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Conflicto del Sáhara: la ONU apoya una solución política pactada

El Consejo de Seguridad renovará el mandato de la MINURSO
Las fuerzas de mantenimiento de la paz de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) consultan un mapa mientras recorren vastas zonas desérticas de Esmara, en el Sáhara Occidental

PHOTO/ONU/MARTINE PERRET  -   Las fuerzas de mantenimiento de la paz de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) consultan un mapa mientras recorren vastas zonas desérticas de Esmara, en el Sáhara Occidental

El próximo 28 de octubre el Consejo de Seguridad de la ONU adoptará una nueva resolución sobre el conflicto del Sáhara Occidental. A raíz de las diferentes declaraciones hechas por los miembros permanentes del Consejo (Francia, EEUU, Gran Bretaña, Rusia y China), y por las informaciones filtradas a los medios de comunicación de las dos reuniones realizadas en el mes de octubre (el día 2 y el 14), el Consejo de Seguridad adoptará el Informe presentado por el secretario general de la ONU, António Guterres, y pedirá a las partes involucradas en el conflicto seguir negociando para alcanzar una solución política pacífica, consensuada y pactada. En base a la propuesta del secretario general, el Consejo prolongará el mandato de la MINURSO, ciñendo sus funciones a la supervisión del alto el fuego y al control de las disposiciones militares y del movimiento de población, pactadas en Resoluciones anteriores, pero excluyendo el control de los derechos humanos en el territorio y en los campamentos de refugiados. 

A pesar del empecinamiento mostrado por Sudáfrica, único miembro del Consejo de Seguridad actual en su función de no permanente, para que la Resolución incluya la exigencia de un referéndum de autodeterminación, según ha podido saber Atalayar, el documento que se aprobará el 28 de octubre no incluye dicha cláusula. 

Sudáfrica, único país miembro del Consejo de Seguridad, intentará en los dos meses que le quedan de miembro no permanente presentar iniciativas favorables al Frente Polisario, del que es uno de sus principales valedores a escala internacional. 

De confirmarse las previsiones de la próxima Resolución del Consejo de Seguridad, significará un duro revés a la diplomacia del Frente Polisario, asesorada, apoyada y financiada por la diplomacia de Argelia. Ante esta situación al Polisario no le quedarán más que dos alternativas: o seguir en una huida hacia adelante con sus posiciones extremas e irrealistas; o buscar una solución política pragmática en base a la propuesta marroquí de autonomía avanzada para la región del Sáhara, acorde con el derecho internacional y con garantías independientes de su puesta en aplicación. 

Otros movimientos y organizaciones saharauis, políticas y de derechos humanos, como el Movimiento Saharauis por la Paz, la corriente Jat Achahid, la Asociación Saharaui de Derechos Humanos, y otras ONGs que actúan el territorio, son más favorables a la búsqueda de una solución consensuada con el Gobierno marroquí que a la defensa de posiciones maximalistas, imposibles de llevar a la práctica. En la situación actual de crisis mundial por la pandemia de la COVID-19, la inmensa mayoría de países representados en la Asamblea General de Naciones Unidas y su propio Consejo de Seguridad no aceptarían reabrir un conflicto armado en ninguna parte del mundo, y menos aún en el noroeste africano, a las puertas mismas de Europa. 

Sólo una solución pragmática y pacífica es realista. Sin embargo, algunos sectores de las partes en conflicto empujan al extremismo. Pero mientras que, en Marruecos, el Palacio Real mantiene controlados a quienes pretenden una solución definitiva por la fuerza, en el Frente Polisario los extremistas anidan en su propia dirección. El envío de “militantes de la sociedad civil”, jaleados por las milicias del Polisario, al puesto fronterizo entre Marruecos y Mauritania de El Guerguerat y a la localidad de Mheiriz utilizada por los convoyes de la MINURSO que salen de El Aaiún y atraviesan el muro defensivo marroquí para viajar a los campamentos de refugiados de Tinduf, muestra que el sector del Polisario hostil a una solución pacífica del conflicto tiene mucha fuerza en su propia dirección. Lo muestra la declaración agresiva del secretario general del Polisario, Brahim Ghali, quien, frente a la advertencia del secretario general de la ONU, António Guterres, exigiendo levantar el cerco que mantiene un grupo de saharauis al paso de El Guerguerat, ha declarado que “toma nota de lo dicho por Guterres, pero que El Guerguerat permanecerá cerrado”, poniéndose así en contra de la legislación internacional sobre la circulación de bienes y personas.

Esto unido a la situación tensa en la región cercana a los campamentos de Tinduf, provocada por la muerte de dos saharauis del campamento Dakhla, Ma Uld Hamdi Uld Suilem y Aliun Ak Idrissi, que practicaban la búsqueda de oro en tierras cercanas al campamento y situada en el entorno de la población argelina de Uinet Bellakraa, no hacen sino más urgente la búsqueda de una solución política al conflicto. 

La Asociación Saharaui de Defensa de Derechos del Hombre (ASADEH) ha denunciado “ante la opinión pública el acto criminal salvaje perpetrado el lunes 21 de octubre contra un grupo de buscadores de oro saharauis”. Según ASADEH, al aproximarse al lugar una patrulla del Ejército argelino la mayoría de ellos pudieron escapar, pero dos saharauis quedaron atrapados en el pozo excavado para su trabajo. Cuando la patrulla militar utilizó mantas incendiadas para expeler humo, quizás con la intención de hacerlos salir a la superficie, los dos saharauis quedaron atrapados dentro y murieron. A falta de una versión oficial de las Autoridades argelinas o del Frente Polisario, la única versión que circula en los campamentos y entre la población saharaui del territorio y de la diáspora es la suministrada por ASADEH.