Divisiones y abstención en las elecciones del norte de Chipre

Al no haber conseguido más del 50% de apoyos, los líderes se verán en la segunda vuelta electoral
Elecciones en el norte de Chipre

 -   Cartel electoral con varios de los candidatos

Ersin Tatar, hasta ahora primer ministro de la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre (RTNC) se alzó este domingo con la victoria de las elecciones presidenciales, aunque tendrá que medirse en una segunda vuelta con el actual presidente, Mustafá Akinci.

Con el recuento de votos finalizado, el nacionalista Tatar se alzó con el apoyo del 32,35 % por ciento de los votantes, seguido de Akinci con el 29,84 % y el líder de centroizquierda del Partido Turco Republicano, Tufan Erhürman, con el 21,68 %.

Para que un candidato se erigiera vencedor en la primera ronda tendría que haber logrado más del 50 % de los apoyos pero, al no haberlo conseguido ninguno, los dos candidatos con más votos se volverán a enfrentar el domingo 18.

Vencedores y vencidos

Erhürman no pasará a la segunda vuelta y es previsible que dé su apoyo al actual presidente pues, como él, apoya la solución federal para Chipre. El líder felicitó a Tatar y Akinci e hizo hincapié en la importancia de la unidad de los turcochipriotas, al insistir en que "no permitiremos que la gente se divida".

Fuera del podio se colocó el actual ministro de Exteriores, Kudret Özersay, con un 5,74 %, quien anunció que debido al decepcionante resultado revisará su carrera política. "Sin embargo, cuando veo este resultado, mi verdadera tristeza es por el futuro de mi país. Obviamente, las políticas de polarización y tensión han tenido éxito", aseguró Özersay.

Se atisba un cambio de rumbo

Aunque nada estará decidido hasta la celebración de la segunda vuelta, el resultado de este domingo es un espaldarazo a las ideas nacionalistas de Tatar, que es también líder del Partido Unidad Nacional (PUN).

Estas elecciones se han leído como un paso clave para la posible reanudación de los esfuerzos por reunificar Chipre y como un referéndum sobre cómo quieren que evolucione su relación con Turquía los turcochipriotas.

Tatar es defensor de la creación de dos Estados independientes como solución al problema chipriota y goza de gran apoyo en Ankara, donde acudió esta semana para anunciar por sorpresa junto al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, la apertura de parte de la playa del barrio fantasma de Varosha.

Se trata de un área que lleva 46 años sellada como zona militar y es considerada clave en el conflicto de la isla, tanto como trauma como clave para la resolución de las negociaciones. Varosha fue el sector más próspero de la ciudad de Famagusta, que tenía 40.000 habitantes, antes de ser ocupada por las tropas turcas en 1974. Todos sus habitantes fueron expulsados. En 1984 la ONU emitió una resolución que declara "inadmisible" todo intento de poblar cualquier parte de Varosha con personas que no sean sus habitantes originales.

Su apertura, pocos días antes de las elecciones, ha sido muy criticada tanto a nivel internacional como nacional. El mismo Akinci aseguró que se trata de "una vergüenza para la democracia".

El actual presidente representa al ala más progresista de la izquierda turcochipriota y sus relaciones con Ankara son muy diferentes a las de Tatar. Durante su mandato ha tenido varios encontronazos con Erdogan y el mismo viernes aseguró que él y su familia han sido amenazados por el Gobierno turco para que no se presentase como candidato a la reelección.

Akinci quiere acabar con la fuerte dependencia de Turquía, que insufla dinero y fuerza militar a RTNC y es único país que lo reconoce como Estado. Respecto al conflicto chipriota, Akinci defiende una solución bizonal y bicomunal, con igualdad política, con una única soberanía, una única personalidad legal internacional y una única ciudadanía.

Las opiniones de ambos al respecto son de suma importancia pues el presidente elegido actúa como el líder de la comunidad turcochipriota y tiene el papel de negociador en el diálogo para la reunificación de Chipre, que sigue dividida en dos zonas desde la invasión turca del norte de la isla en 1974.

Baja participación y mascarillas

Estos comicios han contado con la participación más baja desde 2015, pues solo acudieron a ejercer su derecho al voto un 54,72 % -según las últimas cifras de participación ofrecidas por el comité electoral, media hora antes del cierre de los colegios- de las alrededor de 200.000 personas llamadas a las urnas.

Tanto la campaña electoral como la jornada se han visto afectadas por la pandemia de coronavirus que, de hecho, retrasó esta cita prevista inicialmente hace medio año.

Todos los votantes acudieron a los colegios con mascarilla y tuvieron que ponerse guantes antes de poder coger las papeletas. Una preocupación de los candidatos durante la campaña ha sido que el carácter virtual sin precedentes que ha tenido haya podido alejar a la población más mayor de las urnas.