Condenan a Sarkozy a tres años de prisión por corrupción y tráfico de influencias

El expresidente, que aún se puede agarrar a la apelación, cumplirá al menos un año de prisión en su domicilio controlado mediante un dispositivo electrónico
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AFP/ANNE-CHRISTINE POUJOULAT  -   El 1 de marzo de 2021, un tribunal francés condenó al ex presidente Nicolas Sarkozy por cargos de corrupción y tráfico de influencias, y le impuso una pena de tres años de prisión

Nicolas Sarkozy, presidente de la Quinta República Francesa entre los años 2007 y 2012, ha sido condenado a tres años de prisión por cargos de corrupción y tráfico de influencias. El Tribunal correccional de París ha sido el encargado de firmar una sentencia que obliga a Sarkozy a cumplir, al menos, uno de los tres años. A pesar de la posibilidad de recurso con la que cuenta el expresidente, parece complicado que se pueda reducir su condena, lo que complica su vuelta al partido, ahora bajo el nombre de Los Republicanos – Unión por un Movimiento Popular cuando Sarkozy ganó las elecciones a la socialista Ségolène Royal en 2007 –.

La Fiscalía pedía cuatro años de prisión. Ese año de más respecto a la condena del que fuera presidente de Francia durante cinco años ha recaído sobre sus otros dos compañeros en la acusación: su abogado, Thierry Herzog, y el magistrado, Gilbert Azibert, por cargos de revelación de secretos profesionales. La sentencia señala que existía entre las tres partes un acuerdo de corrupción. Sarkozy iba a apoyar la candidatura de Azibert en Mónaco a cambio de que este le proporcionara información sobre determinados asuntos judiciales. Todo ello revelado a través de varias conversaciones telefónicas entre Nicolas Sarkozy y su abogado, en las que el expresidente respondía “la haré subir” a las afirmaciones de Herzog: “Se lo está currando”. 

A pesar de que Gilbert Azibert nunca alcanzó el puesto al que Sarkozy pretendía ayudarle a llegar – uno de los argumentos utilizados por la defensa en el juicio – la justicia francesa establece que no es necesario que exista una contrapartida ni que la influencia llegue a materializarse para que se pueda hablar de un delito de corrupción y de tráfico de influencias.

La encargada de leer la sentencia ha sido Christine Mée, presidenta de la sala número 32 del Tribunal Correccional de París, que ha sido la responsable de llevar el caso junto a otros dos magistrados. Ha manifestado que Sarkozy podrá cumplir el año de prisión firme en su domicilio, siempre controlado, eso sí, por un dispositivo electrónico. Al menos por el momento, no deberá entrar en la cárcel. Como tampoco lo hizo el primer presidente de Francia condenado por la Justicia, Jacques Chirac – estuvo durante dos mandatos al frente de la Presidencia, de 1995 a 2007 –, que fue precisamente el predecesor en el cargo de Nicolas Sarkozy. En su caso, la condena fue por camuflar en la nómina municipal a sus empleados, mientras ocupaba el puesto de alcalde de París.

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PHOTO/AFP - Combinación de imágenes del abogado francés Thierry Herzog,el  expresidente francés Nicolas Sarkozy y del juez francés Gilbert Azibert

Poco margen tiene Sarkozy para evitar la condena. La apelación todavía es una posibilidad que, aun siendo muy complicada que llegue a fructificar, sigue siendo una opción para el antiguo líder de Los Republicanos que en diciembre negaba categóricamente los cargos por los que hoy se le condena: “Permítanme decir solemnemente que nunca he cometido el más mínimo acto de corrupción. Nunca. Nunca he abusado de mi influencia, supuesta o real”.

Nicolas Sarkozy no acaba aquí su recorrido en los juzgados franceses. Dentro de algo más de dos semanas, el día 17 de marzo, deberá volver a sentarse en el banquillo de acusados por su implicación en el “caso Bygmalion”, llamado así por el nombre de la empresa de comunicación y eventos que se encargó de organizar todos sus mítines en la campaña por revalidar su cargo como presidente en las elecciones del año 2012, cuando fue derrotado por el líder del Partido Socialista de Francia, François Hollande.

Se le acusa de “financiación ilegal de la campaña”, a causa de sobrepasar el límite de 20 millones de euros estipulados. La empresa Bygmalion era utilizada para maquillar las cuentas, y ahora se pide un año más de prisión sobre los tres a los que ya ha sido condenado.

Pero no queda ahí. También en las elecciones de 2007, cuando consiguió alzarse con la victoria, existían irregularidades mucho más graves de las que se le acusan en su segunda candidatura. En este caso se le acusa de recibir dinero de parte del régimen libio de Gadafi por “asociación de malhechores, corrupción pasiva, tenencia de fondos libios y financiación ilegal de campaña electoral”. Fue gracias a esta investigación por la que se pudo pinchar el teléfono del expresidente Sarkozy y descubrir la utilización de otro móvil secreto para hablar exclusivamente con uno de los que ha sido condenado junto a él en el día de hoy, su abogado Thierry Herzog.