EEUU levanta el veto a Huawei por 90 días tras el golpeo inmediato de las restricciones

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Alex Erquicia

Pie de foto: La guerra tecnológica entre EEUU y China no cesa. REUTERS/DADO RUVIC

La estrategia de Estados Unidos en la guerra tecnológica que ha abierto con China viene cargada de imprevistos. No llegó a pasar un día entero desde que varias empresas tecnológicas de EEUU anunciaran que cortaban relaciones comerciales con Huawei, como consecuencia de su inclusión en la lista negra de comercio por parte del comercio (compañías y personas a las que se veta el acceso a tecnología y el mercado estadounidense), y la Casa Blanca se ha visto forzado a dar un paso atrás.

El gigante chino de las telecomunicaciones logró ayer un indulto de 90 días por parte del departamento de Comercio, que levantó el veto a Huawei con el que otorga a los operadores tiempo para tomar medidas, según anunciaron. La Administración de Donald Trump da de esta manera un respiro a los proveedores estadounidenses para amortiguar el impacto directo de la decisión política de prohibir hacer negocios con Huawei. Alrededor de un tercio de los proveedores de Huawei son estadounidenses, algo que refleja la importancia de las relaciones comerciales entre el gigante chino y el sector tecnológico y de las telecomunicaciones de EEUU.

Menos de 24 horas después del anuncio de cortar los negocios, las empresas estadounidenses de tecnología y telecomunicaciones rápidamente sintieron las consecuencias de la prohibición de Huawei. Entre ellas están Alphabet, la empresa matriz de Google que retiró las licencias a los productos Huawei (cuyos nuevos modelos no vendrán con el sistema operativo Android) y las compañías de procesadores Intel, Qualcomm, Xilinx y Broadcom, y los fabricantes de chips de memoria estadounidenses Micron Technology y Western Digital.

Más allá, las restricciones anunciadas ayer golpearon por todos lados. El veto establecido por Google fue el que más revuelo y confusión causó a los usuarios de móviles Huawei en todo el mundo. Pese a que Google ya había anunciado que continuaría admitiendo los teléfonos inteligentes Huawei existentes, el hecho que los dispositivos futuros no tendrán importantes aplicaciones, como Maps, Gmail y otros hizo que muchos clientes devolvieran móviles nuevos y que las líneas de atención al cliente de Huawei ardieran durante todo el día.

Las empresas estadounidenses, chinas y del resto del mundo que forman parte de la cadena de suministro global en la fabricación de teléfonos inteligentes y de desarrollo de redes también se encontraban en un estado de confusión, a la par que están intentando adaptar el negocio de los próximos meses. De esta manera, los planes anuales han cambiado para todos. 

Pie de foto: Richard Yu, CEO de Huawei Consumer Business Group, saluda a Amit Singh, vicepresidente de operaciones comerciales de Google, realidad virtual y realidad aumentada durante el CES en Las Vegas, el 5 de enero de 2017. REUTERS/RICK WILKING

Otro notable impacto es que la guerra tecnológica está alzando un muro de hierro entre China y EEUU en el campo del mundo tecnológico. Ambos países compiten por lograr la supremacía tecnológica de la que resultará la hegemonía en la era de la economía digital en la que nos adentramos. Los dos países compiten por ver quién dominará el futuro con la tecnología de las redes 5G, un área en el que muchos analistas consideran que Huawei ya está adelantado.

El fundador y presidente ejecutivo del gigante tecnológico chino Huawei, Ren Zhengfei, negó que las restricciones estadounidenses a sus productos y a sus suministros afecten al despliegue de la tecnología 5G, en la que la firma, dijo, aventaja en "dos o tres años" a sus competidores. "Podemos hacer chips tan buenos como los que hacen las compañías estadounidenses, aunque eso no significa que no compraremos chips de ellos", aseguró el ejecutivo. Además, la compañía china de telecomunicaciones dice que el período de gracia de 3 meses "no significa mucho".

Las restricciones golpearon también a Wall Street y las expectativas de las empresas involucradas. Las compañías de EEUU que suministran chips, u otros componentes tecnológicos, al gigante chino vieron ayer como sus acciones se desplomaban. Por su parte, Huawei se enfrenta a una caída en la venta de teléfonos inteligentes debido a la confusión y a la pérdida del software y los servicios de Google. Huawei es el mayor fabricante de teléfonos móviles inteligentes en China y está solo detrás de Samsung a nivel global.

Entre los objetivos de Huawei está lograr esa primera posición en los próximos meses, una posibilidad avalada por los números de venta. Huawei saltó de 39,3 millones de teléfonos producidos en el primer trimestre de 2018 a 59,1 millones en el primer trimestre de 2019 (casi 23 millones más que Apple), según las empresas de investigación IDC y SA. Dependiendo del impacto que la decisión de Google, y otras, tengan Huawei arriesga bajar un puesto, al tercero, y que Apple le sobrepase en ventas de teléfonos inteligentes a nivel mundial.

Y por supuesto han tenido un efecto sobre la guerra comercial entre EEUU y China. Los riesgos de la jugada arriesgada de EEUU también son considerables. Huawei ya es el mayor proveedor mundial de equipos de red y es probable que ahora avance hacia la fabricación de todos los componentes a nivel nacional. De esta manera, EEUU se arriesga a que China logre una mayor autosuficiencia comercial y económica en el tiempo.

Estados Unidos busca que sus aliados en Europa excluyan a los equipos Huawei del desarrollo de sus redes 5G. Las dimensiones de la guerra tecnológica se están definiendo con cada paso que tanto la administración estadounidense, el sector privado, Huawei y el Gobierno chino dan. El indulto temporal de la prohibición de Huawei solo es el primero en las múltiples reacciones y provocaciones que el asunto geopolítico del año traerá.

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