Boris Johnson insiste en la renegociación del Brexit para evitar una salida sin acuerdo

Entretanto, la actividad de la Cámara de los Comunes quedará oficialmente suspendida esta noche
Boris Johnson y Leo Varadkar han plasmado sus diferencias sobre la cuestión irlandesa después de su conversación

AFP/LORRAINE O’SULLIVAN  -   Boris Johnson y Leo Varadkar han plasmado sus diferencias sobre la cuestión irlandesa después de su conversación

Un nuevo capítulo del Brexit comienza a escribirse: uno peculiar, en el que el partido de Gobierno en Reino Unido ha perdido la mayoría de los apoyos en la Cámara de los Comunes. Quizá forzado por las circunstancias, Boris Johnson ha rebajado el tono con respecto a sus discursos de la semana pasada. El mandatario ha admitido sin ambages que un Brexit a las bravas sería un fracaso de la política.

La declaración se ha producido durante la rueda de prensa conjunta que han ofrecido Johnson y su homólogo irlandés Leo Varadkar. Los dos jefes de Gobierno se han reunido en la sede del Ejecutivo irlandés en el curso de la primera visita oficial del premier británico a su vecino.

Johnson, eso sí, se ha negado a pedir otra prórroga a la Unión Europea sobre el plazo estipulado el día 31 de octubre. Ha manifestado su intención de renegociar los términos del acuerdo en el marco del Consejo Europeo que tendrá lugar entre el 17 y el 18 de octubre. Algunas voces procedentes de la Administración comunitaria, sin embargo, se han mostrado más partidarias de prolongar el proceso.

El taoiseach Varadkar ha dejado entrever sus dudas con respecto a la estrategia descrita por Johnson. “No existe tal cosa como una ruptura suave entre la Unión Europea y el Reino Unido”, ha expresado, al tiempo que se preguntaba cuál sería la respuesta del Parlamento a un hipotético nuevo acuerdo. El primer ministro irlandés ha acompañado su nota realista de un punto de escepticismo en lo relativo a la frontera con Irlanda del Norte.

La frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte es cruzada a diario por miles de ciudadanos. Es, además, un importante paso comercial.
AP/PETER MORRISON - La frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte es cruzada a diario por miles de ciudadanos. Es, además, un importante paso comercial

Esta cuestión es una de las que más controversia ha suscitado en el diálogo entre Londres y Bruselas. Nadie quiere un Brexit duro, pero hay discrepancias sobre cómo mantener el estatus de la frontera. El pacto actual contempla una salvaguarda que preservará la unión aduanera de Irlanda del Norte en caso de que no se concluya un acuerdo mejor.

Johnson se ha mostrado contrario a la medida, que considera una “imposición antidemocrática”, y planea sustituirla por una zona comercial exclusiva para alimentos en Irlanda, pero no ha concretado la propuesta. A Varadkar tampoco le ha convencido dicha alternativa y ha advertido: “No reemplazaremos una garantía legal por una promesa”.

El mandatario irlandés no es el único que no las tiene todas consigo. La ministra de Comercio de Países Bajos, Sigrid Kaag, ha cargado hoy contra el Ejecutivo británico: “Siempre está mejor tener tu casa en orden y decir: ‘Ahora, vamos a implicarnos con los estadounidenses, o a prepararnos para las consecuencias negativas de la guerra comercial con China’. El Brexit siempre nos impide hacer eso”. Kaag ha avisado de que la paciencia de las instituciones comunitarias tiene un límite.

La ministra neerlandesa Sigrid Kaag ha calificado de “increíbles” los acontecimientos políticos acaecidos en Londres a lo largo de la última semana
AFP/ERIC PIERMONT - La ministra neerlandesa Sigrid Kaag ha calificado de “increíbles” los acontecimientos políticos acaecidos en Londres a lo largo de la última semana
El Parlamento, suspendido

No obstante, parece que la paciencia será una cualidad necesaria por parte de todos los actores en las próximas semanas. El embrollo es, ahora mismo, difícil de resolver. La situación, complicada de por sí, es aún más irregular en la medida en que Downing Street ha informado de la suspensión de la Cámara de los Comunes a partir de este lunes por la noche.

Después de que el juez escocés que investigaba el caso no encontrase pruebas para rectificar la decisión del Ejecutivo, el legislativo británico estará en barbecho durante algo más de un mes. Su reapertura está prevista para el 14 de octubre; el margen para actuar antes de la fecha límite es estrecho, pero la oposición ha conseguido ganar tiempo y apoyos a lo largo de la semana pasada.Apoyos que, por su parte, ha perdido Boris Johnson.

El primer ministro, que decidió expulsar a 21 diputados del grupo parlamentario conservador por no acatar la disciplina de voto, ha sufrido deserciones en su gabinete. Primero, fue su propio hermano Jo Johnson el que renunció al cargo de secretario de estado de Universidades. Este fin de semana, ha sido Amber Rudd, exsecretaria de estado de Trabajo y Pensiones, la que ha decidido dimitir, no sin haber acusado al jefe de Gobierno de “vandalismo político”.

El presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow (centro), durante el debate sobre el proyecto de ley de la UE (Retirada) (No. 6)
AFP PHOTO/JESSICA TAYLOR - El presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow (centro), durante el debate sobre el proyecto de ley de la UE (Retirada) (No. 6)

Paradójicamente, el cierre temporal de la Cámara no despeja el camino a Johnson, pues está previsto que vuelva a operar antes de que el jefe de Gobierno acuda al Consejo Europeo a renegociar el Brexit. Aunque consiguiese modificar el tratado con el resto de los líderes europeos, el Parlamento estaría en disposición de ejercer como árbitro, un escollo que la antecesora de Johnson en el cargo, Theresa May, no pudo eludir y que, eventualmente, acabó costándole el puesto. Si Johnson no consigue la renegociación del Brexit, la salida prevista para final de octubre se produciría, al menos en teoría, sin acuerdo entre las partes. 

No obstante, la ley aprobada por la Cámara de los Comunes a finales de la semana pasada obliga al entendimiento y echa por tierra esa posibilidad. Se necesitaría, por tanto, solicitar la extensión del plazo a Bruselas, una opción de la que Johnson, al menos por el momento, no quiere ni oír hablar.

En una situación así de complicada, el actual inquilino del 10 de Downing Street podría plantearse la opción de refrendar su estrategia en las urnas. Esa salida, sin embargo, requiere la aquiescencia de la oposición laborista, que ya rechazó la convocatoria de elecciones anticipadas en la votación de la semana pasada.