Daesh, un vector para tener en cuenta en Afganistán

La organización yihadista no tiene mucha presencia en territorio afgano, pero sigue siendo peligroso
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Hay incertidumbre ante la salida de tropas extranjeras de Afganistán.

Las principales justificaciones que permitieron al expresidente Trump firmar el acuerdo con los talibanes en Afganistán para abandonar de manera completa y definitiva el país fueron: la escasa presencia de Al-Qaeda en el tablero de juego afgano (y mundial), y la eliminación definitiva de Daesh (o lo que quedase de él) en el país. Esta eliminación del grupo terrorista se podría dar a través de la propia lucha entre talibanes y Daesh, o mediante las fuerzas gubernamentales afganas una vez terminada su lucha contra los talibanes.

Es cierto que la organización terrorista Daesh tiene muchos enemigos y que la ofensiva por partida triple del Gobierno de Kabul, los propios talibanes y las tropas norteamericanas en 2019- 2020 dejaron muy disminuidas las fuerzas y posibilidades del Daesh en Afganistán1. Sin embargo, existe un gran temor a lo que pueda suceder en el país una vez las tropas extranjeras abandonen el país. Si finalmente se da esa situación, Daesh podría consolidarse en las provincias donde se encuentran actualmente y podrían seguir aumentando su poder, su presencia en el país, además del número de miembros de su organización. Por eso, esta situación nos obliga a prestar atención a este grupo terrorista en Afganistán y, sobre todo, a tratar de hacer prospectiva si finalmente el Estado afgano es abandonado completamente por las tropas norteamericanas y el resto de los miembros de la OTAN, junto a todo el personal civil que presta ayuda en diferentes capacidades.

Atalayar_AfganistanComienzos y Punto de Situación

El Daesh (o ISIS-K) se estableció oficialmente en Afganistán en el año 2015 y lo hizo simultáneamente a la franquicia de esta organización en Asia, la wilaya de Khorasan, creada a través de antiguos miembros talibanes de Pakistán2 y establecida en el noreste del país (Provincias de Nangarhar (Achin) y Kunar (Manogay). En esta región existen una minoría de musulmanes salafistas, al igual que los miembros de Daesh; lo que no se debe confundir con la escuela Hanafi a la que pertenecen los talibanes. De la misma manera, esta zona es una región fronteriza con las antiguas FATA3  paquistaníes, famosas por ser tierras de difícil control paquistaní y que, en su momento, sirvieron de refugio talibán frente a la derrota y total aniquilación a manos de EEUU y sus aliados.Atalayar_Daesh en Afganistan

La wilaya de Khorasan es una de las franquicias del Daesh más potentes y numerosas del mundo y que además mantiene relación directa con los líderes del Daesh en Irak y Siria. Khorasan reclama en esta región partes de la actual Irán, Asia central, Afganistán, Pakistán y otros, aunque su fin último es establecerse en todos los Estados asiáticos donde haya musulmanes.

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Como ya ocurrió con esta organización terrorista en Siria e Irak, cuando pierden mucho terreno y personal, se dividen en pequeñas pero numerosas células independientes, resurgiendo en zonas geográficas de difícil acceso según se les va presentando la oportunidad de vacíos de poder y organización. Este ejemplo lo tenemos en la ciudad de Jalalabad, donde hay docenas de células de 3 o 4 personas del Daesh que trabajan de manera independiente y que también existirían en el mismo Kabul, según fuentes de inteligencia de Afganistán.

Desde que han perdido territorio y operativos, han cambiado su táctica haciéndola similar a la de los talibanes, con menos grandes atentados con bombas, y más pequeños asaltos con objetivos claros.

Conocer con cierta seguridad la composición y origen de los miembros del Daesh en Afganistán es tarea complicada debido, entre otras cosas, al continuo flujo geográfico de combatientes entre Pakistán (FATA4) y la provincia de Kunar en Afganistán, donde se encuentran asentados principalmente y que cuenta con, al menos, 13 puntos de cruce ilegales entre un país y otro.

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Mientras que fuentes militares norteamericanas aseguran que al menos el 70% de los componentes de Daesh en Afganistán son de origen paquistaní y otros muchos son ‘foreign fighters’. Un reciente informe5 sobre la situación de Daesh en el Estado afgano revelaría que los afganos presentan la mayoría en la organización terrorista, seguidos de ciudadanos paquistaníes y centroasiáticos, principalmente uzbekos de Uzbekistán.

Actualmente, Daesh tiene una presencia tan escasa que los últimos informes apuntan a que los elementos que quedan en territorio afgano no disponen si quiera de un líder claro o estructura jerárquica6. No obstante, es importante recordar que las aspiraciones de Daesh, como organización yihadista terrorista, son globales, es decir, que no se limitan a tratar de imponer su ideario y acciones a Afganistán o Asia, sino que planean para golpear al “no creyente” a nivel mundial. Es por eso por lo que la vigilancia sobre este grupo se hace fundamental para la seguridad de Occidente y Estados vecinos.

Por ello, a pesar de que sus acciones violentas se hayan visto reducidas, podemos repasar algunos de los atentados de los últimos años. Lo que nos llama más la atención de todos los atentados producidos durante el año 2020 y 2021 es que en numerosas ocasiones estos atentados, con diversos modus operandi -ya sean bombas lapa, artefactos explosivos, terroristas suicidas o asaltos-, no son reivindicados por ningunos de los grupos terroristas, creando así una incertidumbre premeditada. No obstante, el público objetivo de los ataques es claro. A pesar de que en ocasiones se atente contra civiles y menores, los objetivos principales son las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad afganas, políticos, milicianos e Imanes.

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A modo de ejemplo, de los 40 atentados en total producidos por Daesh y/o la Wilaya de Khorasan -franquicia del primero-, 11 han sido los atentados con un número de muertos superior a 10 personas.

  • 25 de marzo 2020, Daesh atacó un templo de la minoría Sij en Kabul cobrándose la vida de 25 fieles e hiriendo a otros 87.
  • 12 de mayo 2020, Daesh realizó un atentado suicida durante un funeral de un alto mando policial en la provincia de Nangarhar (este de Afganistán), donde murieron al menos 24 personas y 67 fueron heridas8.
  • 12 mayo 2020, no está confirmado, pero se prevé que la Wilaya Khorasan fuera la responsable del ataque a un hospital de atención maternal, causando al menos 40 muertos y decenas de heridos9.
  • 30 julio 2020, se produjo un atentado de la mano de la Wilaya Khorasa con coche bomba contra posiciones de las fuerzas de seguridad afganas en Lawgar (este de Afganistán) con un total de 18 fallecidos.
  • 2 agosto 2020, la Wilaya Khorasan asaltó una prisión en Nangarhar muriendo 29 fuerzas de seguridad afganas y civiles y 9 terroristas.
  • 3 octubre 2020, se considera que la Wilaya Khorasan puso un coche bomba y asaltó en Nangahar a varios civiles, causando la muerte de estos y los terroristas con un total de 14 fallecidos.
  • 24 de octubre 2020, atentado suicida provocado por la Wilaya Khorasan en Kabul matando a 31 civiles y terroristas.
  • 3 noviembre 2020, se produce un atentado en la Universidad de Kabul dejando a 19 muertos y 40 heridos. A pesar de que este ataque es reclamado por Daesh, el Gobierno afgano insiste en que la autoría pertenece al grupo talibán.
  • 24 noviembre 2020, un doble artefacto explosivo detonado en Bamiyán (este de Afganistán) por los talibanes o por la Wilaya de Khorasan (no se tienen más detalles) acaba con la vida de 17 civiles.
  • 18 diciembre 2020, atentado con bomba deja 15 civiles muertos, siendo 11 menores, y 20 heridos en la provincia central de Ghazni. A pesar de que el atentado se atribuye a los talibanes, se destaca que es más similar al modus operandi de Daesh10.
  • 20 diciembre 2020, un coche bomba mata a 10 civiles en Kabul. La autoría del atentado es ambigua, se desconoce si fueron los talibanes o la Wilaya de Khorasan.

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Todos estos atentados perpetrados, junto a su impacto mortal evidencian claramente el deseo de Daesh de consolidar su presencia en Afganistán. Su modus operandi híbrido consiste en combinar atentados hacia objetivos “blandos” (indiscriminados) con otros “firmes” (selectivos). Además, al tiempo que crea el mayor terror posible en la zona, confronta a las distintas facciones tribales y religiosas entre sí, promoviendo una ventana de oportunidad.

Daesh en un Afganistán sin tropas occidentales

Intentar adivinar el futuro en Afganistán una vez las tropas occidentales se hayan ido es una difícil misión en un escenario tan volátil y complejo como este. Pero es un hecho que, en la historia reciente de Afganistán, un grupo insurgente es sustituido por otro nuevo. Por ello, en este caso, si los talibanes llegasen a un acuerdo de paz con el Gobierno central de Kabul podrían ser, al menos regionalmente, reemplazados por el Daesh.

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No obstante, sí podemos atisbar algunas posibilidades que habría que tener en cuenta:

Reclutamiento: las capacidades de reclutamiento y radicalización de esta organización siguen siendo notables y podemos observar situaciones en el futuro que podrían incrementar estos números:

  • Si se alcanzase una paz estable en Afganistán, muchos talibanes se quedarían sin trabajo al no combatir, de manera que estos podrían pasarse al Daesh para seguir cobrando.
  • El Daesh paga bastante mejor que los talibanes por afiliarse y luchar con ellos, especialmente a jóvenes bien educados para convertirse en mandos intermedios y futuros líderes.
  • Las ayudas prometidas a los excombatientes por el Gobierno no terminan de llegar, lo que está produciendo descontento entre los exmiembros del Daesh, pudiendo algunos de ellos volver a la organización.
  • La posibilidad de una guerra civil entre talibanes y Gobierno de Kabul también podría beneficiar al Daesh, aumentando la pobreza y desesperanza del país, facilitando el reclutamiento de jóvenes, especialmente en áreas rurales que son las más desfavorecidas.
  • La continua presión de la alianza contra el Daesh en Siria e Irak de la coalición liderada por Estados Unidos está obligando a muchos de sus miembros a huir hacia la franquicia de Khorasan
  • Daesh se ha nutrido en esta zona de desertores o disidentes de otros grupos armados como han sido Lashkar-e-Taiba (LaT), la Red Haqqani, el Movimiento Islámico de Uzbekistán (IMU) y también de los talibanes, por lo que a la narrativa de este grupo siempre permanece como una opción plausible para milicianos de otras organizaciones armadas11.
  • Incluso movimientos disidentes de los talibanes podrían estar ya asociándose con miembros de Daesh para desestabilizar la ya complicada situación del país. Hay que recordar que los talibanes son un grupo bastante heterogéneo y que sus intereses divergen según su situación, por lo que utilizar a la franquicia de Khorasan para conseguir sus objetivos será una constante tanto para los talibanes como para otros señores de la guerra en Afganistan.

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Financiación: los métodos del Daesh en cuanto a financiación en esta región siguen viniendo de la mano de donaciones, transacciones monetarias a través de empresas del sector bancario, malversación de fondos de organizaciones sin ánimo de lucro, importaciones y exportaciones, así como donaciones de países y/o simpatizantes12.

  • Una parte significativa de las transacciones observadas son las transferencias electrónicas de bajo valor enviadas desde y hacia jurisdicciones de alto riesgo en Afganistán, como la provincia de Khorasan.
  • La presencia de numerosos grupos terroristas en la región aumenta el riesgo de malversación de fondos enviados o recibidos por organizaciones benéficas. 
  • Existen transacciones relacionadas con extranjeros políticamente vulnerables y con casos de corrupción.
  • Financiación mediante compras de automóviles de alto riesgo y/o importaciones y exportaciones.
  • Donaciones a través de terceros países- como Turquía o Arabia Saudí-; donaciones mediante transferencias de simpatizantes de la zona, y de grupos como Abtal-ul-Islam13. Normalmente el dinero se transfiere mediante la red de Hawala, un método usado generalmente para hacer transferencias en la región.
  • Las actividades criminales también ha sido una forma potencial de obtención de fondos. 
  • Obtención de fondos a través de los ingresos obtenidos de los territorios controlados por Daesh: impuestos, petróleo/gas, apropiaciones y otros.

Sin embargo, debido a la pérdida de ingresos asociada con el territorio que controlaba, Daesh probablemente tendrá que diversificar sus fuentes de ingresos para continuar sus operaciones. Al mismo tiempo, se puede esperar que disminuyan sus gastos generales, ya que ya no tendrá los costos asociados con la gobernanza y la gestión de civiles.

Esto podría llevar a que Daesh sea más débil en términos financieros en general, pero que continúe teniendo la capacidad de financiar ataques terroristas de máximo impacto en Afganistán, Irak, Siria y en el extranjero14.Atalayar_Afganistan

Monitorear a Daesh a partir del 11 de septiembre de 2021

El miércoles 14 de abril de 2021, el presidente Biden ha confirmado la retirada total de tropas americanas de Afganistan, y, a su vez, representantes del Gobierno británico y alemán han confirmado que la salida de sus respectivos soldados será paralela a la de los estadounidenses por lo que podemos presumir que toda la OTAN se retirará, si la situación y las condiciones lo respaldan, del territorio afgano.

Por lo cual en este momento podemos analizar dos situaciones, la actual, con tropas sobre el terreno, y la futura, con un control y monitoreo remoto por parte de americanos y la Organización Trasatlántica.

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En la situación actual hemos tenido y tenemos la presencia de tropas extranjeras sobre el terreno para “controlar” las ambiciones terroristas de Al-Qaeda y Daesh, y también de OTAN para el adiestramiento y asesoramiento a los gobernantes del país.

Muchos de los que avalan la salida completa del país lo justifican con que 2.500 militares americanos apenas significan una diferencia en términos numéricos. Sin embargo, a pesar de que éstos sean “pocos”, su permanencia en Afganistán asegura la presencia de la OTAN en el país, con la consiguiente continuación del adiestramiento y de proyectos en los que las autoridades y militares afganos se ven involucrados. Asimismo, no se debe olvidar la relevante presencia de 10.000-15.000 contratistas que trabajan para las fuerzas armadas y otros proyectos en la zona, ni la importante labor de la presencia americana que ofrece seguridad a todas las organizaciones y empresas internacionales civiles que cooperan en el país. Todo ello es de suma importancia puesto que el colapso económico está estrechamente vinculado al resurgimiento de las narrativas yihadistas globales en esta región.

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La situación futura, si no ocurre algo diferente estos próximos 5 meses, radica en conocer la viabilidad de llevar a cabo una misión de supervisión y control del terrorismo en Afganistán sin contar con tropas en el terreno y trabajando, o bien de la mano de los Estados vecinos (China, Rusia, Pakistán, Irán e India) y/o mediante el establecimiento de bases militares en otros países del entorno como Pakistán o Uzbekistán.

La opción de que los países vecinos se involucren de lleno en Afganistán es viable pero complicada, puesto que cada uno de ellos tiene sus propios intereses y agenda sobre Afganistán. Sin embargo, utilizar las bases en países cercanos para llevar a cabo el ¨tracking¨ de operaciones terroristas ya se ha puesto en marcha, aunque es evidente que no todos los vecinos de Afganistán estarían dispuestos a tener botas americanas sobre el terreno. En este asunto, la India podría tener un papel importante, pero desde luego, Pakistán no permitiría jamás una actuación demasiado directa del gigante indio en Kabul.

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Entonces, habría que contar solo con la supervisión y actuación remota de EEUU apoyada en cierta capacidad por la OTAN desde bases militares relativamente cercanas. A pesar de los medios tecnológicos y militares americanos y de OTAN, habría que ser muy precavidos a la hora de afirmar que se podría ¨contener¨ la amenaza terrorista del Daesh (y Al-Qaeda) de manera remota, dependiendo siempre en un porcentaje muy importante, del apoyo de naciones como la India, y, sobre todo, Pakistan. Probablemente, en esta situación remota, EEUU utilizaría una mezcla de Inteligencia, contratistas y operaciones clandestinas de fuerzas especiales para rellenar el hueco dejado por la presencia física en el país. Una embajada sobredimensionada, como es en el caso de Irak, permitiría tener operativos y contratistas sobre el terreno para buscar las amenazas de Daesh y Al-Qaeda.

Por todo ello, no cabe duda de que, en la actualidad, Daesh es un actor peligroso y de riesgo potencial en Afganistán, a pesar de que tenga poca presencia en la zona. Su narrativa global, su capacidad de supervivencia en escenarios hostiles hacia ellos, así como su mantenimiento del poder allí donde lo consiga, hacen de Daesh un enemigo potencial que tener en cuenta en la región. Como consecuencia de su impacto y fortaleza, Daesh, sin llegar a tanto éxito como el grupo talibán, no debe ser subestimado ni en términos de número, ni de estrategia ni de peligrosidad. De esta forma, sólo tras la retirada de las tropas extranjeras de la OTAN y de Estados Unidos, podremos observar el rumbo y posición que quede de Daesh en Afganistán.

Referencias:
  1. Islamic State Khorasan (IS-K), Center for Strategic and International Studies, 9 noviembre 2018, disponible en línea: https://csis-website-prod.s3.amazonaws.com/s3fs-public/181113_IS-K_Backgrounder.pdf?LgtpuuPVxjdGU6g_idQlIH4cI1ILgZ0t 
  2. Gibbons, T & Ghazi, Z. Foes in afghan war see a common threat of Islamic state’s return, The New York Times, 22 marzo, 2021, disponible en línea: https://www.nytimes.com/2021/03/22/world/asia/islamic-state-afghanistan.html 
  3. Federally Administered Tribal Areas
  4. Las FATA o Federally Administered Tribal Areas por sus siglas en inglés son las Áreas Tribales bajo Administración de Pakistan que comparten frontera con Afganistán. Disponible en línea: https://www.loc.gov/resource/g7643f.ct003120/?r=-0.021,0.278,1.077,0.833,0
  5. Ali, O. & Gharanai, K. Hit from many sides (2): The demise of ISKP in Kunar, 3 marzo 2021, disponible en línea: https://www.afghanistan-analysts.org/en/reports/war-and-peace/hit-from-many-sides-2-the-demise-of-iskp-in-kunar/ 
  6. (Íbid, 2021)
  7. DW, al menos 25 muertos en ataque a templo de la minoría sij en Kabul, DW, 25 marzo 2020, disponible en línea: https://www.dw.com/es/al-menos-25-muertos-en-ataque-a-templo-de-la-minor%C3%ADa-sij-en-kabul/a-52907551
  8. ATALAYAR. Daesh se atribuye uno de los dos atentados en Afganistán que dejaron 40 muertos, Atalayar, 13 mayo 2020, disponible en línea: https://atalayar.com/content/daesh-se-atribuye-uno-de-los-dos-atentados-en-afganistán-que-dejaron-40-muertos
  9. Igualda, C. Observatorio de atentados yihadistas, OIET, 2020, disponible en línea: https://observatorioterrorismo.com/category/atentados-yihadistas-2020/
  10. EFE, Atentado con bomba deja 15 muertos en Afganistán, TeleSurtv, 18 diciembre 2020, disponible en línea: https://www.telesurtv.net/news/afganistan-atentado-bomba-muertes-20201218-0019.html
  11. Jadoon, A., Jahanbani, N., Willis, C. Challenging the ISK Bran in Afghanistan-Pakistan: Rivalries and divided loyalties, abril 2018, disponible en línea: https://ctc.usma.edu/challenging-isk-brand-afghanistan-pakistan-rivalries-divided-loyalties/
  12. Terrorist financing assessment 2018. Financial Transaction and Reports Analysis Centre of Canada. Disponible en línea:  https://www.fintrac-canafe.gc.ca/intel/assess/tfa-2018-eng.pdf
  13. Parvez, T. the Islamic State in Pakistan, United States Institute of Peace, September 2016, disponible en línea: https://www.usip.org/sites/default/files/PB213-The-Islamic-State-In-Pakistan.pdf
  14. Terrorist financing assessment 2018. Financial Transaction and Reports Analysis Centre of Canada. Disponible en línea:  https://www.fintrac-canafe.gc.ca/intel/assess/tfa-2018-eng.pdf