Chad enviará 1.500 soldados a Libia en apoyo al mariscal Haftar

Tras Egipto, el país africano muestra su apoyo militar al Ejército de Liberación Nacional libio (LNA)
Soldados chadianos patrullando cerca del pueblo de Gamboru el 4 de febrero

AFP/STÉPHANE YAS  -   Soldados chadianos patrullando cerca del pueblo de Gamboru el 4 de febrero

Al menos 1.500 soldados chadianos serán enviados a Libia este sábado como refuerzo temporal a las fuerzas del mariscal Jalifa Hafter, tutor del Ejecutivo no reconocido en el este del país, informaron hoy a Efe fuentes del Estado Mayor del Ejército de Chad. “Esta no es la primera vez que Chad accede a la solicitud del mariscal Jalifa Haftar. Entre octubre de 2017 y enero de 2019, ya enviamos a unos 2.500 soldados chadianos para apoyar a Haftar”, explicó a Efe un alto mando militar bajo condición de anonimato. “Las autoridades chadianas creen que Haftar forma parte de la solución al problema libio”, en contraposición a las milicias que respaldan al Gobierno de Acuerdo Nacional sostenido por la ONU en Trípoli (GNA), agregó la citada fuente. 

Una decisión, sin embargo, criticada por organizaciones de derechos humanos en Chad, que consideran que el presidente chadiano, Idriss Déby, solo persigue su propio beneficio. “Es mercenarismo lo que el presidente está practicando. Al mandar soldados a Libia espera el apoyo de Hafter para luchar contra los oponentes armados (a su Gobierno) que operan desde Libia”, explicó a Efe el secretario general de la Convención Chadiana de Derechos Humanos (Ctddh), Mahamat Nour Ahmat Ibedou. “Este despliegue de miles de soldados chadianos no tiene nada que ver con el Chad. El presidente Déby debe detener esta política”, continuó este activista. 

El poder político del jefe de Estado se encuentra amenazado por grupos rebeldes chadianos con sede en el sur de Libia, entre ellos, la Unión de Fuerzas para la Resistencia (UFR), el Consejo de Comando Militar para la Salvación de la República (CCSMR) o el Frente para la Alternancia y la Concordia en Chad (HECHO). Estos grupos realizan con frecuencia incursiones en Chad, por lo que Déby quiere contar con el respaldo de Haftar para poner fin a estas actividades insurgentes, las cuales podrían desestabilizar el poder que ostenta desde 1990. 

Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los diversos grupos rebeldes sobre la dictadura de Muamar al Gadafi. Desde el fallido proceso de paz impulsado por la ONU, el conflicto fratricida ha devenido en un enfrentamiento multinacional totalmente privatizado, sin ejércitos, librado por milicias locales y mercenarios extranjeros. En los últimos 14 meses, los combates se han intensificado y han segado la vida de más de 1.800 personas -cerca de 400 de ellas civiles-, causado heridas a unas 20.000 y obligado a unas 200.000 a abandonar sus hogares y convertirse en desplazados internos.