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Marruecos

China busca reforzar su presencia comercial en el Magreb

Pekín compite con países europeos por afianzarse en la región a través de inversiones, al igual que ha hecho en Oriente Medio
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PHOTO/FILE  -   El rey de Marruecos, Mohamed VI, y el presidente chino, Xi Jinping

Durante los últimos años, China ha tratado de consolidar alianzas económicas y comerciales a través de la Nueva Ruta de la Seda. Gracias a esta iniciativa desarrollada por el presidente Xi Jinping, el gigante asiático ha logrado afianzar su presencia en países de Asia Central y Oriente Medio mediante inversiones y proyectos de desarrollo.

Por ejemplo, Irak, un país que en 2021 recibió un paquete de alrededor de 10.500 millones de dólares para la realización de proyectos relacionados con infraestructuras y centrales eléctricas, se ha convertido en un pilar clave de la zona para Pekín. También, a través de un acuerdo de cooperación de 25 años, ha estrechado lazos con Irán. Incluso Israel, el principal aliado de Estados Unidos en la región, inauguró el año pasado una terminal en el puerto de Haifa administrada por la empresa estatal china Shanghai International Port Group (SIPG).

De acuerdo con datos del plan quinquenal chino recogidos por El Economista, la inversión china en Oriente Medio ha aumentado un 350%, lo que refleja la fuerte influencia de Pekín en la región a nivel comercial y económico.

AFP/AFP/LAURENCE CHU - Mapa que muestra las rutas viales, ferroviarias y marítimas que forman parte de un plan de China para hacer frente a los desafíos de la globalización reviviendo la antigua Ruta de la Seda
AFP/AFP/LAURENCE CHU - Gracias a la Nueva Ruta de la Seda el gigante asiático ha logrado afianzar su presencia en países de Asia y Oriente Medio 
China, líder comercial en Argelia

China espera replicar estos movimientos en la zona vecina, el Magreb. Sin embargo, debido a los lazos comerciales del norte del África con la Unión Europa, el afianzamiento económico chino podría tardar más en llegar. A pesar de ello, Pekín ya es el primer socio comercial de Argelia -destronando a Francia, España, Italia o Estados Unidos-, Mauritania y Libia, aunque ocupa el tercer lugar en Marruecos y Túnez.

Con Argel, además de mantener una estrecha relación política, Pekín ha acordado numerosos proyectos en distintas áreas, como infraestructuras de transportes, construcción de viviendas y complejos hosteleros, así como iniciativas en materia energética. Desde la presidencia argelina ya han anunciado que esta cooperación aumentará, lo que también facilitará la consolidación comercial y económica china en la región y en el continente.

PHOTO/AFP - El presidente chino Xi Jinping estrecha la mano del primer ministro argelino Ahmed Ouyahia en una reunión en el Gran Salón del Pueblo, en Pekín el 5 de septiembre de 2018
PHOTO/AFP - El presidente chino Xi Jinping y el exprimer ministro argelino Ahmed Ouyahia en una reunión en el Gran Salón del Pueblo, en Pekín el 5 de septiembre de 2018
Mauritania y su potencial mercado gasístico, entre China y Occidente

Por otra parte, China representa la mitad de las exportaciones de Mauritania, convirtiéndose en el principal socio comercial. Con el objetivo de mantener las buenas relaciones en este ámbito, a principios de 2022 China canceló parte de su deuda con el país por valor de 22,3 millones de euros mediante la firma de un memorando de entendimiento entre los dos países, según recoge EFE. Además, ambos países también cooperan en otras áreas. Por ejemplo, en 2019, Pekín se comprometió a donar 6,3 millones de euros en asistencia militar a Nuakchot para luchar contra el terrorismo.

AFP/THOMAS SAMSON  -   Soldados mauritanos en un vehículo el sureste de Mauritania, cerca de la frontera con Mali
AFP/THOMAS SAMSON - Soldados mauritanos cerca de la frontera con Mali

Sin embargo, Mauritania también debe cuidar sus relaciones con Francia, con quien mantiene una importante cooperación para hacer frente al terrorismo del Sahel; y con Estados Unidos, que cuenta con inversiones en el sector del gas, uno de los mercados con más potencial del país.

En medio de la crisis energética en Europa debido al conflicto entre Ucrania y Rusia, Nuakchot podría convertirse en una alternativa en esta materia, ya que, hace unos meses, el ministro mauritano de Petróleo, Abdeslam uld Mohamed Saleh, anunció que el país comenzaría a producir por primera vez gas natural licuado (GNL) a partir de noviembre o diciembre de 2023, según informó EFE. En el país, además de compañías estadounidense, también están presentes europeas, como la británica BP. Los recientes descubrimientos de gas mauritano podrían aumentan la atención y el interés de China en el país.

China compite con el resto de las potencias interesadas en Libia

En Libia, a pesar de la inestabilidad política y social, el gigante asiático ha logrado erigirse como el principal aliado comercial. Frederic Wehrey, analista del think tank Carnegie Endowment for International Peace, destaca que, entre las potencias involucradas en Libia, a menudo se pasa por alto el papel de Pekín.

“No está enviando mercenarios como Turquía o Rusia, pero está invirtiendo constantemente y ejerciendo influencia”, explica. Tras la caída de Muamar Gadafi, China ha seguido “una política de cautelosa neutralidad y diversificación diplomática y económica”. A través de esta posición ‘no alienada’, Pekín podrá “promover sus intereses independientemente de qué fracción libia triunfe”, apunta Wehrey.

AP/RICARD GARCIA  -   Combatientes del GNA en el barrio de Salah-addin en Trípoli, Libia
AP/RICARD GARCIA - La postura china en Libia se ha basado en la neutralidad con el objetivo de mantener sus intereses comerciales 

No obstante, las protestas y los posteriores conflictos en el país supusieron un duro golpe para las inversiones chinas en Libia. Durante los enfrentamientos, empresas chinas sufrieron ataques, lo que obligó a Pekín a evacuar a casi 900 trabajadores atrapados en los combates, según informó un funcionario chino a BBC. En total, de acuerdo con cifras del Ministerio de Comercio de China recogidas por Middle East Institute, las pérdidas superaron los 1.500 millones de dólares durante la guerra de 2011.

Tras el fin de la segunda guerra civil, China se apresuró por diseñar vías para el regreso de sus empresas al país norafricano, sobre todo las dedicadas al petróleo, el mercado más atractivo de Libia y uno de los principales objetivos de Pekín. Tal y como señala EFE, incluso en los meses más duro de la guerra, la china Sinopec fue una de las principales compañías petroleras en operar en la nación.

PHOTO/REUTERS - El logo de la compañía Sinopec Corp. de China
PHOTO/REUTERS - El logo de la compañía Sinopec Corp. de China

A pesar del óptimo panorama económico actual de China, su situación comercial privilegiada en Libia no está tan asegurada como en Argelia o Mauritania, ya que, debido a la guerra y la participación de otros países, Libia también cuenta con una fuerte presencia comercial de Egipto o Turquía.

Respecto a las otras potencias con intereses en el terreno libio, Wehrey recuerda que, para otras naciones como Turquía o Rusia, “Libia es una puerta de entrada vital al África subsahariana”, mientras que China, por el contrario, “ya ha logrado influir en la zona”. Por ello, Pekín “puede elaborar estrategias con paciencia y priorizar las ganancias” mientras otros luchan por la influencia.

En este sentido, Mordechai Chaziza de Middle East Institute, también destaca el papel que puede desempeñar China en la reconstrucción y redesarrollo de Libia, ya que, mientras países como Rusia, Francia o Turquía pueden proporcionar “poderosos equipos militares”, China es “una de las pocas naciones que puede brindar apoyo financiero y técnico para reconstruir el país”.

REUTERS/ESAM OMRAN AL-FETORI  -   Edificios destruidos vistos a través de un agujero en el faro de Bengasi después de haber sido severamente dañado por años de conflicto armado, en Bengasi, Libia, el 10 de julio de 2019
REUTERS/ESAM OMRAN AL-FETORI -  Pekín podría jugar un papel clave en la reconstrucción del país
Pekín lucha por impulsar su asociación comercial con Marruecos y Túnez

Sin embargo, China todavía tiene que competir con ciertos países europeos para ganar más presencia comercial en las otras dos naciones del Magreb: Marruecos y Túnez.

El reino alauita mantiene sólidos lazos comerciales con Francia y España; mientras que Túnez está fuertemente conectado con Francia e Italia. El país asiático mantiene un tercer puesto, aunque su crecimiento en ambos países norteafricanos es cada vez mayor.

​  AFP/KIM KYUNG-HOON - Xi Jinping y el rey de Marruecos, Mohamed VI  ​
​AFP/KIM KYUNG-HOON - El rey de Marruecos, Mohamed VI, y el presidente chino, Xi Jinping

Con Rabat, Pekín firmó la “asociación estratégica” en 2016. Un año después, un memorando de entendimiento y en enero de 2022 el plan de implementación conjunta de la iniciativa, por lo que se espera que la asociación bilateral se incremente durante este año. Aunque, de acuerdo con cifras del Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos el comercio bilateral ya ha crecido un 50% en los últimos cinco años, de 4.000 millones de dólares (3.500 millones de euros) en 2016 a 6.000 millones de dólares en 2021.

“Más de 80 proyectos de inversión chinos se están desarrollando en Marruecos”, declaró Nasser Bourita, titular de Exteriores, según recoge el medio francés Le Point. Dentro de estos proyectos se incluyen complejos portuarios o centros logísticos regionales.

Nasser Bourita, ministro marroquí de Relaciones Exteriores
PHOTO/FILE - Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos

Por otro lado, tal y como apunta Al-Arab, a pesar de la dependencia de Marruecos a las armas occidentales, en los últimos años ha comenzado a comprar armamento chino con el objetivo de diversificar sus fuentes. Pekín también proporcionó a Túnez equipos militares, como ametralladoras, municiones, chalecos antibalas y cascos en 2015, año en el que el país norteafricano sufrió una ola de atentados terroristas.

En Túnez, al igual que ocurre en Rabat, el comercio con China está aumentando rápidamente. De acuerdo con el periódico árabe, en los últimos 18 años Pekín ha logrado desbancar a países vecinos como Argelia y Libia, lo que sugiere que también pueda sobrepasar a los principales socios europeos pronto y consolidarse así como una potencia económica en todo el continente africano