Después de Moscú y Berlín, Libia espera la reunión en Brazzaville

Argelia celebró el jueves una reunión ministerial de países vecinos de Libia mientras que la Unión Africana ha convocado una reunión de seguimiento de la crisis en la República del Congo el próximo 30 de enero
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PHOTO/SERVICIO DE LA PRESIDENCIA TURCA via AP  -   La canciller alemana Angela Merkel, escuchada por líderes internacionales como Recep Tayyip Erdogan, Mike Pompeo o Boris Johnson, entre otros, en Berlín, el 19 de enero de 2020

La tensa calma que se ha impuesto en Libia, donde el control de los recursos vuelve a estar en el centro del conflicto, se solapa con la necesidad de avanzar en la búsqueda de salidas a un conflicto que amenaza con convertirse en una nueva versión de Siria. 

La gran pregunta ahora es la disposición, y efectividad, de ambas partes en avanzar hacia el proceso de político y de diálogo, impulsado por la diplomacia internacional, que, en un principio ha traído una tregua previa al deseado alto el fuego. El empuje del nuevo año arrancó en Moscú de la mano de Rusia y Turquía, y siguió en Berlín, con la diplomacia alemana liderando para la Unión Europea el intento de retomar las riendas del tablero libio.

Durante la misma, se llegó a un acuerdo para mantener el alto el fuego acordado por mediación de Rusia y Turquía. Estos países, que apoyan a bandos opuestos en el conflicto, son dos de los actores clave en el conflicto y su presencia sobre el terreno ha incrementado en los últimos meses. En Berlín las potencias acordaron limitar la intervención extranjera en Libia y continuar con el embargo de armas contra este país del norte de África.

Así, tras las reuniones del 13 y 19 de enero llegó el turno de que un país africano tome el pulso diplomático al más alto nivel al conflicto estancado en el norte del continente. Y esa responsabilidad recaerá sobre la República del Congo, que albergará una reunión en la capital, Brazzaville, el jueves 30 de enero. “Se espera que el Comité de Alto Nivel de la Unión Africana sobre Libia, establecido en 2011, convoque una reunión de seguimiento en Brazzaville (República del Congo) el 30 de enero de 2020, para estudiar la evolución de la situación en Libia, antes de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana que se celebrará en febrero de 2020 en Addis Abeba (Etiopía)”, aseguraba el presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA), Moussa Faki Mahamat, en una nota de prensa. 

Mahamat, después de participar en una conferencia en Berlín durante el fin de semana que buscaba salidas al conflicto libio. El presidente reiteró la clara posición africana en apoyo de un alto el fuego total e incondicional, el respeto del embargo de armas de la ONU y la necesidad de que los infractores se enfrenten a sanciones, así como el retorno a un proceso político inclusivo dirigido y controlado por Libia que incluya un mecanismo de seguimiento efectivo.

La lista de personas que se espera que asistan a la reunión de Brazzaville aún no ha sido publicada. El Comité establecido en 2011, el mismo año en que Gaddafi fue derrocado, está actualmente encabezado por el presidente congoleño Denis Sassou-Nguesso quién se personó en Berlín durante el fin de semana para la conferencia internacional sobre Libia en busca de una solución a la crisis. 

El empuje diplomático que caracteriza al conflicto en este comienzo de año no solo se produce al nivel más alto. Los ministros de Exteriores de los países vecinos a Libia se reúnen hoy en Argel, la capital de Argelia, para analizar la guerra en el país y las conclusiones de la Conferencia de Berlín. Allí se han desplazado los cancilleres de Túnez, Egipto, Sudán, Chad Níger y Malí, además, en un principio, de representantes del GNA y del LNA.

La situación sobre el terreno libio es muy complicada. El jefe del Ejército Nacional Libio (LNA, por sus siglas en inglés), el mariscal Jalifa Hafter, y el jefe del Gobierno de Trípoli (GNA) reconocido por la ONU, Fayed al Serraj, siguen disputándose, con el apoyo de las potencias extranjeras, el control de los recursos y el territorio. 

El portavoz del mariscal Haftar, Ahmed Al-Mismari, declaró el jueves en un comunicado de prensa que el aeropuerto de Mitiga se ha convertido en una zona militar, amenazando con derribar cualquier avión civil o militar que utilice el aeropuerto a partir de hoy. Horas después el portavoz del LNA dijo que "las Fuerzas de Defensa Aérea del Comando General de las Fuerzas Armadas Árabes Libias derribaron un avión turco después de que despegara de la Base de la Fuerza Aérea de Mitiga". "Estaba (el avión) tratando de asaltar la ubicación de nuestras unidades militares en Trípoli", agregaron, en referencia al avión, probablemente un vehículo aéreo no tripulado (UAV), que es lo que el ejército turco ha suministrado a las fuerzas del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) en Libia.

La guerra a las puertas de Europa se ha desarrollado durante años con un papel destacado de potencias extranjeras que han estado mandando armas al país lo que ha llevado a que la situación de seguridad sea de lo más frágil, algo que han aprovechado mafias y grupos criminales para traficar con personas, armas y drogas. 

Es el momento de una coordinación efectiva entre la Unión Africana y la ONU, en el marco de la asociación entre las dos organizaciones en el área de paz y seguridad. El compromiso de lograr una solución definitiva y permanente es una tarea ardua pero el único camino para que el conflicto pueda salir del atolladero en el que se encuentra. 

Tras más de diez meses de combates, desde que arrancara la ofensiva de Haftar sobre Trípoli, que han costado la vida a más de 1.500 personas -cerca de 300 de ellas civiles libios- causado heridas a más de 15.000 y obligado a cerca de 100.000 ciudadanos a abandonar sus hogares y a convertirse en desplazados internos.

La posición de la comunidad internacional parece ser clara, ninguna solución militar puede resolver el conflicto, y cualquier solución debe incluir un proceso político dirigido por Libia con un diálogo inclusivo, ahora falta la ejecución.