Cuba y Marruecos caminan juntos

El rey Mohamed VI se ha tomado muy en serio la lucha contra la COVID-19, confinando el país a cal y canto
Embajador Marruecos Cuba

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Entrevista con el embajador de Marruecos en La Habana, Sr. Boughaleb El Attar. Tras un período en España, en donde como consejero político de la Embajada marroquí en España, facilitó la constitución del Club de Amigos de Marruecos compuesto por un centenar de intelectuales, empresarios, sindicalistas, periodistas y políticos de todos los colores, fue nombrado por el rey Mohamed VI para reabrir la Embajada en Cuba. Tres años después, hace un balance exclusivo de su misión para Atalayar.

Marruecos está mostrando ser un país pionero en la vacunación de su población frente a la pandemia, incluidos residentes extranjeros e inmigrantes. ¿Le sorprende?

No. Desde un principio, Su Majestad el rey Mohamed VI se tomó muy en serio la pandemia de la COVID-19, y ordenó tomar medidas estrictas de cierre de fronteras, restricción de la movilidad y prohibición de las aglomeraciones. Cuando la vacuna estuvo lista, fue el primero en ponérsela y dar ejemplo. De ahí que haya cada día más países que confían en la vía marroquí. Un ejemplo, los Parlamentos de Honduras, Nicaragua y Bolivia, acaban de solicitar a sus respectivos gobiernos que actúen siguiendo el modelo marroquí.

En otro terreno. El Polisario lleva a cabo una campaña internacional de denuncia de las actividades económicas y comerciales del gobierno marroquí en el territorio del Sáhara. ¿Qué opina?

Esa campaña va de fracaso en fracaso. El último en Nueva Zelanda, donde pretendía suspender los acuerdos comerciales que el país tiene con Marruecos respecto a la compra de fosfatos. La Justicia ha rechazado la denuncia que pretendía congelar los Fondos Soberanos Neozelandeses invertidos en ello, declarando que dichas operaciones financieras son legales.

La argumentación del Polisario es que Marruecos ocupa el Sahara Occidental, y por lo tanto roba sus riquezas...

Ninguna Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU relativa a la cuestión del Sahara marroquí ha mencionado nunca “la ocupación” del Sahara por Marruecos. Por lo tanto, la premisa es falsa, y la conclusión igualmente. En segundo lugar, le recuerdo que el conocido como Informe Hans Corell, que es una opinión jurídica emitida por la ONU a petición del Secretario General, especifica claramente la legitimidad de las inversiones y planes de desarrollo que benefician a las poblaciones que habitan en el Sahara marroquí.

La misma controversia se está produciendo en Europa...

Efectivamente. Pero la Unión Europea ha seguido defendiendo la legalidad de los Acuerdos agrícolas y pesqueros con el Reino de Marruecos. Las inversiones directas e indirectas siguen fluyendo a las provincias del sur, no sólo por parte de Estados Unidos, Francia y otros países de la UE, sino incluso por parte de Rusia, como refleja el ultimo acuerdo de pesca firmado con este país.

Llama mucho la atención la diplomacia activa de Marruecos en el continente africano. ¿A qué se debe este vigor?

Volcarse en el continente africano, al que Marruecos pertenece por historia, geografía y derecho, ha sido uno de los grandes ejes de la diplomacia inaugurada por Su Majestad el Rey. El eje principal de esta diplomacia es el beneficio mutuo y el desarrollo de los pueblos. Durante su reinado, Su Majestad ha hecho más viajes a África que al resto del mundo, y ha firmado más acuerdos de cooperación con los países del continente, que con el resto del mundo. La cooperación sur-sur es el eje de la proyección internacional del Reino. Es lo mismo que queremos hacer en América Latina y que comienza a dar sus frutos.

Otro nuevo país árabe, el Reino de Jordania, ha abierto una oficina consular en El Aaiún, como hicieran anteriormente los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, y muchos otros países africanos. ¿Cómo lo valora?

Es una expresión de la firme solidaridad del mundo árabe con la realidad de la marroquinidad del Sáhara, y con la propuesta formulada por Su Majestad de resolver la cuestión en base a la propuesta de Autonomía avanzada de la región en el marco de un Marruecos, unido y soberano. 

En estos momentos las relaciones entre el Reino alauí y la República Federal de Alemania, pasan por horas bajas. ¿Podríamos estar al borde de una ruptura diplomática?

El momento es delicado, debido, como ha señalado el Comunicado de la diplomacia marroquí, a “profundas divergencias en cuestiones que afectan al Reino de Marruecos”.  La firmeza con la que el Rey trata las cuestiones de Estado, no deja ningún lugar a dudas, y es ejemplar. Aunque nunca se ha hablado de “ruptura de relaciones” las “líneas rojas” como ustedes las llaman, existen y Marruecos no tolera que sufran ninguna transgresión, sea quien sea. El soberano, que es el jefe del Estado y Emir de los Creyentes, es tan generoso, como firme en la defensa de los valores intrínsecos del Reino. 

¿Cree que esta tensión con Alemania, se resolverá pronto? 

Eso depende única y exclusivamente de Alemania.

Usted ha sido, Señor Boughaleb El Attar, el primer embajador nombrado en 2017 por el Reino de Marruecos ante la República de Cuba, tras 37 años de ruptura. ¿Cómo le recibieron las Autoridades de La Habana?

Puedo decir que muy bien, con gran respeto y esperanza, impregnados de este espíritu de nobleza y alegría que caracteriza al pueblo cubano. Creo que podemos hablar del cierre de un paréntesis en la historia bilateral. 

¿Y el pueblo cubano, cómo le ha visto?

Con gran alivio y manifiesta amistad. Me han abierto todas las puertas. Es infinitamente más importante lo que nos une que lo que nos separa.

El restablecimiento de las relaciones bilaterales, fue precedido de un hecho que se puede considerar histórico: la visita privada del rey de Marruecos Mohamed VI a la Isla. ¿Cómo la percibieron los cubanos? ¿Ha tenido en estos años ecos del impacto de la visita real?

Como usted bien dice, esa visita ha tenido una importancia histórica mucho mayor de lo que se ha escrito sobre ella, que ha sido mucho. Imagínese usted que un Jefe de Estado, que además es Su Majestad el rey y Amir al Muminim (Emir de los Creyentes), decide viajar a un país con el que no tiene relaciones diplomáticas porque fueron rotas en 1980, que tiene otra cultura que la marroquí, y un régimen político comunista. Nunca antes en la Historia se había visto nada igual. SM el rey Mohamed VI quería hacer ese viaje, y lo hizo. Un gesto de profunda amistad. Las relaciones diplomáticas vinieron después. Eso, a nuestros amigos cubanos les ha llenado de orgullo. Y tengo que decir, que eso me ha ayudado muchísimo en mi tarea como Embajador. Porque en todos los encuentros que he tenido, oficiales y con representantes de la sociedad civil, todos me han recordado que se sintieron enormemente satisfechos por esta visita.

¿Cree que fue un acierto el haber nombrado como Embajador en Cuba a un cuadro socialista, del partido socialista heredero del nacionalismo militante en cuyas filas estuvo Mehdi Ben Barka, muy apreciado entre los dirigentes cubanos?

Mire. En primer lugar, tengo que puntualizar que los Embajadores de Su Majestad el Rey en cualquier país del mundo, representan al Estado marroquí. En Cuba, también. Los embajadores no vienen en nombre de partidos políticos, de ideologías o de instituciones sociales: son nombrados por el Rey y vienen en nombre del Estado. Dicho esto, creo que es importante este gesto de Marruecos hacia Cuba. En cierto modo es como si el viaje y los acuerdos bilaterales firmados por el comandante Che Guevara en Marruecos hace 60 años, y la calurosa entrevista del comandante Fidel Castro con el rey Hassan II en el Palacio Real de Rabat en 1963, volviesen a estar a la orden del día.

¿Piensa que Cuba se ha sorprendido al conocer la realidad marroquí, tras un larguísimo periodo de desconocimiento?

Mire. Una de las tareas de la Embajada de Marruecos en La Habana consiste en hacer conocer el país, su historia y su cultura, sus tradiciones y costumbres, su progreso. Muy particularmente las transformaciones democráticas y sociales hechas realidad durante el reinado de SM el rey Mohamed VI. Y sí, efectivamente, tanto los dirigentes, como los representantes del pueblo a diferentes niveles, como las élites académicas e intelectuales, se han sorprendido gratamente al conocer el pasado, el presente y el futuro del Reino de Marruecos. Le confieso que he tenido que hacer un gran esfuerzo para que los representantes ministeriales y de todos los sectores del país entiendan el enorme progreso que significa la nueva Constitución de 2011 y los cambios y mejoras democráticas introducidas en Marruecos por SM el rey. 

Hace muy poco hemos asistido a un acontecimiento relevante. Marruecos decidió volver a la normalidad en el paso fronterizo con Mauritania de El Guerguerat, para lo que envió fuerzas militares para restablecer el tráfico de camiones paralizado por milicias saharauis. A raíz de eso, el Frente Polisario declaró romper los Acuerdos firmados en 1991, y volver a las armas; pero Marruecos se ha mantenido impasible. ¿Cómo han visto esto los dirigentes cubanos?

A muchos en el mundo les ha sorprendido la firmeza mostrada por el rey Mohamed VI al restablecer enérgicamente la situación existente en la frontera sur del Reino en una operación militar pacífica, y que ha sido saludada y apoyada por la casi totalidad de países árabes y africanos. Tanto la ONU como las grandes potencias mundiales han hecho llamamientos a la calma y a retomar el diálogo. Esa fue la posición del Reino de Marruecos en aquel momento. Pero los separatistas persisten en su provocación continuando su supuesta guerra. Situación que ha llevado a nuestro ministro de Exteriores, Nasser Bourita, a decir que “no podemos sentarnos a negociar con salteadores de caminos”. Es un comportamiento irresponsable el de los separatistas que viven un delirio repleto de mártires imaginarios, haciendo creer al mundo que llevan a cabo una guerra justa.

¿A quién se dirige la ONU cuando pide volver a la calma?

Al movimiento secesionista Polisario, evidentemente. Que no sólo estuvo en el origen de la provocación, sino que la continua. Esa quimérica “declaración de guerra” no ha recibido apoyo explícito de ningún país en el mundo, ni siquiera de aquellos que han sostenido el Polisario durante decenios. Ni Cuba, ni Venezuela, ni Sudáfrica, ni siquiera Argelia, han dicho que apoyan “la vuelta a las armas” como lo llama el Polisario. 

¿Dice usted que Cuba no le ha apoyado?

No ha habido ninguna declaración oficial al respecto, ni por el Gobierno cubano, ni por el Partido Comunista. Hace un mes, coincidiendo con la fecha en que el Polisario celebra el aniversario de la creación de su quimérica república, en la página web del Comité de amistad parlamentaria entre Cuba y el movimiento secesionista, se publicó una carta que el presidente de la Asamblea Nacional y miembro del Buró Político del Partido comunista, Esteban Lazo Hernández, envió a “su homólogo saharaui”. En dicha carta no se menciona en ningún momento el apoyo cubano a “la vuelta a las armas” proclamada por las milicias del Polisario, ni se habla de “la lucha armada de liberación nacional”, nada de nada. Sólo se dice que Cuba apoya y suscribe las gestiones que lleva a cabo la ONU para resolver esta cuestión, y que seguirá siendo solidaria en el terreno de la salud y la educación con la población refugiada en los campamentos de Tinduf, que están en Argelia. Pero de esa supuesta guerra, no dice ni una palabra. 

Pero, ¿cómo es que el Polisario publica “partes de guerra” casi a diario?

Esas gesticulaciones van dirigidas a los países que no conocen la realidad de Marruecos, que felizmente son cada día menos.

Este ya no es el caso de Cuba, ¿no?

En efecto. Basta recordar que, con motivo de la Fiesta Nacional de Cuba, SM Mohamed VI envió un mensaje de felicitaciones al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, publicado en forma destacada por la agencia oficial Prensa Latina, en el que “expresa su determinación de fortalecer las relaciones entre ambos países”. Su Majestad destacó en el mismo “su satisfacción por el desarrollo constante de las relaciones de amistad entre Rabat y La Habana, con miras a consagrar bases sólidas de consideración mutua, cooperación constructiva y solidaridad activa”. Tal como publicó Prensa Latina, “Mohamed VI subraya su inmediata determinación de trabajar, junto con Miguel Díaz-Canel, para fortalecer estas relaciones e intensificar los esfuerzos conjuntos”. “Todo ello, para sacar provecho de las oportunidades de cooperación e intercambio en diversos ámbitos, con miras a satisfacer las aspiraciones de ambos pueblos y contribuir a la consolidación de los puentes de solidaridad y complementariedad Sur-Sur”. Este mensaje es de dos jefes de Estado, de dos países, que se conocen y respetan. Pienso que las relaciones entre Marruecos y Cuba están mejorando sensiblemente, tras un paréntesis de 37 años, producto de una Guerra Fría trasnochada. 

¿En qué terrenos se puede hablar de grandes logros en estos tres primeros años de nuevas relaciones?

En primer lugar, en el político, del que acabo de hablar, y que engloba todos los demás. Hemos conseguido llegar a acuerdos bilaterales para emitir votos de apoyo recíproco en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones unidas, con sede en Nueva York y en los organismos de la ONU con sede en Ginebra. También un Acuerdo para la representación internacional de personas con discapacidad. Además, hay dos memorandos a de cooperación en el sector de minas, energías renovables y medio ambiente, y el otro en investigación científica, ambos en espera de firma. 

¿Ha habido progresos en la economía y el comercio bilateral?

Sí, y muy importantes. Estábamos a punto de organizar 
una Feria bilateral cubano-marroquí de artesanía y productos industriales, cuando la pandemia de la COVID-19 nos obligó a decretar el confinamiento. Lo haremos en cuanto se pueda. 

¿De qué manera Marruecos participa en el esfuerzo cubano para atraer empresas internacionales a su mercado, y flujos financieros para su economía?

Marruecos está participando en todos los foros y seminarios organizados por el Gobierno cubano para abrirse a las empresas internacionales y captar capitales para el desarrollo de su economía. Como por ejemplo el encuentro que están preparando en la Zona Especial de Desarrollo (ZED) en el puerto de Mariel, donde ya hay una empresa de capital marroquí de producción de artículos de gran consumo. Otros proyectos están en estudio.

¿Cree que el ejemplo del puerto off-shore de Tánger Med, es aplicable al proyecto cubano del puerto de Mariel?

En la sociedad, como en la economía y el desarrollo tecnológico, todos los ejemplos son dignos de estudio. Si al Gobierno cubano le parece que nuestro gran proyecto Tánger-Med, lo mismo que el macroproyecto de puerto de Dajla en el Atlántico, son interesantes, estamos dispuestos a compartir con él la experiencia. Incluso yo diría que hay una cierta similitud, de Tánger-Med y Dajla, como plataformas hacia Europa, África y América, y el de Mariel como plataforma hacia la región del centro y norte del continente americano.

¿Y en las relaciones culturales y deportivas?

También hemos hecho progresos importantes, como la organización de una Semana Cinematográfica, por el momento desgraciadamente postergada por el confinamiento de la pandemia. Hemos impulsado la creación de un Grupo de amistad de artistas e intelectuales cubanos con Marruecos. Tras el encuentro que organicé personalmente en la residencia diplomática con más de una veintena de artistas, cineastas, diseñadores de moda, poetas, periodistas, cantantes y pintores, vio la luz este Grupo de amistad cubano-marroquí. 

¿Cree que ya se han superado todos los puntos conflictivos entre Cuba y Marruecos, o aún faltan algunos por hacerlo?

Siempre hay aspectos en los que mejorar. Acordar los diapasones es una tarea permanente. Cuba y Marruecos son dos Estados regidos por una Constitución en la que están escritas con letras de oro, la democracia y la libertad. Pero después, en la aplicación cotidiana, no siempre vemos las cosas del mismo modo. Cada uno tiene el peso de su propia historia.

¿A qué se refiere concretamente?

Por ejemplo, la agencia Prensa Latina, que es un organismo oficial, me pidió una entrevista para la que elaboró ella misma el cuestionario, comprometiéndose a publicarla íntegramente. Después no fue así. Quiso censurar la parte en que yo hablé de la posición oficial de Marruecos acerca del conflicto del Sahara. Ellos hicieron la pregunta, y no quisieron publicar la respuesta, porque no coincidía con la posición oficial cubana. Querían publicar la entrevista amputada, y no acepté. Y a pesar de ello, organicé el viaje del Presidente de Prensa Latina a Marruecos, donde se entrevistó con altas personalidades y firmó un acuerdo con la agencia MAP.

En cuanto a la cuestión política del Sahara, es sabida la posición que mantenía el gobierno de La Habana. ¿Cree que en este tiempo las Autoridades cubanas han evolucionado en su postura?

Mire, mi cometido en esta cuestión era claro. Hacer comprender a las Autoridades cubanas que la única solución realista es la que ha puesto en la mesa Su Majestad el rey Mohamed VI: desarrollar una propuesta de Autonomía avanzada que permitirá a las poblaciones del Sahara ejercer plenamente todos sus derechos políticos, económicos y sociales, manteniendo la soberanía nacional y la unidad territorial del Reino. 

¿Ha encontrado esa propuesta receptividad entre los dirigentes cubanos?

Se nos ha escuchado, y puedo decirle que el gobierno cubano quiere sinceramente que este problema se resuelva. Es más, muchos con los que me he entrevistado confiesan que es una cuestión de tiempo. 

Pero ¿ha visto progresos concretos?

Sí. Por ejemplo, el gobierno cubano se muestra cada día más partidario de dejar que sean las Naciones Unidas las que ayuden a resolver el problema. Antes hablaban más de que Cuba era “fiel a sus principios”, que subentendía el apoyo a la lucha armada, hoy hablan más de las Naciones Unidas.

Entre las tareas de cualquier Estado en proceso de transición, está la de adecuar el ejercicio de las libertades de expresión y reunión, así como el pluralismo político y el respeto a la diversidad de ideas, a la nueva realidad. Cuba parecería que tiene aún dificultades con el ejercicio de las libertades, en particular la de expresión que aún se ve frenada. ¿Ha podido Usted notarlo en las relaciones bilaterales?

Le he hablado antes de la censura que Prensa Latina quiso hacernos y repito que el progreso muy grande que está haciendo Cuba es un proceso en curso. Ha realizado grandes progresos desde nuestro punto de vista, como es la nueva Constitución discutida y aprobada por millones de ciudadanos. En ello similar por cierto a la nueva Constitución elaborada y aprobada masivamente por la ciudadanía en Marruecos.

En las reuniones cumbres Ibero-americanas, Marruecos participó varias veces como observador. ¿Cree que el proyecto de unir África y Latinoamérica a través del eje Marruecos-España, sigue vigente? ¿Cuba tiene ahí algún papel que jugar?

Por supuesto. Y me atrevería a decirle que, por consideraciones históricas y geopolíticas, Cuba puede jugar un papel similar al que juega Marruecos como puente entre África y Europa, y, a través de España, con América. Cabe recordar en este punto que estos días se vuelve a hablar del proyecto de unión entre Europa y África a través del Enlace fijo del Estrecho entre España y Marruecos. Un proyecto grandioso puesto en la mesa en los pasados años 80, por los dos guardianes del Estrecho en su momento, el rey Hassan II de Marruecos y el rey Juan Carlos I de España.

Desde su atalaya de observador en La Habana, ¿Cómo ve lo que está ocurriendo en Latinoamérica?

Latinoamérica está viviendo una etapa crucial de su historia, llena de incertidumbres y de esperanzas. El Reino de Marruecos quiere estar presente, porque nos sentimos concernidos por todo lo que pasa en Latinoamérica y sus pueblos.

Pero el proceso de cambios en Latinoamérica es muy rápido. ¿No cree que la diplomacia marroquí podría ser más activa y penetrante?

Siempre se puede ser más activo. Las Embajadas marroquíes recibimos las orientaciones de Su Majestad el Rey Mohamed VI y del ministerio de Relaciones Exteriores. Pero al llevarlas a la práctica, nos concierne encontrar las mejores y más eficaces maneras de hacerlo y de desarrollar la cooperación Sur-Sur. 

Volviendo a la cuestión del Sáhara. ¿En qué cree que los dirigentes cubanos podrían ayudar a la solución definitiva de este conflicto? ¿Podrían usar de su influencia para convencer a sus aliados argelinos de volcarse en la solución política actualmente en la mesa, la de la autonomía regional?

Cada Gobierno tiene sus prioridades y sus responsabilidades. Lo más importante en este caso que usted menciona es ser consecuente con la amistad y obrar para superar conflictos heredados de otros tiempos y que no benefician a los pueblos de Cuba y de Marruecos.