El carbón seguirá siendo la principal fuente de energía en el mundo

En 2018, la generación, la producción, el comercio y los precios del carbón registraron aumentos significativos
Central de carbón de la compañía de suministro de energía global Uniper, junto a una turbina de viento en Gelsenkirchen, Alemania

AFP/INA FASSBENDER  -   Central de carbón de la compañía de suministro de energía global Uniper, junto a una turbina de viento en Gelsenkirchen, Alemania

El último informe de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) ha revelado que el carbón seguirá siendo la principal fuente de energía del mundo. Dicho material representa casi el 40% de la generación de electricidad y, con ello, también supone el 40% de las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la energía. 

En un escenario global marcado por la emergencia que implica la crisis climática, cada vez más acuciante y responsable de numerosas catástrofes naturales que han asolado al planeta en los últimos tiempos, el estudio asevera que la demanda mundial de carbón experimentó un pico sin precedentes en 2018, alcanzando un máximo histórico. En concreto, se incrementó en un 1,1% en comparación con el año anterior. 

Aunque parece haberse registrado un ligero ápice de cambio durante el presente año, con la disminución de la generación de energía de carbón, la IEA explica que esto se ha debido a “circunstancias particulares en algunas regiones específicas”, por lo que “es poco probable que sea el comienzo de una tendencia duradera”. 

De hecho, el informe desvela que, en los próximos cinco años, “la demanda mundial de carbón se mantendrá estable, respaldada por el resistente mercado chino, que representa la mitad del consumo mundial”. No obstante, “esta estabilidad podría verse socavada por políticas climáticas más fuertes por parte de los gobiernos o precios más bajos del gas natural”, entre otros factores.

Aun con este tablero de posibilidades, la IEA confía en que la demanda se mantenga, en general, estable a partir de 2024.

Un recuperador coloca el carbón en reservas en el puerto de Newcastle, Australia, el 6 de junio de 2012
REUTERS/DANIEL MUÑOZ - Un recuperador coloca el carbón en reservas en el puerto de Newcastle, Australia, el 6 de junio de 2012

Junto con el repunte de la demanda, el documento expone que tanto el comercio internacional de carbón como la producción del mismo experimentaron subidas significativas. En el primer caso, creció en un 4% en 2018, superando el umbral de los 1.400 millones de toneladas. En el segundo caso, aumentó en un 3,3%. “Cuatro de los seis países productores de carbón más grandes del mundo aumentaron su producción, y tres de ellos, India, Indonesia y Rusia, produjeron sus mayores productos”, explica la IEA. Todo ello ha propiciado también que los precios hayan continuado incrementándose. “Los precios promedio en 2018 fueron más de un 60% más alto que en 2016, lo que hace que el carbón sea muy rentable”, se asegura en la publicación. 

En cuanto a los países que contribuyen a mantener al carbón como principal fuente de energía mundial, destacan China, India y otras economías asiáticas, como Indonesia y Vietnam. Sobre el gigante asiático de Xi Jinping -el mayor productor y consumidor de carbón del mundo-, el informe explica que el consumo se estabilizará alrededor de 2022, fecha a partir de la cual comenzará a disminuir. “China determinará las tendencias mundiales del carbón hasta 2024 y más allá”, augura la IEA en esta línea. 

En el caso particular del país liderado por Narendra Modi, el informe registra que “el carbón todavía alimenta el robusto crecimiento económico” del país. Con un megaproyecto de desarrollo de infraestructuras por completar, la IEA estima que la demanda de carbón por parte de India será la mayor del mundo hasta, al menos, 2024. Asimismo, las necesidades de crecimiento del sudeste asiático dispararán su demanda de este recurso en más de un 5% durante los próximos cinco años. 

Mención especial merecen también Pakistán, que ha anunciado la construcción de nuevas centrales térmicas de carbón para producir más de 4 gigavatios (GW), y Bangladesh, que aspira a generar más de 10 gigavatios a corto plazo. 

En cambio, Europa y América del Norte han protagonizado una caída en la generación de energía a través de este recurso. En primer lugar, cabe destacar que “el gas natural barato ha destrozado la competitividad del carbón en la Unión Europea en 2019”. “Las jubilaciones de las plantas de carbón y el mayor crecimiento de las energías renovables se combinan para reducir la generación de carbón en más de un 5% anual hasta 2024”, explica la IEA.

En segundo lugar, cabe resaltar que, “en Estados Unidos, el auge del gas de esquisto es la ruina del carbón”. En los próximos cinco años, el informe establece que la demanda estadounidense disminuirá en más de un 4% anual. Lo mismo sucederá con la participación del carbón en el suministro total de electricidad: en 2024, representará el 21%, en comparación con el 28% de 2018 y el 50% de 2007.