Chakir El Homrani, el independentista de origen marroquí elegido en la lista de Junts pel Sí

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Paco Soto

Pie de foto: El diputado independentista Chakir El Homrani.

Chakir El Homrani Lesfar es hijo de inmigrantes marroquíes y nació en 1979 en Granollers (Barcelona), una próspera localidad de 60.000 habitantes que es capital de la comarca del Vallés Oriental. Sociólogo y militante independentista en las filas de ERC, fue elegido diputado en la lista soberanista de Junts pel Sí en las elecciones autonómicas catalanas del pasado 27 de septiembre. Vecino del barrio de Can Bassa de Granollers, El Homrani empezó a militar en el partido de Oriol Junqueras en el año 2004. A los 23 años fue nombrado secretario de Organización de Avalot, la rama juvenil de UGT en Cataluña, un grupo donde los independentistas tienen un peso político importante. Tres años después, en 2007, el joven sociólogo de origen marroquí fue elegido portavoz de Avalot, relevando a Òscar Riu; desempeñó este cargo hasta 2011.

El Homrani trabajó en el sector del agua y del medio ambiente, en el ámbito de la Formación Profesional y en la empresa privada. En las elecciones municipales de este año, Chakir El Homrani fue elegido número tres de la lista ERC-Acció per Granollers. En las autonómicas resultó elegido en la lista de Junts pel Sí por la demarcación de Barcelona. El caso de El Homrani no es un asunto exótico en Cataluña, donde los independentistas hacen  grandes esfuerzos por atraer el mayor número de simpatizantes procedentes de la inmigración a sus filas. El nacionalismo conservador, representado durante años por Convergència i Unió (CiU), que se rompió hace unos meses, nunca se interesó por los centenares de miles de inmigrantes que viven en Cataluña. Es más, entre los votantes del nacionalismo de centroderecha hay muchos xenófobos  de extracción burguesa y pequeñoburguesa.

Los sectores más integristas del nacionalismo siempre han visto a los extranjeros modestos como un peligro para el denominado proceso de reconstrucción nacional y la identidad catalana unilateral. Pero también en ERC hay militantes y simpatizantes que no se fían de los inmigrantes, sobre todo de los musulmanes, porque creen que es un colectivo homogéneo reacio a la asimilación. Lo que ha ocurrido en los últimos años es que el sector del nacionalismo soberanista más pragmático y abierto a la nueva realidad catalana, se ha alejado del fundamentalismo ideológico de los más conservadores al ver que una parte de los ciudadanos procedentes de la inmigración se ha acercado a las tesis independentistas y se ha convertido en un sólido aliado de sus objetivos. En este sentido, hay que destacar que la comunidad musulmana en Cataluña, constituida por unas 460.000 personas sobre una población de 7,5 millones de personas, es un caladero social y electoral atractivo para el soberanismo.

El papel de Àngel Colom

Ángel Colom, exlíder ERC y militante de CDC, ha desempeñado en los últimos años un papel fundamental en el empeño de atraer a los inmigrantes marroquíes y de otros países al proyecto independentista catalán. En la década del 2000 vivió varios años en Casablanca y se dedicó a vender la imagen de la Cataluña nacionalista de la Generalitat a las autoridades marroquíes. En diciembre de 2003, Colom fue destituido del cargo por el gobierno de izquierda tripartito, tras llegar Pasqual Maragall a la presidencia de la Generalitat. La Fundación Nous Catalans (Nuevos Catalanes), una plataforma cercana al partido de Artur Mas y financiada con dinero público, ha hecho grandes esfuerzos por acercarse a los colectivos de inmigrantes: marroquíes, africanos subsaharianos, europeos, asiáticos e iberoamericanos.

Entre los marroquíes, desempeñan un papel activo los militantes y simpatizantes del movimiento amazigh (berberista), sobre todo en zonas muy nacionalistas como las comarcas de Girona. Cabe destacar que unos 100.000 marroquíes, sobre un colectivo de 275.000 personas, tienen derecho a voto en Cataluña. Varios colectivos de inmigrantes están subvencionados por la Generalitat y no tiene ningún interés en alejarse de los que dirigen hoy por hoy Cataluña. Los soberanistas prometen a los inmigrantes que sus condiciones de vida mejorarán notablemente si Cataluña se separa del resto de España, y los más demagogos se comprometen ante los musulmanes con construir mezquitas. Todo vale con tal de engañar y timar a mucha gente de buena fe.

Preocupación de Argelia y Marruecos

Como ya informó Atalayar el 15 de agosto de 2014, “la Fundación Nous Catalans, de común acuerdo con Artur Mas, quiere que Cataluña tenga un nuevo plan de ciudadanía y migración en 2016 para gestionar la acogida y la integración de los inmigrantes, que incluye un apartado específico con medidas para informar a este colectivo sobre la ‘transición nacional’. El Gobierno catalán aprobó un documento que será el quinto plan sobre la acogida e integración de las personas inmigradas. El Plan de Ciudadanía y de las Migraciones: horizonte 2016, el quinto desde 1993, incluye por primera vez un programa de sensibilización y conocimiento del actual proceso de transición nacional”. Así las cosas, Argelia y Marruecos, que mantienen excelentes relaciones diplomáticas con España y son, en el norte de África, dos Estados clave para nuestro país, están seriamente preocupados por la deriva secesionista en Cataluña.

Como explica el periodista Pedro Canales, buen conocedor del Magreb, en un medio digital español: “Los Gobiernos de Argelia y Marruecos ven con temor la ola independentista en Cataluña tras las elecciones del 27-S, ante la posibilidad de que los movimientos separatistas del Rif y la Cabilia les tomen como ejemplo a seguir”. Según Canales, “los movimientos secesionistas de Marruecos y Argelia han apoyado desde un principio la fiebre independentista en Cataluña. El Movimiento por la Independencia del Rif y el Movimiento por la Autonomía de la Cabilia, no sólo han dado consignas a sus seguidores en Cataluña para votar en favor de la opción soberanista, sino que han participado en todas las manifestaciones previas a la convocatoria electoral, y en los actos de campaña de las formaciones independentistas”.

El periodista asegura que “las comunidades magrebíes en Cataluña -la más importante y activa es la rifeña- se han volcado desde un principio en apoyar a Esquerra Republicana y en menor medida a la Candidatura de Unidad Popular (CUP)”. Pero Canales matiza: “No toda la comunidad magrebí establecida en Cataluña y con derecho a voto ha optado por la independencia. El Consejo de la Comunidad Marroquí en el Extranjero, un organismo semioficial vinculado al Movimiento de todos los Demócratas y al Círculo de Jóvenes Demócratas marroquíes en el que milita la consejera marroquí de Pablo Iglesias, Dina Bouselham, se ha distanciado claramente de la deriva independentista catalana”.