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Boris Johnson termina su gira por el Golfo sin lograr sus objetivos

El primer ministro británico viajó el pasado miércoles a Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí con el fin de conseguir un aumento de la producción petrolera de ambos países
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REUTERS/DYLAN MARTINEZ  -   El primer ministro británico Boris Johnson.

La visita de Boris Johnson a Emiratos Árabes Unidos termina sin que el primer ministro británico convenciera al príncipe heredero de Abu Dabi, el jeque Mohamed bin Zayed al-Nahyan, sobre el incremento de los flujos de petróleo para contrarrestar los elevados precios de este recurso.

Un portavoz de la oficina de Johnson asegura que el líder de Reino Unido dejó clara “su profunda preocupación por el caos causado por la injustificada invasión rusa de Ucrania, y destacó la importancia de trabajar juntos”. Todo ello para fomentar la estabilidad en el mercado mundial energético. 

Ambas partes acogieron con optimismo su asociación a largo plazo y también coincidieron en la necesidad de mejorar la cooperación en seguridad, defensa e inteligencia frente a las crecientes amenazas globales, incluidas las de los hutíes, grupo rebelde yemení.

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El viaje de Johnson al Golfo se produce en un contexto de alta volatilidad de los precios de l crudo como consecuencia de la guerra entre Rusia y Ucrania. Por su parte, Washington y Londres han decidido dejar de comprar petróleo y gas a Moscú, mientras que la Unión Europea intenta buscar otras opciones.

Tras la reunión con el príncipe emiratí, el mandatario británico viajó hasta Arabia Saudí para exponerle a este territorio sus deseos petroleros. Los resultados fueron los mismos a pesar de la comprensión mostrada por el Reino en lo que a la necesidad de estabilidad se refiere.

El canal estatal saudí Al-Ekhbariya informó que Mohamed bin Salman, heredero al trono saudí, discutió con el dirigente británico sobre la evolución de la situación ucraniana. Los dos líderes “firmaron un memorando de entendimiento sobre la formación del Consejo de Asociación Estratégica”, tal y como anuncia la Agencia de Prensa Saudita (SPA). 

Alcanzar unos acuerdos para contener los precios del petróleo ha sido otro de los objetivos planteados por Boris Johnson. Los costes del crudo no dejan de subir y ahora se han disparado hasta casi los 140 dólares. Varios observadores consideran que la posición de los Emiratos y Arabia Saudí con respecto este recurso, ponen de manifiesto la fragilidad occidental. 
En un comunicado, Reino Unido mostró su voluntad de construir una coalición internacional destinada a hacer frente al nuevo panorama creado por la contienda. Las dos naciones árabes son “socios globales importantes en este esfuerzo” y trabajarán con ellos para “garantizar la seguridad regional y apoyar los esfuerzos de ayuda humanitaria”.

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Sin embargo, los halagos no consiguieron cambiar la posición de Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí sobre el pacto de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. El grupo de la OPEP está totalmente comprometido con el objetivo de aumentar la producción mensual en 400.000 barriles diarios, pero se resiste a hacerlo a un ritmo más rápido.

Toburn Solft, investigador de la consultora británica de evaluación de riesgos Verisk Maplecroft, defiende que son muchos los desafíos para Johnson mientras buscan asegurar un cambio en la política petrolera de Arabia Saudí, país que se muestra reacio a apartarse del marco actual de la OPEP.

Durante las reuniones también se ha tratado la cuestión relativa al aumento de las inversiones británicas en energía verde. El grupo energético saudí Alfanar va a destinar 1.000 millones de libras en un proyecto de producción de combustible para aviones a partir de desechos. 

Los enfrentamientos entre Rusia y Ucrania no son los únicos que han marcado el ritmo de estas conversaciones. El tema de los derechos humanos de Riad también fue tratado.