Crédito y Caución prevé un crecimiento de las insolvencias del 10% en Turquía

La incertidumbre geopolítica y el deterioro de la calidad institucional están ensombreciendo el clima empresarial otomano.
La incertidumbre geopolítica y el deterioro de la calidad institucional están ensombreciendo el clima empresarial otomano.

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La incertidumbre geopolítica y el deterioro de la calidad institucional están ensombreciendo el clima empresarial otomano. El último informe de Crédito y Caución alerta del deterioro del riesgo comercial en Turquía. “Debido a la recesión económica, la situación del riesgo de crédito y el rendimiento empresarial de muchas industrias se ha deteriorado y esperamos que las insolvencias empresariales aumenten en un 10% en 2019”, afirma la aseguradora de crédito. 

El PIB real de Turquía disminuyó considerablemente en la segunda mitad de 2018, con una fuerte depreciación de la moneda y la consiguiente contracción del crédito. A pesar del final de la recesión técnica en el primer semestre de 2019, las previsiones de Crédito y Caución apuntan a un ejercicio de crecimiento cero en un contexto de fuerte aumento del desempleo y una alta inflación que han deprimido el consumo privado. Aunque el consumo de los hogares ha repuntado moderadamente en los últimos meses, la contracción de las inversiones sigue acelerándose, ya que las empresas afrontan elevados tipos de interés por sus préstamos y tienen dificultades para hacer frente a los efectos del tipo de cambio en los pagos de la deuda externa. 

La morosidad y la probabilidad de impago ha aumentado en el segmento de la construcción y de los materiales de construcción debido al considerable exceso de capacidad, al aumento de los costes de los materiales, a los elevados tipos de interés de los préstamos y a la disminución del crédito a la vivienda. El riesgo de crédito ha aumentado en el sector minorista, incluyendo el segmento textil y de moda. El exceso de capacidad, la baja base de capital, la disminución de la demanda interna y la competencia de Asia oriental están provocando cuellos de botella de liquidez para los minoristas y mayoristas donde el ratio de impago supera el 8%.

La industria de la automoción turca se ve afectada por la debilidad de la demanda interna, la elevada inflación y el aumento de los impuestos, con una disminución de la producción de vehículos y de piezas de repuesto. Las empresas de los sectores del plástico y los metales han sido muy vulnerables a los impagos en los últimos tres años y la situación de liquidez sigue siendo, en general, débil. El sector de las Tecnologías de la Información está expuesto a un riesgo crediticio superior a la media debido al aumento de los precios de importación y al deterioro de la demanda de los consumidores.

“La futura capacidad de generación de beneficios de la economía turca seguirá estando limitada por los desequilibrios macroeconómicos relacionados con el elevado crecimiento del crédito, la elevada inflación y un amplio déficit exterior. A ello se suman los problemas estructurales relacionados con su baja tasa de ahorro y la debilidad de su competitividad, lo que limita las entradas de inversión extranjera directa”, apunta el informe.