Boeing detendrá en enero la fabricación del 737 Max de manera temporal

Las acciones de la compañía cayeron un 4,29% en Bolsa este lunes
Un avión Boeing 737 Max

REUTERS/LINDSEY WASSON  -   Un avión Boeing 737 Max en la pista de la planta de producción de Boeing 737 Max en Renton, Washington, EE.UU. el 16 de diciembre de 2019

El fabricante de aviones americano Boeing ha decido detener temporalmente la fabricación de su polémico modelo 737 Max a partir de enero. Esta decisión ya ha tenido consecuencias para la compañía, que al cierre de la Bolsa este lunes sufrió una caída del 4,29% en el valor de sus acciones, la mayor del parqué neoyorkino. 

Este modelo estuvo implicado en dos accidentes aéreos mortales de gran magnitud en octubre de 2018 y marzo de 2019, producidos por un fallo en su ‘software’. Estos hechos ha causado que Boeing esté pasando por un una crisis sin precedentes, sobre todo después de que la Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas en inglés) prohibiese volar al 737 Max al menos hasta febrero, a la espera de mejoras en el aparato.



Gráfico del avión Boeing 737 MAX, cuya fabricación ha sido interrumpida temporalmente por la empresa.
AFP/AFP - Gráfico del avión Boeing 737 MAX, cuya fabricación ha sido interrumpida temporalmente por la empresa

Según ha recordado Boeing en un comunicado, que dice contar aún con aproximadamente 400 aviones almacenados de este modelo, “anteriormente habíamos declarado que evaluaríamos continuamente nuestros planes de producción si la puesta en tierra del Max continuaba más de lo esperado.

 Como resultado de esta evaluación continua, hemos decidido priorizar la entrega de aviones almacenados y suspender temporalmente la producción en el programa 737 a partir del próximo mes”, ha subrayado la compañía. 



Boeing cree que su decisión es menos perjudicial para mantener el sistema de producción a largo plazo y la salud de la cadena de suministro. “Esta decisión está impulsada por una serie de factores, incluida la extensión de la certificación hasta 2020, la incertidumbre sobre el momento y las condiciones de regreso al servicio y las aprobaciones de capacitación global, y la importancia de garantizar que podamos priorizar la entrega de aeronaves almacenadas”, argumenta el fabricante.



Durante el tiempo en que no fabrique más 737 Max, el plan de Boeing es que los empleados afectados continúen con el trabajo relacionado con el 737 o sean asignados temporalmente a otras labores, por lo que la firma tratará de que no haya despidos.

“Como hemos hecho a lo largo de la puesta en tierra del 737 Max, mantendremos a nuestros clientes, empleados y cadena de suministro en la mente mientras continuamos evaluando las acciones apropiadas. Esto incluirá los esfuerzos para mantener las ganancias en el sistema de producción y la calidad y la salud de la cadena de suministro logradas en los últimos meses”, ha asegurado Boeing en su nota, en la que informa que proporcionará información financiera sobre su decisión a finales de enero.



Empleados pasan junto a un avión Boeing 737 Max en la planta de producción de Boeing 737 Max en Renton, Washington, EE.UU. el 16 de diciembre de 2019.
REUTERS/LINDSEY WASSON - Empleados pasan junto a un avión Boeing 737 Max en la planta de producción de Boeing 737 Max en Renton, Washington, EE.UU. el 16 de diciembre de 2019

A pesar de ello, los analistas auguran que la decisión de Boeing ahondará en la crisis de la aeronáutica a corto plazo. Boeing es el mayor exportador de manufacturas de EEUU y el miembro más grande del Dow Jones. Según un análisis del diario ‘The New York Times’, es probable que esta decisión de detener la producción tenga consecuencias en la economía estadounidense, porque afectará a los proveedores de todo el país y hundirá a la compañía aún más en su crisis.



Boeing 737
AFP/JASON REDMOND - Foto de archivo tomada el 27 de marzo de 2019 en que los empleados trabajan en aviones Boeing 737 MAX en la fábrica de Boeing Renton en Renton, Washington.

El 737 Max, que se produce en la fábrica de Boeing en Renton, en el estado de Washington, con 12.000 empleados, es el avión más importante de la compañía y representa decenas de miles de millones de dólares en ventas anuales.

 Sin embargo, dado que la empresa aún no puede obtener la aprobación de los reguladores globales para permitir que el avión vuelva a volar -lleva nueve meses en tierra-, los ejecutivos y los miembros de la junta han tomado una de las decisiones más importantes en la historia de más de 100 años del fabricante, según analistas estadounidenses.