Diez años después del “Error 404”

Túnez es el número 72 en la clasificación mundial de la libertad de prensa realizada por RSF, de un total de 180 países
Atalayar_zoco de la Medina

AFP/ FETHI BELAID  -   Plaza desierta cerca del zoco de la Medina

La transición tunecina cumple su décimo aniversario y con ella la llegada de la libertad de expresión y de prensa, uno de sus mayores logros tras cerca de 60 años de regímenes dictatoriales, aunque amenazada hoy por la llegada de hombres de negocios, las presiones políticas y la precariedad.

Antes de huir a Arabia Saudí, Zine El Abidine Ben Ali ofreció el que sería su último discurso para calmar las protestas sociales que se extendían desde hacía un mes.

El autócrata prometió no volver a presentarse a las elecciones, bajar los precios de alimentos básicos y levantar la censura en la prensa e internet.

Atrás quedaron los arrestos de periodistas, el cierre de medios de comunicación y el popular mensaje de "Error 404, página no encontrada", que censuraba miles de páginas web bajo el pretexto de prohibir "contenidos pornográficos y contra los valores musulmanes".

El gato "Willis from Tunis", que hasta entonces se limitaba a entretener a amigos y familiares, inundó las redes, aunque su creadora, Nadia Khiari, guardó su anonimato durante varios meses, "reflejo de alguien que ha vivido en dictadura durante toda su vida".

"Una vez más nos tomaba por idiotas. La dictadura es una humillación e infantilización constante", dice a Efe la autora de "¡10 años y todavía vivo!", que recopila los momentos más disparatados, pero también los más duros de la naciente democracia.

Atalayar_Manifestaciones Túnez

Desde ese día, Willis hostiga a todo aquel que se cruza en su camino: islamistas, nostálgicos del antiguo régimen, policía y hasta el coronavirus.

Una larga transición

Khiari lamenta que la transición dure "demasiado" y confiesa que las presiones continúan todavía. Ben Ali se marchó- murió en septiembre de 2019- "pero necesitamos tiempo para sacarnos ese mecanismo que tenemos bien anclado en el cerebro, quizás las generaciones nacidas tras el 2011 consigan cambiar las cosas".

Para el periodista Haythem El Mekki, que ofrece cada día en antena una crónica mordaz sobre la actualidad, la profesión pasa por uno de los momentos más "tensos" de los últimos años y acusa a la Coalición Al-Karama, cuarta fuerza parlamentaria, de convertir el ataque a periodistas en lo que denomina su "marca comercial".

"2020 es igual a 2012 más la inflación. Estamos reproduciendo el mismo esquema de violencia política y radicalización", declara en referencia a los comienzos de la transición, en los que hubo amenazas yihadistas y asesinatos políticos.

El director de Reporteros Sin Fronteras (RSF) en el norte de África, Souhaieb Khayati, cree que todos los gobiernos tras la revolución han tratado de limitar la libertad de expresión y de prensa, pero que la situación es alarmante tras las elecciones legislativas y presidenciales de 2019.

Por un lado, subraya, la Presidencia de la República restringe la cobertura mediática y filtra a periodistas "aunque es más una cuestión de amateurismo que de un ataque a la libertad, Túnez no se lo puede permitir".

"Por otro lado, el Parlamento cuenta con diputados dirigentes de medios piratas que emiten desde hace años gracias a sus contactos políticos pese a no poseer una autorización", asegura.

Según la clasificación mundial de la libertad de prensa realizada por RSF, de un total de 180 países, Túnez ha pasado del puesto 134 al número 72 durante la última década.

Precariedad laboral

"Los periodistas ya no son detenidos, ni agredidos, ni vetados, pero ya no hace falta. Ahora sólo hay que mantenerles en una situación socioeconómica precaria", insiste Khayati, que recuerda que el sueldo medio es de 300 euros mensuales y apenas cuentan con una cobertura social.

Atalayar_Primavera Árabe TúnezLas agresiones y restricciones cometidas contra los informadores, principalmente por parte de las fuerzas de seguridad, se han multiplicado y el pasado año alcanzaron las 182, según el Sindicato Nacional de Periodistas Tunecinos (SNJT).

"No hay periodistas encarcelados, pero sí procesos judiciales contra varios de ellos. Dos blogueros se encuentran detenidos por haber denunciado en las redes sociales casos de corrupción", indica su presidente, Mohamed Yassine Jlassi.

Además, añade, la liberalización "anárquica" del sector audiovisual ha hecho que numerosos hombres de negocio inviertan en medios, utilizados como "plataformas electorales".

Un estudio realizado en 2016 por RSF y la asociación Alkhatt revela que seis de las diez cadenas de televisión existentes se relacionan directa o indirecta con un partido o responsable político.

El caso más evidente es el de Nessma TV, la cadena más vista del país, fundada por el empresario y presidente del partido "Corazón de Túnez", Nabil Karoui, actualmente en prisión preventiva por un supuesto caso de blanqueo de dinero.

Por último, el sindicalista se muestra preocupado por la iniciativa legislativa para eximir a cadenas de televisión y radio de una licencia de la Autoridad Audiovisual (HAICA), lo que permitiría legalizar varios medios y "limpiar" el dinero de la corrupción.