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Marruecos

El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba por unanimidad los progresos de Libia

Prevé la creación de un componente de supervisión del alto el fuego de hasta 60 miembros dentro de la misión política de la ONU en Libia, Manul
PHOTO/ONU/ESKINDER DEBEBE  -   Consejo de Seguridad de la ONU

PHOTO/ONU/ESKINDER DEBEBE  -   Consejo de Seguridad de la ONU

El conjunto de los actores externos con influencia en la deriva del país, y los representantes de las facciones internas que se disputaban el control de Libia, han mostrado su apoyo a la elección de los encargados de liderar esta nueva etapa de transición, algo que, esta vez sí, ha elevado el optimismo no sólo en la comunidad internacional sino en una sociedad libia. El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el viernes por unanimidad una resolución que respalda los avances de Libia hacia la paz y la seguridad en el país. 

El nuevo Gobierno de transición libio, liderado por Abdul Hamid Mohammed Dbeiba, parte de una situación mucho más cómoda de lo que lo hizo su predecesor, el Gobierno de Acuerdo Nacional encabezado por Fayez al-Sarraj y apoyado por Naciones Unidas. En su caso, pese al apoyo de la ONU y otros países, desde el primer momento se podía observar una fractura en la comunidad internacional que acabó siendo visible sobre el terreno, con dos bandos totalmente enfrentados por el poder político y militar.

AP/HAZEM AHMED  -   El primer ministro designado Abdul Hamid Mohamed Dbeiba
AP/HAZEM AHMED  -   El primer ministro designado Abdul Hamid Mohamed Dbeiba

Lo que se espera desde la ONU es que esto no sea así y que durante el tiempo que resta hasta que se celebren las próximas elecciones fijadas para el 24 de diciembre de este año, la situación sufra un avance gracias, entre otras cosas, a la mediación del nuevo primer ministro, Abdul Hamid Mohammed Dbeiba. Y dentro de las primeras tareas de este, la retirada de las fuerzas militares tanto de Turquía como de Rusia.

Alcanzar un acuerdo con los turcos no parece un escenario demasiado difícil ya que desde Ankara la figura de Abdul Hamid Dbeiba era la preferida para ostentar el cargo libio. Y es que el nuevo primer ministro tiene una orientación de carácter islamista, muy cercana a los Hermanos Musulmanes. Su ciudad de origen, Misrata, situada al norte del país, constituye el epicentro de las milicias islamistas, vitales para el GNA en el objetivo de sostener Trípoli, hasta la llegada de mercenarios sirios procedentes de Turquía. 

Por parte de los rusos, la mediación se antoja más complicada. La cercanía de Dbeiba a los turcos, junto con la ya de por sí hostil predisposición rusa, hacen que el acercamiento de posturas sea algo más complejo. Lo que sí se espera es que el apoyo que está recibiendo el nuevo Gobierno por parte de toda la sociedad internacional juegue un papel importante en la retirada de las fuerzas militares de ambos países. La propia UE, a través de Josep Borrell, alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad ha manifestado la importancia del cumplimiento del acuerdo militar alcanzado a finales del año pasado por ambas partes. Un acuerdo que, además de implicar la retirada de sus mercenarios de territorio libio, incluye el embargo de envío de armas y el alto el fuego, siendo esto último el único punto del acuerdo que, por el momento, ha sido respetado por Turquía y Rusia.

AFP PHOTO/NACIONES UNIDAS - Stephanie Williams, enviada interina de la ONU para Libia
AFP PHOTO/NACIONES UNIDAS - Stephanie Williams, enviada interina de la ONU para Libia

La aceptación de Rusia y Turquía es clave, no solo para el buen rumbo político del Gobierno, sino para que se produzca definitivamente la salida de los mercenarios que ambos países mantienen en el país en apoyo de cada uno de los bandos.

El texto de resolución aprobado ayer por el Consejo de Seguridad fue, redactado por el Reino Unido, y solicitado por las partes libias cuando acordaron el cese de las hostilidades en otoño, tras una década de conflicto y luchas de poder entre el este y el oeste de Libia. Este texto establece la creación de un dispositivo de vigilancia del alto el fuego de hasta 60 miembros dentro de la misión política de la ONU en Libia, Manul.

Esta unidad es independiente del mecanismo de supervisión del alto el fuego que los antiguos beligerantes están creando en Sirte. La resolución proporcionará asistencia, que no se extiende sobre quién controlará la salida de los militares y mercenarios extranjeros, que la ONU estima en 20.000 personas.

La resolución, obtenida por AFP, "acoge con satisfacción el acuerdo de alto el fuego del 23 de octubre de 2020", así como el nuevo Gobierno de unidad interino "encargado de dirigir el país hacia las elecciones nacionales del 24 de diciembre". A este respecto, el Consejo de Seguridad pide que se preparen "elecciones presidenciales y parlamentarias libres, justas e inclusivas".

También ha instado a todos esos países que tratan de interferir en el desarrollo de estas negociaciones que se abstengan de realizar estas injerencias, pues va en detrimento de una sociedad que lleva sumida en la inestabilidad y la violencia una década.

En cuanto a la seguridad, la resolución subraya "la necesidad de prever el desarme, la desmovilización y la reintegración (en la sociedad) de los grupos armados y de todos los actores no estatales, la reforma del sector de la seguridad y la creación de una arquitectura de defensa inclusiva y responsable para Libia".

El texto "pide a todas las partes libias que apliquen plenamente el alto el fuego del 23 de octubre de 2020 e insta encarecidamente a todos los Estados miembros a que lo respeten, incluso con la retirada de todas las fuerzas y mercenarios extranjeros de Libia sin demora".

La cifra de 60 observadores de la ONU parece estar muy lejos de lo que Occidente quería en un principio, puesto que pedía "un mecanismo sólido". Sin embargo, la ONU se ha topado con la oposición libia a una fuerte presencia extranjera en su territorio para supervisar el alto el fuego, que quieren mantener bajo control.

PHOTO/AFP - Graduados militares libios leales al Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) reconocido por la ONU participan en un desfile que marca su graduación, resultado de un acuerdo de entrenamiento militar con Turquía, en el campamento Omar Mukhtar en la ciudad de Tajoura, al sureste de la capital Trípoli el 21 de noviembre de 2020
PHOTO/AFP - Graduados militares libios leales al Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) reconocido por la ONU participan en un desfile que marca su graduación, resultado de un acuerdo de entrenamiento militar con Turquía, en el campamento Omar Mukhtar en la ciudad de Tajoura, al sureste de la capital Trípoli el 21 de noviembre de 2020

La presencia en Libia de tropas extranjeras turcas y de mercenarios rusos, sirios, chadianos y sudaneses "es una gran preocupación", dijo el jueves la portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric. Pero, según dijo, la misión de los observadores civiles desarmados de la ONU "se centrará en el alto el fuego".

Según varios diplomáticos que hablaron bajo condición de anonimato, la no salida de tropas y mercenarios extranjeros de Libia, aunque exigida por los propios partidos libios desde octubre, es problemática de cara a las elecciones. Los países de la región, especialmente Níger, también están preocupados por la idea de que los mercenarios se dispersen por el Sahel para alimentar una violencia difícil de controlar.

"Los grupos afiliados a Rusia afirman que 'no se puede salir hasta que los turcos se vayan'. Y los turcos dicen 'estamos aquí sobre una base legal, fuimos invitados a diferencia de los rusos" por el anterior Gobierno reconocido por la ONU en Trípoli, dijo un diplomático.

Según los acuerdos del Comité Militar 5+5, además del alto el fuego vigente, los mercenarios que se encuentran en territorio libio deberían haber abandonado ya el país, tras haberse agotado los 90 días de plazo desde que se firmó. Sin embargo, dado que este hecho no se ha producido, esta semana tendría lugar una nueva reunión en la ciudad de Sirte, para buscar fórmulas que garanticen la salida de la gran cantidad de combatientes externos que están presentes en el conflicto libio.

La decisión de que no hayan salido responde en muchos casos al interés de varios países de mantenerlos a toda costa y durante el máximo tiempo posible mientras se mueven las piezas del tablero político en el país. La realidad es que el conflicto libio se lo han disputado, en muchos casos, tropas extranjeras, llevadas hasta allí con el objetivo de decantar la balanza de uno u otro lado.