, España es uno de los principales clientes del gas que produce el país norteafricano. En el terreno geopolítico, Argel y Moscú también desean “intensificar los esfuerzos” a favor de “la paz y la estabilidad luchando contra el terrorismo y contra todas las formas de subdesarrollo y garantizando el derecho legítimo de los pueblos a la autodeterminación”, destacó el presidente del Consejo de la Nación. Sobre esta cuestión, los representantes argelino y ruso subrayaron “la cercanía de los puntos de vista” de ambos países.


El presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, respaldó políticamente el memorando al recibir, en su residencia oficial en Argel, a los firmantes del acuerdo bilateral. Valentina Matvienko expresó su satisfacción por el acuerdo y aseguró que Argelia “es un oasis de paz en la región gracias a los esfuerzos del presidente de la república, Abdelaziz Buteflika”.  En tiempos de la URSS, Argelia tuvo buenas relaciones políticas con los dirigentes soviéticos, pero se mantuvo relativamente alejada del bloque socialista liderado por Moscú  y crítica con el modelo capitalista occidental. El Kremlin hizo grandes esfuerzos por controlar a los dirigentes argelinos, sobre todos los más cercanos al modelo socialista ortodoxo, pero no logró su propósito de convertir el Estado norteafricano en un satélite soviético. Durante la ‘guerra fría’ entre Estados Unidos y la URSS, Argelia y otros países en vías de desarrollo, además de Estados socialistas contrarios a la ortodoxia soviética, como Yugoslavia, crearon el Movimiento de Países no Alineados (MPNA). Su objetivo fue mantener la neutralidad frente a las dos superpotencias. En la Conferencia de Argel de 1973 nació el concepto de “nuevo orden económico mundial” alejado del socialismo soviético y del capitalismo occidental.