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El acuerdo nuclear con Irán enfila la recta final para su reedición

EE.UU. mantiene a la Guardia Revolucionaria como organización terrorista, pero se abre a aceptar otras exigencias
Acuerdo nuclear

PHOTO/REUTERS  -   Mesa de negociación en Viena para la reactivación del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés)

La reactivación del acuerdo nuclear podría ser cuestión de días. Después de 16 meses de negociaciones con altibajos, idas y venidas, interrupciones y polémicas, las partes perfilan las últimas condiciones del texto presentado la semana pasada por la Unión Europea. El Servicio de Acción Exterior, encabezado por el diplomático español Enrique Mora, número dos de Josep Borrell, reanimó unas conversaciones que pendían de un hilo. Ahora el acuerdo parece inminente, pero todo depende de Irán y Estados Unidos. 

La semana pasada, Bruselas puso sobre la mesa el borrador final del acuerdo e impuso un límite a las partes para oficializar su aprobación. Días después, Irán presentó una respuesta que desató el optimismo en la capital comunitaria. Por primera vez, había muestras sólidas de un compromiso a conceder cesiones. Pero no era un ‘sí’ definitivo, sino un ‘sí’ condicional. Luz verde, pero a falta de que se modificaran tres aspectos del borrador. 

En Teherán aseguran que la pelota está en el tejado de Washington. La Administración Biden tendría la última palabra para sellar la vuelta al Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés), el acuerdo firmado en 2015 que puso límite a las ambiciones nucleares iraníes a cambio del levantamiento de sanciones. En 2018, Trump retiró unilateralmente a EE.UU. para imponer en su lugar una línea dura con el régimen de los ayatolás. Su sucesor se comprometió a rescatar un acuerdo del que fue testigo como vicepresidente de Barack Obama.

“Ahora mismo Irán está esperando la contestación estadounidense a su respuesta del lunes –indica en conversación con Atalayar Andrew Ghalili, analista político senior del Instituto Judío para la Seguridad Nacional de América (JINSA)–. Incluso si Estados Unidos aceptara esa respuesta, creo que Irán encontraría alguna exigencia más”.

Enrique Mora
REUTERS/LISA LEUTNER  -   El diplomático español Enrique Mora, al frente del Servicio Europeo de Acción Exterior y principal mediador de la reedición del JCPOA

Las versiones difieren. Desde Washington aseguran que la respuesta iraní no garantizó su aprobación a la reactivación inmediata del acuerdo, sino que en efecto planteaba nuevas objeciones que debían ser estudiadas por la Administración Biden. Pero las partes no han esperado a confirmar oficialmente la reedición del acuerdo nuclear para vender sus conquistas diplomáticas. Uno y otro sacan pecho por las concesiones de su interlocutor. 

El negociador jefe de Irán en Viena, Ali Bagheri Kani, aseguró en un encuentro a puerta cerrada con periodistas que Washington había cedido ante las exigencias presentadas por Teherán en el último borrador, según Iran Internacional, relacionadas con la finalización de la investigación del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sobre los rastros de uranio encontrados en tres instalaciones atómicas iraníes y las garantías del mantenimiento del acuerdo en caso de un cambio de Administración, así como las referidas a la designación de la Guardia Revolucionaria (IRGC, por sus siglas en inglés) como organización terrorista. 

Sin embargo, de acuerdo con las fuentes oficiales consultadas por la CNN, habría sido Irán el responsable de abandonar al menos una de sus demandas. En concreto, la relacionada con la eliminación de la Guardia Revolucionaria Islámica, una rama de élite del Ejército persa conocida como el Pasdarán, de la lista de organizaciones terroristas redactada por el Departamento de Estado. Así lo confirmó Ali Bagheri Kani, quien matizó después que esta cuestión sería abordada una vez suscrito el JCPOA.

“La designación de terrorismo siempre fue una distracción iraní de las negociaciones del acuerdo nuclear con la intención de retrasar las conversaciones y alargarlas mientras Irán avanzaba en su programa nuclear y obtenía concesiones adicionales de Estados Unidos. La designación de FTO no es una cuestión nuclear, y se colocó en el IRGC después del JCPOA”, argumenta Ghalili. “EE.UU. ha dicho en repetidas ocasiones que si Irán quiere concesiones externas al JCPOA, tendría que corresponder ofreciendo sus propias concesiones externas al JCPOA”.

Ali Bagheri Kani
REUTERS/SHAMIL ZHUMATOV  -   El negociador adjunto de Irán, Ali Bagheri Kani, habla durante una conferencia de prensa en Almaty en abril de 2013

En una entrevista con el Canal 12 de Israel, concedida en su gira regional por Oriente Próximo, Biden se mostró tajante: no descatalogaría al Pasdarán como FTO (en inglés, Organización Terrorista Extranjera) aunque eso significara romper las negociaciones para reanudar el acuerdo nuclear. Para Washington se trata de una “línea roja”. La Guardia Revolucionaria es un cuerpo de las Fuerzas Armadas cuyo peso dentro del régimen de los ayatolás le ha convertido en un Estado paralelo, siempre en estrecho contacto con las milicias afines de la región que desestabilizan a sus adversarios.

El analista del JINSA señala que “el negociador iraní [Ali Bagheri Kani] está tratando de vender el acuerdo a los legisladores en el Majlis, el Parlamento iraní, esbozando todas las concesiones que Estados Unidos ha ofrecido. El negociador estadounidense, Rob Malley, está haciendo lo contrario, escondiéndose del Congreso”. “La única «victoria» que Estados Unidos está promocionando en los medios de comunicación es el mantenimiento de la designación de la IRGC como FTO, que nada tienen que ver con el acuerdo nuclear y que, para empezar, nunca debería haber formado parte de las conversaciones”.

La única duda que queda por resolver es si se levantarán las sanciones a las decenas de empresas y entidades bancarias vinculadas a la Guardia Revolucionaria. A priori, hasta 17 bancos y compañías quedarán exentas tras la firma, pero otras seguirán sometidas a las restricciones económicas impuestas por el Departamento del Tesoro. 

Uno de los puntos filtrados, avanzado por Iran International, recoge el compromiso de EE.UU. a garantizar que “todas las empresas extranjeras que empiecen a trabajar con Irán” queden fuera de “posibles sanciones estadounidenses” para los dos años y medio siguientes al final de la presidencia de Biden, hasta 2026. Una cláusula que no sería vinculante con una eventual retirada de Washington, pero que añadiría presión internacional en caso de un nuevo abandono. 

Yair Lapid
Shlomi Amsalem/Government Press Office via AP  -   El primer ministro interino de Israel, Yair Lapid, titular de la cartera de Exteriores

En clave interna, la fuerte oposición republicana se ha visto reforzada con la revelación de los planes iraníes para asesinar al exasesor de seguridad nacional John Bolton y con el ataque con cuchillo en Nueva York al autor angloindio Salman Rushdie, autor de Los versos satánicos, que levantó los halagos de la prensa oficialista iraní y la plana mayor del régimen. Una fetua del padre de la revolución iraní de 1979, el ayatolá Jomeini, pidió su asesinato hace tres décadas. 

En clave externa, las presiones del primer ministro israelí Yair Lapid también se han hecho notar. El premier hebreo en funciones conversó con el presidente de la Subcomisión de Oriente Medio, Norte de África y Terrorismo Internacional del Congreso norteamericano, Ted Deutch, y con el embajador de Estados Unidos en Israel, Tom Nides, para persuadirles de los peligros de reeditar el JCPOA. Lapid sostiene que el acuerdo “va más allá del de 2015” y no concuerda con los intereses de Washington. 

El portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, reconoció las “diferencias tácticas” con sus “socios israelíes”, pero matizó que “estamos alineados en la firme creencia de que nunca se debe permitir que Irán adquiera o posea un arma nuclear”. “No hay duda de que un Irán con armas nucleares sentiría un grado aún mayor de impunidad, y supondría una amenaza aún mayor, una amenaza mucho mayor, para los países de la región y potencialmente mucho más allá”, remató.

“Todas las partes implicadas dicen que esto es lo más cerca que hemos estado nunca de un acuerdo, pero también han incumplido sistemáticamente sus plazos a lo largo de las negociaciones”, recuerda el analista. “Sigo pensando que es poco probable que veamos la firma de un acuerdo hasta después de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, pero durante los últimos seis meses se ha dicho que se podría llegar a un acuerdo en cuestión de días. Así que definitivamente es posible que se haga pronto”, remata Ghalili. 

Coordinador América: José Antonio Sierra