El ébola avanza imparable en el Congo y ya se ha cobrado la vida de más de 1.300 personas

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Eva Cifuentes

Pie de foto: Los sanitarios llevan un ataúd con una víctima del virus del Ébola. La Cruz Roja advirtió que la falta de financiación crítica podría obligarla a recortar trabajos vitales para frenar el mortífero virus del Ébola en la República Democrática del Congo en un momento en que el número de casos está aumentando vertiginosamente. AFP/JOHN WESSELS

Según el último informe proporcionado por el Ministerio de Sanidad de República Democrática del Congo (RDC), el virus del ébola ha matado ya a más de 1.300 personas y el riesgo de contagio a países vecinos cada vez es más alto. De hecho, según personal de Médicos sin Fronteras, 8 de cada 10 nuevos casos confirmados de ébola en los últimos días se han dado en personas que no habían tenido contacto con pacientes diagnosticados con la fiebre hemorrágica, por lo que se sospecha que hay numerosos pacientes sobre los que no se está teniendo constancia. 

Este brote de ébola, que está castigando fuertemente al país africano, se inició en agosto del pasado 2018, y por el momento está fuera de control. Se trata de la segunda peor crisis del ébola después de la ocurrida en 2013-14 ocurrida en Guinea-Conakri, donde hubo más de 11.000 muertes a causa de este virus y más de 28.000 personas se contagiaron. Tal fue la magnitud de ese brote, que acabó traspasando fronteras y proclamándose en algunos países vecinos como Liberia o Sierra Leona. De momento, la crisis del ébola actual está afectando solo a RDC, aunque las autoridades y las organizaciones que están prestando ayuda sobre el terreno no bajan la guardia. 

Ébola en un contexto de desconfianza y violencia interna

El brote del ébola en RDC tiene una complejidad sin precedentes. Además de la mortalidad del virus, que puede llegar al 90% en algunos casos, los trabajadores humanitarios se encuentran con una desconfianza notable de la población hacia las autoridades extranjeras además de los conflictos violentos internos que se están sucediendo en diversas áreas del país.

Muchas comunidades no acuden al médico por miedo y desconfianza, lo que hace que las muertes y los contagios por el ébola no dejen de aumentar. Además, tal y como reflejan los datos de la ONU, un tercio de los afectados por el virus son niños, una cantidad mayor que en brotes anteriores. La desinformación y la inseguridad reinan en el país complicando la labor de los sanitarios. De hecho, varios hospitales de respuesta rápida contra el ébola sufrieron ataques por parte de milicias armadas que operan en el país. En uno de estos ataques el personal médico fue herido y mataron a un médico de origen camerunés, que se encontraba en el país luchando contra la enfermedad. 

La ONU así como diferentes ONG, están trabajando codo con codo con el Gobierno congoleño para concienciar a la población de la importancia de acudir a los hospitales y la efectividad de la vacuna, hacer ver a la sociedad congoleña que no es una enfermedad ficticia ni con signo político, sino que la amenaza es real y que el personal médico es el único capacitado para tratarla. Dentro de este clima de peligro y descontrol también hay lugar para datos positivos, y es que, según ha informado el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se ha vacunado a 120.000 personas en el país. 

El virus del ébola es uno de los más mortíferos. Se contagia mediante el contacto directo con la sangre o fluidos corporales de las personas que están contagiadas. Los síntomas más comunes son fuertes dolores de cabeza, fiebre alta y súbita, diarreas, vómitos y debilidad generalizada, entre otros. Su tasa de mortalidad puede llegar hasta el 90% si no se trata a tiempo.