Argelia y Marruecos se enzarzan en una batalla diplomática sobre el dinero de la droga en África

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Paco Soto

Pie de foto: El ministro argelino de Asuntos Exteriores, Abdelkader Messahel.

Argelia y Marruecos, las dos potencias políticas y económicas del Magreb, han abierto un nuevo frente de enfrentamiento. No es algo nuevo. Los dos Estados magrebíes llevan más de cinco décadas instalados en la dinámica de la pugna permanente. Las causas son de origen político, geoestratégico y económico. Los dos países aspiran a la hegemonía en el Magreb. El conflicto del Sáhara Occidental es el principal asunto de discordia entre Argel y Rabat. Mientras los dirigentes argelinos apoyan sin fisuras al Frente Polisario, que defiende la independencia de la antigua colonia española en el marco de un referéndum de autodeterminación bajo supervisión de la ONU, el Reino de Marruecos reivindica la marroquinidad del territorio en disputa y ofrece una amplia autonomía saharaui, pero bajo su soberanía.  Esta vez, la causa del nuevo conflicto bilateral se encuentra en unas polémicas declaraciones del ministro argelino de Asuntos Exteriores, Abdelkader Messahel, en las que el jefe de la diplomacia del país magrebí acusó a Marruecos de blanquear dinero de la droga en el continente africano. Messahel, que hizo estas declaraciones en un foro empresarial, afirmó que Rabat “recicla el dinero del hachís a través de los bancos” marroquíes que operan en África. El responsable de la política exterior argelina manifestó que “todo el mundo lo sabe y me lo han dicho los jefes de Estado africanos”. Asimismo, Messahel acusó a la compañía aérea Royal Air Maroc (RAM) de mantener estrechos vínculos con el tráfico de estupefacientes, al “transportar otra cosa que viajeros”. Messahel llegó incluso a decir que Marruecos “no vale nada” en África, y se mostró convencido de que en el norte del continente africano Argelia es “el único país seguro y estable”.

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Pie de foto: El ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita.

Reacción de Rabat

Las declaraciones del titular de Exteriores argelino se alejan de los planteamientos favorables a un acercamiento entre Argel y Rabat expresados por Lakhdar Ibrahimi y Chakib Khelilm, dos políticos del clan cercano al presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika. La diplomacia marroquí reaccionó inmediatamente a los propósitos del ministro argelino de Exteriores a través de un comunicado oficial, y los calificó de “gravísimos” e “irresponsables”, además de “infantil”. El Ministerio marroquí de Asuntos Exteriores lamentó “las mentiras a la opinión pública” vertidas por el ministro argelino de Exteriores, y aseguró que las acusaciones de Argel “carecen de fundamento y no podrán afectar ni a la credibilidad ni al éxito ni a la cooperación del Reino de Marruecos con los países hermanos africanos”.

Según la diplomacia marroquí, Argelia ataca a su vecino para “justificar las derrotas y los verdaderos problemas económicos, políticos y sociales de este país, que afectan a amplias franjas de la población argelina, especialmente a la juventud”. El Ministerio marroquí de Exteriores criticó a Argelia porque “ni siquiera con sus recursos financieros y sus petrodólares” ha conseguido asentar su poder económico en África.  Rabat decidió llamar a consultas a su embajador en Argel y también convocó en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, en Rabat, al encargado de negocios de la Embajada de Argelia en la capital marroquí. Marruecos no descarta que las instituciones atacadas por Messahel emprendan acciones legales contra Argelia.

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Pie de foto: Logotipo de varios bancos marroquíes.

Eventos importantes

Las duras acusaciones de Abdelkader Messahel contra bancos y empresas marroquíes coinciden con la visita que realizó a Marruecos, Argelia y Mauritania Horst Köehler, enviado especial del secretario general de la ONU, António Guterres, para tratar de encontrar una vía de solución al conflicto del Sáhara Occidental. La diplomacia marroquí está convencida de que los dirigentes argelinos quieren debilitar a Rabat de cara a la cumbre entre la Unión Europea (UE) y África que se celebrará en noviembre de este año. Por otra parte, según informó el diario marroquí ‘Assabah’, un informe realizado por un centro de estudios estadounidense para la región MENA (Oriente Medio y Magreb) denuncia que los traficantes de tabaco de contrabando en el Magreb financian a la organización terrorista Daesh. El citado informe apunta a que la complicidad criminal de los traficantes es muy activa en zonas fronterizas de países como Argelia, Marruecos y Mauritania. Daesh, según el informe, quiere imponer su hegemonía en el Magreb y fortalecer su poderío económico a través del control del contrabando de tabaco, como ya lo hace con la producción de petróleo en otros países. El informe estadounidense coincide en algunos puntos con la información que baraja la Oficina de Naciones Unidas contra el Crimen y la Droga. Según este organismo de la ONU, los traficantes controlan el 60% de la venta de tabaco de contrabando en Libia y el 18% en Argelia.