El brote olvidado que avanza silenciosamente en Yemen

Se han registrado más de 7.400 infecciones por dengue y 59 muertes, en un momento en el que el coronavirus también se está propagando por el país, ya devastado por la guerra
Un sanitario examina un estanque de agua debido un brote de dengue en Aslam de la provincia de Hajja (Yemen)

REUTERS/ELISSA ALRAGEHI  -   Un sanitario examina un estanque de agua debido un brote de dengue en Aslam de la provincia de Hajja (Yemen)

Mientras el mundo hace frente a la pandemia del coronavirus, otra grave epidemia ha empezado a propagarse silenciosamente en Yemen, un país devastado por una guerra que comenzó en 2014 y que ha convertido a esta nación en la más pobre de la región. Las recientes inundaciones en el país han creado el campo de cultivo perfecto para la aparición de una nueva ola de casos de dengue. Este brote ha causado la muerte de hasta 59 personas y ha infectado a más de 7.400, según han informado varios medios locales.  

La nueva oleada de casos de dengue ha puesto en peligro el sistema sanitario de un país que se encuentra al borde del abismo. Hace apenas quince días, un informe advertía de que los ataques contra hospitales y centros de salud han diezmado el sistema de salud de una región que no se ve preparada para hacer frente a la nueva pandemia mundial provocada por el coronavirus. Los trabajadores sanitarios del hospital Ibn Sina de Al-Mukalla, la capital de la provincia sudoriental de Hadramout de Yemen, han organizado una protesta en la que pedían que se entregara al personal equipo de protección, después de que se vieran obligados a tratar a un paciente que había fallecido por la COVID-19, sin tener ni siquiera guantes o mascarillas que usar, según ha recogido el diario Arab News. 

Los síntomas del dengue se inician después de un período de incubación que puede variar de cinco a ocho días tras la picadura de un mosquito y las personas suelen presentar síntomas parecidos a los del coronavirus como, por ejemplo, fiebre alta, debilidad general o tos. La crisis política, social y económica en la que está sumido Yemen ha impedido a las autoridades sanitarias del país llevar a cabo la fumigación de los principales focos de contagio. Ante esta situación, han pedido la intervención inmediata del Gobierno de Yemen y de las organizaciones de ayuda humanitaria que están presentes en el país para frenar la propagación de casos de dengue, antes de que se colapsen los hospitales.

Niños recuperándose de dengue
PHOTO//REUTERS - Niños recuperándose de la fiebre del dengue en un hospital de Al-Hudeida, Yemen

Un médico del hospital Ibn Sina localizado en Yemen ha explicado a Arab News que “la administración del hospital dice que liberará sus existencias de equipo para personal sanitario cuando se produzca el primer caso de la COVID-19”. Según este mismo doctor, Adén, Taiz, Lahj, Hadramout, Abyan y Shabwa han sido las zonas más afectadas por el último brote de dengue. En Adén, una de las ciudades más importantes del país, al menos 42 personas han muerto a causa de esta enfermedad. “La mayoría de las camas del hospital Ibn Sina están ocupadas por pacientes con dengue. Necesitamos esas camas para los pacientes con el coronavirus”, ha advertido. “Después de las recientes lluvias e inundaciones, es probable que el número de casos y muertes aumente rápidamente. Necesitamos urgentemente una campaña de educación sanitaria”, ha añadido.  

“Recibimos al menos 25 nuevos casos (de fiebre del dengue) diariamente. Cada nuevo caso asusta a los médicos, enfermeras y trabajadores de la salud”, ha asegurado Farouq Qaid Naji, médico del hospital Al-Jumhuriya en la ciudad portuaria de Adén, a Arab News.  

Este nuevo brote de dengue ha empezado a propagarse por el país silenciosamente al mismo tiempo que el encargado del Departamento de Control de Enfermedades y Epidemias del Ministerio de Salud hutí advertía a la agencia EFE de que “las capacidades del país son muy débiles y nuestros recursos escasos” para hacer frente a la llegada de la COVID-19.  “Incluso ya estamos cortos de camas y equipos porque hemos debido encarar varias epidemias y enfermedades y estamos bajo un bloqueo (militar y económico) que ha creado grandes necesidades, ni hablar ahora del coronavirus”, subrayaba.  Varias ONG, como Médicos sin Fronteras, han instado durante las últimas semanas a las partes beligerantes en el conflicto a tomar “todas las medidas necesarias para respetar las instalaciones de salud y los hospitales como espacios humanitarios”. 

La violencia sigue conquistando cada rincón del país 

En esta espiral de inestabilidad, una serie de informes elaborados por Naciones Unidas indican que el pasado domingo al menos seis mujeres y un niño perdieron la vida y otras once personas resultaron heridas, después de que los proyectiles alcanzaran la sección de mujeres de la Prisión Central del distrito de Al Mudhaffar en la gobernación de Taizz.  En un comunicado oficial, la ONU ha advertido de que es probable que el número de víctimas sea mayor. “Compartimos nuestras más profundas condolencias con las familias que están de duelo por sus seres queridos y deseamos a los heridos una pronta recuperación”, ha lamentado Lise Grande, coordinadora humanitaria deYemen. 

Los heridos fueron trasladados tras el ataque a los hospitales Al Thawra y Al Bureihi, donde los socios humanitarios están proporcionando suministros quirúrgicos y médicos, incluidos equipos para tratar determinados traumatismos. Cabe recordar, en este punto, que el hospital Al Thawra fue alcanzado por misiles hasta dos veces en marzo, ha alertado la ONU. “Nos enfrentamos a enormes problemas humanitarios en el país”, admitió Lise Grande. “No hay ninguna razón ni justificación para que se produzcan estos ataques. Es hora de que ambas partes beligerantes se sienten juntas y encuentren soluciones políticas”, ha añadido. Además, en este mismo comunicado, la ONU informaba de que de los 41 principales programas humanitarios que tienen en el país, 31 se reducirán o cerrarán durante el mes de abril, sino reciben fondos con urgencia. 

Desinfección furgoneta Saná
PHOTO/AFP - Un voluntario yemení desinfecta el interior de una furgoneta pública en la capital Saná, en medio de la preocupación por la propagación del coronavirus

La pandemia del coronavirus plantea un nuevo desafío al país ya devastado por la guerra y en el que un civil muere cada tres horas y media desde que comenzó el conflicto, según datos proporcionados por la ONG Oxfam. En Yemen, alrededor del 80% de la población necesita algún tipo de asistencia humanitaria y protección. Esta crisis humanitaria olvidada e ignorada por algunos países de la comunidad internacional ha llevado a diez millones de personas al borde de la hambruna y a otros siete millones a estar desnutridas. Además, en estos momentos, casi 14 millones de personas dependen de la ayuda humanitaria cada mes para poder sobrevivir. La guerra, por desgracia, no ha dejado de acompañar a la sociedad yemení durante los últimos años. La nueva oleada de dengue, la violencia constante a la que se ven sometidos y la crisis del coronavirus han puesto sobre la mesa la necesidad de encontrar una paz duradera y estable, una paz que permita a estos 14 millones de personas tener unas condiciones de vida dignas.