El bereber será lengua oficial en Argelia

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Paco Soto

Pie de foto: Una manifestación berberista en la Cabilia argelina.

El rey Alfonso X el Sabio dijo: “El mucho hablar hace envilecer las palabras”. Es lo que debe estar pensando en este momento el presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika. El dirigente argelino cometió el error de declarar hace años que la lengua tamazight (bereber) nunca sería idioma nacional y oficial en Argelia. Hizo estas declaraciones en septiembre de 1999, durante un mitin en Tizi Ouzou, la capital de la Gran Cabilia, región de cultura mayoritariamente bereber situada al este de Argel. Bouteflika presentó en esta ciudad su proyecto de “concordia civil” para acabar con el terrorismo salafista y la inestabilidad política en el país. “Si el tamazight se convirtiera en lengua nacional, y digo bien si se convirtiera en lengua nacional, nunca sería lengua oficial. Si se convirtiera en lengua nacional tendría que ser a través de un referéndum”, aseguró Bouteflika hace casi 17 años.

El presidente argelino no tuvo presente el aforismo que recomienda a las personas que “nunca hay que decir nunca”. En efecto, la Asamblea Nacional Popular (ANP, Parlamento) aprobó en 2002 una enmienda constitucional que reconoció el tamazight como lengua nacional del país. La decisión se tomó después de los violentos disturbios que tuvieron lugar en la Cabilia y provocaron la muerte de 126 personas. Durante 2001, decenas de miles de personas salieron a la calle para reivindicar mejores condiciones de vida, derechos democráticos y respeto a la lengua y la cultura mayoritaria en la Cabilia, y denunciaron la brutalidad de las fuerzas antidisturbios de la policía y la gendarmería.

Nueva concesión

Ahora, Abdelaziz Bouteflika se ha visto en la obligación de hacer una nueva concesión a los berberistas. El anteproyecto de revisión de la Constitución, hecho público hace unos días, prevé que el tamazight, además de idioma nacional junto con el árabe, será también “una lengua oficial”.  El texto final constitucional, que será sometido a votación en la ANP el mes que viene, contempla también la creación de una Academia Bereber. Esta institución quedará bajo control del presidente de la República y llevará a cabo trabajos y estudios de investigación con un objetivo muy concreto: promover el tamazight. Aunque habrá que ver cómo acaba el proceso, cabe interpretar esta decisión como una victoria de las diversas variantes culturales y políticas del movimiento berberista, que lleva muchos años combatiendo el autoritarismo y el nacionalismo pro árabe de los dirigentes argelinos. La independencia de Argelia, en 1962, no significó el reconocimiento de la diversidad identitaria, cultural y lingüística del país norteafricano, sino todo lo contrario: los dirigentes del Frente de Liberación Nacional (FLN, partido único) decretaron que Argelia era un país árabe y musulmán.

Dictadura militar

El régimen del FLN implantó una dictadura militar y un sistema económico basado en un socialismo de corte autoritario, burocrático e ineficiente, y reprimió a sangre y fuego el movimiento berberista, especialmente en la rebelde Cabilia. Detenciones, torturas, represión de protestas callejeras y exilio se convirtieron en hechos cotidianos para los militantes más activos del movimiento berberista y muchos escritores, poetas, músicos e intelectuales defensores de los derechos humanos y de la pluralidad cultural argelina. En marzo de 1980, en Argel y en la Cabilia, estalló un movimiento popular que se denominó la Primavera Bereber. Sus protagonistas exigieron el reconocimiento oficial de la lengua tamazight y de la identidad cultural bereber en un país de los berberófonos son el 35% de la población. El poder reprimió violentamente las demandas populares, pero no pudo frenar el auge del movimiento berberista en muchas regiones y en la capital del país. Así fue hasta los disturbios de 2001. En la actualidad, un sector importante del movimiento berberista argelino valora positivamente las concesiones del Estado en materia cultural y lingüística y las califica de “reparación de una injusticia histórica” y “avance democrático substancial”.

Región rebelde

La Cabila es la región mayoritariamente bereber más rebelde del país. El movimiento contestatario agrupa a sectores autonomistas e independentistas, y reclama un mayor autogobierno para esta región y reivindicaciones económicas, sociales y culturales para mejorar el nivel de vida de la población y proteger la lengua y la cultura locales. El movimiento berberista de la Cabilia sigue siendo fuerte, pero menos que hace 10 años, entre otros motivos, porque algunos de sus líderes decidieron abandonar sus pretensiones revolucionarias e integrarse en el organigrama del poder. Una parte importante de la población cabila recela del Estado, pero detesta aún más a los terroristas yihadistas, muy activos en algunas zonas montañosas de la región. La Cabilia siempre ha sido hostil al islamismo, tanto a la rama estrictamente política como a la violenta. En esta región han surgido partidos laicos como la Agrupación para la Cultura y la Democracia (RCD), el Frente de Fuerzas Socialistas, (FFS) y el Movimiento para la Autonomía de la Cabilia (MAK).