Diálogo para mantener el pacto nuclear con Irán

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Raúl Redondo

Pie de foto: Abbas Araghchi, del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, y Helga Schmid, secretaria general del Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea, participan en una reunión de la Comisión Mixta del Plan de Acción Integral Conjunto, a la que asisten China, Francia, Alemania, Rusia, Reino Unido e Irán el 28 de julio de 2019. AFP/ ALEX HALADA

Viena ha sido el escenario de la reunión con la que se ha tratado de sustentar el famoso pacto nuclear suscrito con Irán en 2015, el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, por sus siglas en inglés), por el que se ha mantenido bajo supervisión durante estos años el programa atómico iraní, a cambio de contraprestaciones políticas y económicas; un acuerdo que ha sido puesto en peligro por el abandono de este por parte de Estados Unidos hace un año, por decisión de la Administración dirigida por Donald Trump, y en el que todavía se mantienen Rusia, China, Alemania, Reino Unido y Francia.

En la capital de Austria se ha buscado retomar el diálogo entre los países firmantes del acuerdo e Irán para salvaguardar este tras la salida norteamericana; una marcha que devino en posteriores sanciones económicas y políticas impuestas por el Gobierno Trump sobre el régimen de los ayatolás, hecho que ha ido desencadenando una serie de reacciones políticas y agresiones atribuidas a Irán o a agentes proiraníes, sobre todo navales, que han generado una escalada de tensión en la región del golfo Pérsico, ya casi insostenible. 

Irán, que había anunciado previamente su intención de dejar de cumplir diversos aspectos del pacto nuclear tras las sanciones recibidas, manifestó en Viena su intención de seguir vendiendo su petróleo a pesar de los impedimentos impuestos por EEUU. El Ejecutivo estadounidense, dentro de las sanciones decretadas contra el país persa, quiso dar un duro golpe a la economía iraní retirando las exenciones a la compra de crudo de la que disfrutaban diversos países, para así asfixiar la principal vía de ingresos iraní, que es la del comercio del ‘oro negro’. Hasan Rohaní, presidente de Irán, ya habló en su día de seguir enriqueciendo uranio ante la falta de apoyo internacional para hacer frente a las medidas impuestas por EEUU contra su nación.

Pie de foto: El principal negociador nuclear de Irán, Abbas Araghchi, y la secretaria general del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), Helga Schmid, asisten a una reunión de la Comisión Conjunta del Comité Conjunto del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (JCPOA) en Viena, Austria, el 28 de junio de 2019. REUTERS/LEONHARD FOEGERAR

El encuentro en tierras austríacas duró unas horas y, tras este, el principal enviado iraní, Abbas Araghchi, se refirió al cónclave en términos positivos por el ambiente “constructivo” que hubo alrededor del mismo, con buenos diálogos entre ambas partes; a pesar de lo cual, sí hubo ciertas “quejas mutuas” sobre los términos a cumplir del citado acuerdo. El propio Araghchi resaltó que su país seguirá enriqueciendo uranio e incumpliendo ciertos puntos del tratado si no se respeta lo que se firmó en 2015 y si no se recibe cierto apoyo internacional ante la presión ejercida sobre todo por EEUU. “Seguiremos recortando nuestros compromisos en el acuerdo mientras los países europeos no garanticen los intereses iraníes”, indicó el diputado político del Ministerio de Exteriores de Irán.

En la misma línea se ha manifestado Abbas Musaví, portavoz de Exteriores de Irán: "Los esfuerzos diplomáticos continuarán para salvar el JCPOA. Si estos esfuerzos no logran resultados, Irán dará el siguiente paso para reducir sus compromisos”. De esta forma, el Ministerio de Exteriores iraní anunció que aplicará una nueva fase de reducción de sus compromisos nucleares si los países europeos no toman “medidas prácticas” para salvar el acuerdo multilateral de 2015.

Viena volvió a ser el emplazamiento elegido para tratar el asunto nuclear iraní, allí fue donde se firmó el acuerdo primigenio hace cuatro años y, no por casualidad, se decidió regresar al mismo lugar para retomar las conversaciones con el objetivo de salvar el pacto que estaba en serio riesgo de saltar por los aires tras los últimos acontecimientos vividos. Washington tomó la determinación de salirse del pacto e intentar golpear política y económicamente a Irán para obligar a los dirigentes iraníes a suscribir un pacto más restrictivo, pero esta acción ha acabado desembocando en una ‘rebelión’ por parte de Irán que ha llegado hasta el extremo de amenazar la seguridad marítima en el golfo Pérsico y poner en riesgo la paz en Oriente Medio. 

Pie de foto: Abbas Araghchi, diputado político del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, habla a los medios de comunicación tras la reunión de la Comisión Mixta del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA). AFP/ALEX HALADA

Recientes episodios,como el ataque a petroleros en el golfo de Omán, la interceptación de buques británicos en el estrecho de Ormuz, principal zona de paso del comercio mundial de petróleo, o como la detención de un carguero iraní en aguas de Gibraltar, han generado una preocupación real ante un posible conflicto armado mayor si no se pone freno a estos sucesos. Esta retención del buque Grace 1 en aguas gibraltareñas, bajo la acusación de tratar de llevar petróleo a Siria, incumpliendo el embargo decretado por la Unión Europea contra este país sirio por la guerra que se vive en su territorio, fue tildada por Araghchi como una violación del pacto nuclear: “Los países firmantes no deben obstaculizar la exportación de crudo iraní”. 

Precisamente, a raíz de este suceso, Reino Unido también ha incrementado su presencia naval en aguas del golfo Pérsico.Las autoridades británicas han seguido enviando fragatas de guerra a la región con el principal objetivo de proteger a sus navíos comerciales ante posibles amenazas marítimas en la zona, como la que sufrió la embarcación British Heritage, que fue interceptado por elementos de la Marina iraní. 

Desde el polo político encabezado por EEUU, del que forman parte naciones que son enemigas históricas de Irán como Arabia Saudí o Israel, se ha señalado a Irán como principal culpable de la situación de inseguridad e inestabilidad que se respira en Oriente Medio, responsabilizando a la nación persa y a sus grupos afines, como los rebeldes hutíes que luchan en la guerra de Yemen, de las ofensivas llevadas a cabo en aguas del golfo Pérsico, e incluso contra intereses armamentísticos, petroleros y logísticos en territorio de Arabia Saudí, como los ataques perpetrados contra el aeropuerto saudí de Abha.

Pie de foto: Lanchas rápidas de la Guardia Revolucionaria de Irán rodean el petrolero de bandera británica Stena Impero el domingo 21 de julio de 2019 en el puerto iraní de Bandar Abbas, después de haber sido confiscado en el estrecho de Ormuz. MORTEZA AKHOONDI/AGENCIA DE NOTICIAS TASNIM via AP

La propia comunidad árabe lanzó una denuncia internacional contra el régimen iraní. En las cumbres de La Meca, auspiciadas por el rey de Arabia Saudí, Salmán bin Abdulaziz al-Saud, y organizadas por el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y por la Liga Árabe, se acusó a Irán de “amenazar la seguridad mundial”. Unas reuniones al más alto nivel en suelo saudí de las que se acabó desmarcando Qatar, que remarcó que las resoluciones finales acordadas reflejaban la postura de EEUU y no de los árabes. 

Ante tal situación diplomática, se seguirán entablando conversaciones para buscar una solución negociada al conflicto que se vive actualmente. Los delegados y asesores subordinados enviados a la cumbre de Viena por parte de Rusia, China, Reino Unido, Alemania y Francia ya dejaron clara su intención de volver a dialogar con Irán para salvar el JCPOA; por lo que, tras unos ilusionantes contactos en tierras austríacas, se sentaron las bases para una próxima reunión, subiendo en el escalafón, ya con miras de alcanzar el primer nivel ministerial para llegar a acuerdos más concretos.