Aumenta la propagación del coronavirus en África y se duplican los contagios en las últimas semanas

Frente a la amenazante situación, Marruecos destaca por su lucha contra la COVID-19 en el continente africano
Personas afectadas por la crisis económica del coronavirus hacen cola para recibir donaciones de alimentos en el asentamiento informal de Iterileng, cerca de Laudium, al suroeste de Pretoria (Sudáfrica), el miércoles 20 de mayo de 2020

AP/THEMBA HADEBE  -   Personas afectadas por la crisis económica del coronavirus hacen cola para recibir donaciones de alimentos en el asentamiento informal de Iterileng, cerca de Laudium, al suroeste de Pretoria (Sudáfrica), el miércoles 20 de mayo de 2020

África fue el último continente en el que penetró el coronavirus, pero ya prácticamente no quedan lugares en el continente donde la pandemia no haya hecho acto de presencia, desde que Egipto informase sobre el primer caso diagnosticado; aunque el registro de afectados aún no se ha disparado como en otras áreas del mundo. 

El virus ha pasado mayoritariamente de Europa a América en los últimos tiempos y el continente africano, de 1.200 millones de habitantes, no es por el momento de los más azotados por la enfermedad COVID-19, que ha dejado ya centenares de miles de muertos y millones de víctimas en todo el planeta. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha alertado sobre la "preocupante tendencia al alza" que se está dando en esta área; y, además, diversos expertos estiman que, si la pandemia no se controla, podrían morir hasta 190.000 personas en el continente, y hasta 44 millones podrían contagiarse. 

Aunque el virus ha entrado más tarde en el continente africano y ha tardado más tiempo en propagarse, la pandemia se está acelerando en las últimas semanas y ha pasado de 100.000 contagiados a 200.000, según las estadísticas oficiales. Es decir, en las últimas semanas se han duplicado los casos de afectados por la plaga del coronavirus; todo ello en una zona en la que existen menos recursos médicos para afrontar el problema. Según la OMS, lo que ha pasado es que el virus ha entrado en las capitales africanas a través de personas procedentes de Europa. Ahora preocupa que el virus entre en las zonas rurales, con menos infraestructuras y menos capacidad para hacer frente a la crisis sanitaria. Los países más infectados son Sudáfrica, que ha reanudado las clases y buena parte de su actividad; seguido de Egipto, que ha anunciado la apertura de fronteras el 1 de julio para el turismo internacional, pero solo en zonas costeras del Mediterráneo y el mar Rojo. 

Un trabajador usa una máscara facial para protegerse contra el coranavirus, en un centro comercial de Khayelitsha en Ciudad del Cabo, Sudáfrica
AP/NARDUS ENGELBRECHT - Un persona usa una máscara facial para protegerse contra el coranavirus, en un centro comercial de Khayelitsha en Ciudad del Cabo, Sudáfrica

En este sentido, la Comisión Económica de Naciones Unidas para África (UNECA, por sus siglas en inglés) apunta que más de 300.000 africanos podrían morir por la COVID-19, en un continente donde el 56% de la población urbana se concentra en barrios marginales o viviendas informales y sólo el 34% de los hogares tiene acceso a instalaciones básicas para lavarse las manos. Además, la crisis alimentaria en uno de los continentes más afectados por la pobreza podría llegar a duplicarse, según han advertido la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) y el Programa Mundial de Alimentos.

Ante este panorama, Marruecos se ha convertido en una pieza clave para el combate frente al coronavirus en África. Está desplegando una gran campaña de apoyo a sus vecinos continentales, dentro de la cual se enmarca el reciente envío de una veintena de aviones que salieron del aeropuerto marroquí de Casablanca con destino a Senegal, Mauritania, Suazilandia o Zambia. En las bodegas de estas aeronaves se incluyeron 8 millones de mascarillas, 900.000 pantallas protectoras, 30.000 litros de gel desinfectante, 600.000 gorros quirúrgicos, 60.000 batas y miles de cajas con medicamentos destinados a dar soporte a estas naciones en su lucha contra la COVID-19 y a ayudar al personal médico que está en primera línea del frente de batalla contra el coronavirus. El material ha sido fabricado íntegramente en Marruecos siguiendo las recomendaciones de la OMS y los países beneficiados en total por la actividad humanitaria marroquí son Burkina Faso, Camerún, Comoras, Congo, Suazilandia, Guinea, Guinea-Bissau, Malawi, Mauritania, Níger, la República Democrática del Congo, Senegal, Tanzania, Chad y Zambia.

Fouad Yazourh, director general del Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos, se refirió a esta iniciativa del reino alauí y a la importancia de la cooperación continental, en palabras recogidas por RTVE: “Marruecos es parte de África y continuidad de África y África es continuidad de Marruecos igualmente, nuestra seguridad respecto a la salud o nuestra prosperidad no pueden estar al margen de la seguridad global de todo el continente”.

Trabajadores de una fábrica empaquetan mascarillas de protección desechables en Casablanca (Marruecos) el pasado 10 de abril en plena crisis del coronavirus
AFP/FADEL SENNA - Trabajadores de una fábrica empaquetan mascarillas de protección desechables en Casablanca, Marruecos

Esta acción solidaria se inscribe en la aplicación de la iniciativa lanzada por el rey Mohamed VI de Marruecos el 13 de abril de 2020, “como enfoque pragmático y orientado hacia la acción, dirigida a los países africanos hermanos, que permite un intercambio de experiencias y buenas prácticas y busca establecer un marco operacional para apoyar sus esfuerzos en las diferentes fases de la gestión de la pandemia”, según explicó el Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí a través de la agencia oficial de noticias MAP.

También cabe destacar que Marruecos mostró su deseo de albergar el Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), que se construirá en un futuro auspiciado por la Unión Africana.