Cuba nos une: 500 años de La Habana

España es uno de los principales valedores de Cuba ante sus socios europeos. La Unión Europea es el mejor interlocutor político global posible
La Habana

PHOTO/REUTERS  -   El edificio del Capitolio Nacional y el Gran Teatro de la Habana Alicia Alonso en el Paseo del Prado en La Habana.

El 16 de noviembre de 2019, a las nueve de la noche, en la ciudad de La Habana se escuchará una vez más su famoso 'cañonazo' Esta ceremonia recrea el disparo de una salva desde uno de los cañones ubicados en la fortaleza colonial española San Carlos de la Cabaña. Ese día, la salva coincidirá con el 500 aniversario de la fundación de la ciudad, rememorando aquel lejano 16 de noviembre de 1519 en el que se dio por inaugurada la ciudad por el conquistador español Diego Velázquez de Cuéllar.

Hoy, la ceremonia del 'cañonazo', lejos de anunciar el cierre de la ciudad, constituye uno de sus atractivos turísticos y es Patrimonio Cultural de la Nación en Cuba. Un ritual diario que constituye una buena metáfora de la apertura de la ciudad al mundo.

España como puente hacia Europa

España es uno de los principales valedores de Cuba ante sus socios europeos. La Unión Europea es el mejor interlocutor político global posible en un momento en que los EE. UU., redoblan su presión sobre la isla. La Unión Europea ha entendido el valor estratégico de Cuba y, en el año 2016, la Alta Representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Federica Mogherini, y el ministro cubano de Asuntos Exteriores, formalizaban el fin de la “posición común” que impedía la normalización de las relaciones, con la firma de un acuerdo UE-Cuba.

«España es uno de los principales valedores de Cuba ante sus socios europeos y La Unión Europea el mejor interlocutor político global posible en un momento en que los EE. UU. redoblan su presión sobre la isla»

La mirada a la Cuba de hoy por parte de Europa es mucho más amplia, global y estratégica. La consolidación de las relaciones entre la Unión Europea y Cuba permitirá fortalecer el diálogo político, el comercio o la cooperación en materia de desarrollo, que deben ser instrumentos de mejora de las condiciones de vida de los cubanos.

La importancia de la inteligencia social

Cuba y la Unión Europea han renovado sus relaciones, apostando por la profundización del diálogo político, económico y comercial. Una nueva relación que puede permitir multiplicar las oportunidades de negocio para las empresas europeas si se desarrolla una inteligente estrategia política y diplomacia económica. La isla no es una plaza fácil. Hay que ir al país sin prisas, a conocer y comprender el mercado y a generar una base de confianza. A partir de ahí, se podrá construir una sólida estrategia de inversiones y de actividad en la isla.

Dar un salto cualitativo hacia nuevas oportunidades para las empresas requiere inteligencia social, sostenibilidad, paciencia y perseverancia y la cobertura institucional que aporta la diplomacia económica de los estados es algo que España está haciendo de forma notable.

El imperativo del crecimiento

Hoy es un buen momento para un impulso de las relaciones y para tomar posiciones en Cuba, ya que el país está inmerso en un importante proceso de cambio institucional y económico. Cuba ha acometido un relevo generacional de su dirigencia, designando a Miguel Díaz-Canel, un cuadro civil del partido, como presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros. Un cambio histórico que ha dejado paso a una nueva generación que tiene la tarea de mantener los principios fundamentales del sistema, pero que tiene como reto ineludible la sostenibilidad económica en un contexto local y global complejo.

Cuba sigue estancada en un crecimiento débil. El país se caracteriza por una insuficiencia crónica y una baja eficiencia en la mayoría de los sectores económicos, en buena medida por las consecuencias del bloqueo económico por parte de los EE. UU., pero también por métodos y formas de gestión que no están alineados con los tiempos de hoy. La excesiva dependencia de su gran socio comercial, Venezuela, que atraviesa una gravísima crisis política, social y económica, obliga a Cuba a diversificar sus relaciones económicas y comerciales.

Explotar el gran recurso estratégico

Cuba es un mercado pequeño de apenas once millones de habitantes con numerosas limitaciones y contradicciones. Sin embargo, recibe más de cuatro millones de turistas al año, no solo por sus magníficas playas, sino también por la enorme atracción que ejerce su cultura y sus gentes. El país tiene un alto potencial si se libera una buena parte de su talento y capacidad. Cuenta con unos activos humanos que lo hacen único en la región y que constituyen su gran recurso estratégico en la era de la sociedad de conocimiento.

La vida diaria de los cubanos es difícil, pero su audacia, talento, resiliencia y capacidad emprendedora debería incitar al gobierno a liberar el potencial de sus jóvenes para que sean los actores de la nueva Cuba y evitar que vean que su desarrollo vital y las oportunidades pasan ineludiblemente por emigrar a otro país.

En definitiva, los cubanos son los que deben liderar y decidir el presente y futuro de la isla. Su envidiable posición geoestratégica, su enorme capital humano y el acompañamiento de socios y amigos del país como España y la Unión Europea deberían hacer posible que en pocos años volviera a brillar desde el punto de vista político y económico, como lo hace en el terreno de lo social o cultural. En pocos días celebraremos el 500 aniversario de La Habana, un buen momento para renovar nuestro deseo de paz y prosperidad para el pueblo cubano al que tanto nos une.