El ataque a Soleimani, la apuesta más peligrosa de Trump para disuadir a Irán

Multitud Popular acusa a EEUU de ataque selectivo que desata la ira de chiíes
Donald Trump comparece tras el ataque contra el general iraní Qasem Soleimani

 -   Donald Trump comparece tras el ataque contra el general iraní Qasem Soleimani

La decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de ordenar la muerte del poderoso comandante iraní Qasem Soleimaní supone una arriesgada apuesta por intimidar a Irán y ha desatado el temor de los aliados de Washington a una nueva guerra en Oriente Medio.

 En una inesperada comparecencia ante la prensa, Trump intentó tranquilizar a sus aliados y aseguró que su objetivo era "parar una guerra", no comenzarla.

"Actuamos la pasada noche para parar una guerra. No actuamos para iniciar una guerra", dijo Trump desde su club privado en Mar-a-Lago, en West Palm Beach (Florida). 

"No buscamos un cambio de régimen. Sin embargo, las agresiones del régimen iraní en la región, incluido el uso de combatientes para desestabilizar a sus vecinos, debe terminar y debe terminar ahora", subrayó el mandatario en su primera declaración televisada desde la muerte de Soleimaní.



EE.UU., preparado para responder a Irán

A pesar de que sus palabras parecían buscar rebajar la tensión, Trump avisó de que está preparado para contestar a cualquier respuesta militar de Irán.

 "Estados Unidos tiene, de lejos, el mejor Ejército del mundo; tenemos la mejor inteligencia del mundo. Si los estadounidenses en cualquier lugar son amenazados, ya tenemos objetivos identificados. Y estoy listo y preparado para tomar cualquier acción que sea necesaria, y eso se refiere en particular a Irán", avisó.



El Pentágono anunció el jueves por la noche la muerte en un ataque con drones en el aeropuerto internacional de Bagdad de Soleimaní y del vicepresidente de la Multitud Popular iraquí, Abu Mahdi al Mohandes.

Irán ha prometido que tomará represalias y, en respuesta, Estados Unidos designó hoy como terrorista a la Liga Verdadera, un grupo afiliado a la Fuerza Quds, destinada a las operaciones en el extranjero y que depende de la Guardia Revolucionaria de Irán, ya calificada como terrorista por Washington.

 Además, según medios locales, el Pentágono tiene previsto enviar a Oriente Medio entre 3.000 y 3.500 soldados.



Estados Unidos preparado para responder a Irán. En la imagen, el secretario de Defensa, Mark Esper; el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el presidente de la Junta de Jefes de Estado y de Gobierno, Mark Milley
Estados Unidos preparado para responder a Irán. En la imagen, el secretario de Defensa, Mark Esper; el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el presidente de la Junta de Jefes de Estado y de Gobierno, Mark Milley

El objetivo a largo plazo: intimidar a Irán

A largo plazo, el objetivo de Washington es restablecer una estrategia de disuasión con Irán y mostrar que no quedarán impunes los incidentes en el estrecho de Ormuz, por donde cruza la quinta parte del crudo mundial, y los ataques de septiembre a refinerías saudíes, en los que Irán niega cualquier responsabilidad.

La tensión entre Teherán y Washington se ha incrementado desde que Trump ordenara la salida unilateral de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015.

En este caso, el punto de inflexión se produjo con la muerte el pasado 27 de diciembre de un contratista estadounidense en un ataque contra una base militar en Irak que el Pentágono atribuye a la milicia chií Kata'ib Hizbulá (KH), que según Washington tiene vínculos con Teherán.

 En respuesta a esa víctima mortal, Estados Unidos lanzó ataques en Siria e Irak contra la KH. Esa ofensiva estadounidense causó la muerte de una veintena de personas y provocó que cientos de simpatizantes de esa milicia reaccionaran asaltando la Embajada estadounidense en Bagdad.



EE.UU. intenta tranquilizar a sus aliados 

Esos últimos incidentes en Oriente Medio y, sobre todo, el ataque mortal de EE.UU. contra Soleimaní ha despertado el temor a una nueva guerra en Oriente Medio y ha provocado la subida del precio del barril de petróleo, así como caídas en las bolsas de todo el mundo.

Para intentar tranquilizar a sus aliados, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, conversó por teléfono con los responsables de Exteriores de cuatro países: Rusia, Francia, Alemania y Reino Unido.

 Además, telefoneó al príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman; al príncipe heredero de Abu Dhabi, Mohammed bin Zayed Al Nahyan; al presidente de Afganistán, Ashraf Ghani; al poderoso jefe del Ejército paquistaní, el general Qamar Javed Bajwa, y al miembro del Politburó del Partido Comunista Chino (PCCh) Yang Jiechi, arquitecto de la política exterior del gigante asiático.

También conversó con el presidente iraquí, Barham Salih, el dirigente de la región autónoma del Kurdistán iraquí, Nechirvan Barzani, y el presidente del parlamento iraquí, Mohammed al-Halbousi, informó el Departamento de Estado.

En las llamadas con 8 de esos 12 líderes internacionales, Pompeo reiteró una y otra vez que EE.UU. tiene un gran interés en "reducir las tensiones" con Irán.



Un ataque sin consultar al Congreso

Las críticas no le llegaron a Trump solo desde el plano internacional. A nivel interno, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, reprochó a Trump que ordenara el ataque "sin consultarlo al Congreso" y le pidió que ofrezca información "inmediatamente". Los republicanos, sin embargo, apoyaron esta acción.

El Congreso es el único que tiene poder para declarar la guerra; pero el Gobierno de Trump ha esgrimido que las operaciones militares puntuales, como el ataque contra Soleimaní, son legales y entran dentro de los poderes que la Constitución otorga al presidente como comandante en jefe.

Manifestaciones de protesta

Multitud Popular acusa a EEUU de ataque selectivo que desata la ira de chiíes

Las milicias iraquíes Multitud Popular acusaron hoy a Estados Unidos de lanzar un ataque selectivo en Bagdad, en el que falleció el poderoso comandante de la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución iraní, Qasem Soleimaní, lo cual ha desatado una ola de condenas y amenazas por parte de los aliados árabes chiíes de Teherán. 

Además de Soleimaní y el esposo de su hija, pereció el vicepresidente de Multitud Popular, Abu Mahdi al Mohandes, y otras cinco personas, incluidos miembros de ese grupo, integrado principalmente por milicias chiíes y respaldado por Teherán.



Según la agrupación armada, la operación fue llevada a cabo por drones estadounidenses después de la medianoche hora local (21.00 GMT), tras la llegada de Soleimani a Bagdad a bordo de un avión procedente de Damasco.

 El convoy de Soleimaní fue golpeado cuando estaba abandonando el aeropuerto internacional de Bagdad, acompañado por Al Mohandes, que le había recibido en la capital iraquí.

Una fuente del aeropuerto de Bagdad dijo a Efe de forma anónima que el ataque dejó dos vehículos VIP calcinados y varias víctimas mortales.

 Multitud Popular acusó a una "parte iraquí" de haber informado a los estadounidenses de la ubicación de Soleimaní, encargado de las operaciones de los Guardianes de la Revolución fuera de Irán y que viajaba frecuentemente a Irak y Siria para supervisar a las milicias respaldadas por Teherán en ambos países árabes.



Lugar donde fue atacado el convoy del general Soleimani en Bagdad
Lugar donde fue atacado el convoy del general Soleimani en Bagdad

Por su parte, el Gobierno de Bagdad y la máxima autoridad religiosa chií del país, el ayatolá Ali al Sistani, consideraron el ataque una "violación de la soberanía" de Irak.

 El primer ministro dimisionario de Irak, Adel Abdelmahdi, denunció en un comunicado que "llevar a cabo operaciones de ajuste de cuentas contra figuras de liderazgo iraquíes y de un país hermano en suelo iraquí constituye una violación flagrante de la soberanía iraquí y un ataque a la dignidad del país".

Advirtió de que esta acción representa "una escalada peligrosa que enciende una guerra destructiva en Irak, en la región y en el mundo". 

Abdelmahdi presidió el viernes por la noche una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, que respaldó las palabras del primer ministro y su petición de una sesión extraordinaria del Parlamento para "organizar y unificar la postura oficial iraquí y tomar las medidas necesarias para mantener la dignidad, la seguridad y la soberanía de Irak".



En esa sesión, que podría tener lugar el sábado o el domingo, está previsto que la cámara aborde la presencia de tropas estadounidenses en Irak, dentro de la coalición internacional que apoyó al Ejército iraquí en la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico, en la que también Multitud Popular tuvo un papel relevante.

 Por su parte, Al Sistani calificó el ataque de "violación flagrante de la soberanía iraquí y de los tratados internacionales" y pidió "moderación" a todas las partes, instando a que actúen con "sabiduría" ante la peligrosa situación hacia la que se dirige Irak.

También el presidente de la República, Barham Saleh, llamó a "los sabios" a que "dejen espacio a la voz de la razón y la lógica e intenten contener los efectos de esta agresión, que amenaza claramente la paz de la región y de Irak".



En un comunicado pidió a todas las partes "ejercer autocontrol" y "anteponer el interés nacional supremo" a los intereses partidistas o sectarios.

Sin embargo, sus palabras pueden caer en saco roto y el clérigo chií Muqtada al Sadr ya ha llamado a las facciones de su movimiento y otras afines a estar preparadas para "proteger Irak" frente a Estados Unidos.

En un comunicado, Al Sadr apeló a los muyahidines (combatientes) y a "las facciones patrióticas y disciplinadas" para que estén "completamente preparados para proteger Irak", nombrando en concreto al Ejército del Mahdi y la Brigada del Día Prometido, dos de los principales grupos insurgentes contra la invasión estadounidense de 2003.

También otros movimientos chiíes de los países árabes aliados de Irán juraron vengar la muerte de Soleimaní, como los rebeldes del Yemen, que han amenazado con una "respuesta rápida y directa" contra las bases que Estados Unidos tiene en la región.



Los rebeldes hutíes han realizado numerosas ataques con misiles y con drones, sobre todo contra Arabia Saudí, donde también hay tropas estadounidenses al igual que en otros países vecinos de la península arábiga, como Catar y Baréin.

Por su parte, el líder del grupo libanés Hizbulá, Hasan Nasralá, aseguró este viernes que seguirá la senda de Soleimaní y trabajará "día y noche para conseguir sus objetivos".

Llamó a la venganza contra los asesinos de los chiíes, lo cual "será la responsabilidad y el trabajo de todos en la Resistencia", en alusión al brazo armado de Hizbulá, respaldado por Irán y que juntos luchan en Siria en el bando del presidente sirio, Bachar al Asad. 



El bombardeo de hoy ha desatado unas tensiones que ya estaban elevadas después de que el 31 de diciembre seguidores de Multitud Popular asaltaran la embajada estadounidense en Bagdad, en respuesta a un ataque de EE.UU. contra posiciones de batallones de las milicias en el oeste de Irak el día 29. 

Esa operación, en la que según Multitud Popular fallecieron veinticinco de sus hombres, respondía a su vez al lanzamiento de proyectiles contra intereses estadounidenses en suelo iraquí y a la muerte de un contratista de EE.UU. dos días antes, acción que Washington atribuyó a Kata'ib Hizbulá, batallones que operan bajo el paraguas de la Multitud.