Décimo aniversario de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea

Se cumplen diez años desde que la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE adquirió carácter jurídicamente vinculante
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Europarl  -   El Parlamento Europeo

Históricamente, la Unión Europea se plantea como un proyecto basado en valores y derechos compartidos que complementa a la unión política y el mercado único. Pese a que la Carta de Derechos Fundamentales de la UE fue proclamada hace 19 años en Niza no fue hasta hace diez años cuando se hizo legalmente vinculante con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa el 1 de diciembre de 2009. Una década después el sueño de la Europa social queda lejos de lo que mucho visionaban para el proyecto europeo, un pilar que busca relanzarse con la nueva Comisión Europea.  

La Carta, que tiene el mismo valor jurídico que los Tratados de la Unión Europea recoge en la legislación de la Unión un conjunto de derechos personales, civiles, políticos, económicos y sociales de los ciudadanos y residentes de la UE. Queda institucionalizado en el Tratado de la UE, cuyo artículo 2 reza: “La Unión se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, estado de Derecho y el respeto a los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías”. Unos derechos que suponen la piedra angular de la Unión Europea, por lo que todos los Estados miembros y las instituciones de la UE los deben respetar plenamente.

La Carta de Derechos Fundamentales estaba incluida en el fallido proyecto de Constitución Europea de la que emerge el Tratado de Lisboa y se aplica a las instituciones, órganos y organismos de la Unión y a sus Estados miembros cuando aplican el Derecho de la Unión Europea.

Recientemente, el Consejo presentó unas conclusiones en los que reiteraban que la Unión se fundamenta en valores comunes y subrayaba su compromiso con la adhesión de la UE al Convenio Europeo de Derechos Humanos del Consejo de Europa, lo que supondría un mayor refuerzo de la protección de los derechos fundamentales en Europa. El Consejo aseguró observar con preocupación los resultados de una reciente encuesta del Eurobarómetro sobre la sensibilización de los ciudadanos con respecto a la Carta según la cual el conocimiento de la misma sigue siendo escaso.

En dicha encuesta se señala asimismo que el informe de la Agencia de los Derechos Fundamentales sobre los derechos fundamentales de 2019 indica una falta de políticas nacionales que promuevan la sensibilización con respecto a la Carta y su aplicación
A través de su Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, el Parlamento Europeo, que representa a los ciudadanos de la UE y es elegido directamente por ellos, vela por la protección de las libertades y la aplicación de la Carta de Derechos Fundamentales.

El Parlamento Europeo ha aprobado numerosas iniciativas en este ámbito, entre las que destacan la reforma de la legislación europea sobre protección de datos, la ampliación de los derechos de los solicitantes de asilo, la lucha contra el tráfico de personas y la protección de las víctimas. Además, los ciudadanos pueden hacerse oír en Europa a través de la Comisión de Peticiones y del Defensor del Pueblo Europeo, dos órganos dependientes de la Eurocámara, el guardián de la Carta de los Derechos Fundamentales. Es por ello que en 2012 la UE recibió el premio Nobel de la paz por su contribución al avance de la paz, la reconciliación, la democracia y los derechos humanos en Europa.

Con las crisis a las que se ha enfrentado en los últimos años la Unión, las voces críticas con la Unión es un hecho que la UE y sus Estados miembros se hallan comprometidos con los derechos humanos, las actuales políticas no son quizá las más adecuadas Aun así, el sistema de protección de derechos en la Unión funciona bien. Además, la UE lo incluye como parte de su poder blando a través del reconocimiento de quienes trabajan por la libertad y los derechos humanos, a través de la concesión del Premio Sajarov a la Libertad de Conciencia, premio que se otorga cada año el Parlamento Europeo desde 1988 (en octubre se lo concedieron al uigur Ilham Tohti).

Pese a que espacio para la mejora, los europeos tienen garantizado el ejercicio de sus derechos y libertades fundamentales porque son estos valores comunes en los que se sustentan nuestros modelos democráticos y de sociedad el fundamento de la libertad, la seguridad y la prosperidad europeas.