El coronavirus azota a la economía global

Las medidas tomadas por los principales Gobiernos del mundo para evitar la propagación del COVID-19 afectan seriamente a las finanzas
La pandemia del coronavirus ha llevado a la economía mundial a una recesión que requerirá una financiación masiva para ayudar a las naciones en desarrollo, dijo la jefa del FMI, Kristalina Georgieva

AFP/OLIVIER DOULIERY  -   La pandemia del coronavirus ha llevado a la economía mundial a una recesión que requerirá una financiación masiva para ayudar a las naciones en desarrollo, dijo la jefa del FMI, Kristalina Georgieva

La pandemia del coronavirus está asolando al mundo entero y golpeando duramente a las economías mundiales debido al parón que se está dando en todo tipo de actividades tras las directrices impuestas por los más relevantes ejecutivos a lo largo y ancho del planeta de cara a luchar contra la actual crisis sanitaria. Varios de los mandatarios más importantes del planeta decidieron aplicar medidas extraordinarias como clausurar físicamente instituciones públicas (aunque varias siguen funcionando telemáticamente), cerrar empresas y comercios diversos y, además, restringir al máximo la movilidad ciudadana decretando el confinamiento domiciliario de las personas para evitar más contagios. 

El plan de choque implementado por estos gobiernos era más que necesario para frenar una plaga vírica que ha dejado en el mundo, de momento, más de 38.000 muertos y más de 796.000 casos en hasta 194 países. Este cierre de organismos, empresas y comercios varios (solamente se han dejado funcionando presencialmente los servicios más esenciales, como el sanitario o el de alimentación) y la reclusión domiciliaria de las personas ha desembocado en problemas como la reducción de la producción en diversos sectores, del consumo y también de actividades como el turismo, de un gran calado en muchos países (como es el caso de España).

Organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ya advirtieron hace unos días que la pandemia puede hacer decrecer sensiblemente el crecimiento económico mundial en 2020. 

El FMI, dirigido por Kristalina Georgieva, ofreció un crédito de un billón de dólares y solicitó la coordinación internacional, asegurando que estaba listo para “movilizar su capacidad de préstamo de un billón de dólares”. Esta institución anunció la puesta en marcha de un sistema de desembolsos “rápidos y flexibles” para los países con mayor urgencia financiera. Según cálculos del organismo, unos 50.000 millones de dólares irían a los países emergentes, y otros 10.000 millones para los países con bajos ingresos, y todo ello a “tasas de interés cero”. Georgieva también recomendó a los ejecutivos de los países más afectados que pusiesen en marcha subsidios salariales para las empresas afectadas por los paros, “lo que pude ayudar evitar quiebras en cascada y despidos masivos”. 

De momento, en naciones como España se han tomado soluciones intermedias que no evitan momentáneamente cierres de negocios, como la de los ERTES (Expedientes de Regulación Temporal de Empleo), que vienen a ser despidos temporales con readmisión posterior del trabajador pasado un plazo estipulado durante el cual el Estado paga una prestación por desempleo a los afectados hasta que retornan a sus puestos de trabajo. Los ERTES se pueden aplicar por causas económicas objetivas o por causas de fuerza mayor, esta última opción es a la que se han acogido miles de empresas dado el escenario que se vive con el COVID-19.

En la situación actual, los estados se ven obligados a inyectar grandes cantidades de dinero para que el sistema siga funcionando, propiciando así que las personas que se han quedado temporalmente sin trabajo sigan cobrando para poder pagar las facturas, o que las empresas que no pueden producir puedan pagar a sus trabajadores.
Otros países, como Francia, anunciaron la suspensión del pago del alquiler y de las facturas de la luz, gas o agua, mientras el propio Estado se hará cargo de pagar los créditos bancarios de la gente que no pueda asumirlos por culpa de la epidemia. 

En España también se anunció la moratoria en el pago de las hipotecas para los ciudadanos; así, los que tengan problemas para pagar su crédito hipotecario se pueden acoger durante la etapa de cuarentena a la moratoria hipotecaria aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez; lo que significa el aplazamiento del pago de las mensualidades de la hipoteca de la vivienda. Ahora bien, para beneficiarse de esta medida es imprescindible reunir varios requisitos: haberse quedado en el paro o haber perdido el 40% de las ventas, haber ingresado menos de 1.613,52 euros entre todos los familiares el mes anterior o que la carga de la mensualidad sobre la renta se haya multiplicado por 1,3.

Aunque, por otro lado, hay algunas compañías que se están beneficiando de alguna manera de esta situación; como es el caso obviamente de las farmacéuticas y compañías del sector de la salud gracias al aumento de la venta de medicamentos y material sanitario, o de entidades ligadas a la alimentación, con una gran subida de ventas ante el consumo de ciudadanos que buscan aprovisionarse al máximo para afrontar el encierro obligatorio decretado por las autoridades. 

Un hombre camina en un polígono industrial de Burgos el 30 de marzo de 2020, el día en que se ordenó que todas las actividades no esenciales se detuvieran tratando de contener la propagación del coronavirus
AFP/CESAR MANSO - Un hombre camina en un polígono industrial de Burgos el 30 de marzo de 2020, el día en que se ordenó que todas las actividades no esenciales se detuvieran tratando de contener la propagación del coronavirus

En el seno de otra institución relevante como es el Banco Central Europeo (BCE) también se apuntó que se espera una recesión muy profunda en economías como la europea a causa de la problemática del coronavirus, que tendrá una incidencia que durará hasta que terminen las medidas especiales aplicadas y el confinamiento ordenado. Según admitió Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, en una entrevista concedida a la cadena COPE, el principal reto es “intentar mantener el tejido productivo vivo” para que luego la economía pueda recuperarse una vez haya pasado esta situación de cierre de empresas que ocasiona que estas dejen de facturar. 

De Guindos reseñó que “cuando no hay ingresos hay que intentar minimizar los costes; y si se bloquean los costes de una compañía, entonces la única salida es la destrucción de tejido empresarial”. “Lo importante es que empresas que eran perfectamente viables y rentables vuelvan a serlo y sobrevivan una vez se haya superado esta crisis; y eso vale para España y para todos los países”, explicó el dirigente del BCE. 

Sede del Banco Central Europeo (BCE), en Fráncfort
PHOTO/REUTERS - Sede del Banco Central Europeo (BCE), en Fráncfort

Pero no solamente las economías principales de Europa o Estados Unidos se ven sacudidas por la pandemia, Latinoamérica también sufre. En este sentido, la agencia de calificación S&P ha reseñado que la mayoría de países latinoamericanos entrará este año en recesión por la crisis sanitaria del coronavirus y que no comenzarán a recuperarse hasta finales de 2020 y a lo largo de 2021.

Las peores perspectivas en cuanto al Producto Interior Bruto (PIB) en el continente americano pertenecen a Argentina y México, con una contracción del 2,5% en 2020, respectivamente. Asimismo, Brasil y Chile caerán un 0,7% y un 0,2%, respectivamente. Aunque la economía de Colombia sí registrará un crecimiento del 0,7%.

S&P ha resaltado que la recuperación de las economías dependerá “crucialmente” de las medidas políticas que adopten los países para paliar el impacto económico. Según la agencia de ‘rating’, gran parte del golpe económico vendrá dado por la afectación del turismo, ya que este sector genera en torno al 2% del PIB en la mayoría de los mercados emergentes.

Aumento del desempleo

La crisis creada por el coronavirus COVID-19 tendrá efectos de gran alcance en el mercado laboral. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se estima que entre 5,3 y 24,7 millones de personas perderán su trabajo. En comparación con la crisis financiera mundial de 2008-2009, el desempleo mundial aumentó en 22 millones en aquella etapa. 

Las pérdidas de empleo originan lógicamente la caída en los ingresos de los trabajadores. Los cálculos de la OIT indican que este descenso se situará entre los 860.000 millones y los 3,4 billones de dólares a finales de 2020. Esto se traducirá en menos consumo de bienes y servicios, lo que a su vez afectará a las perspectivas de las empresas y las economías.

Todo ello conllevará un importante aumento de la pobreza laboral, ya que “la presión sobre los ingresos resultante de la disminución de la actividad económica tendrá un efecto devastador para los trabajadores que se encuentran cerca o por debajo del umbral de la pobreza”. 

Oficina de empleo en Madrid
PHOTO/REUTERS - Oficina de empleo en Madrid
Bolsas afectadas

Alejándonos un poco de las cuestiones más particulares y ya en el plano de las grandes finanzas, las bolsas de valores también se han visto sacudidas por la crisis del coronavirus. Que se deje de producir y consumir impacta negativamente en los mercados bursátiles, ya que ahí se hace negocio con el valor de las empresas (muchas de las cuales han visto afectada su actividad) y de las materias primas. 

Con el anuncio de medidas gubernamentales para atajar el coronavirus a nivel internacional llegó la jornada negra de las bolsas el pasado 9 de marzo. Desde esta fecha la situación ha ido empeorando con caídas generalizadas de los mercados. La bolsa de Nueva York llegó a caer algo más del 12% y, en España, el indicador del Ibex 35 lógicamente tampoco se salvó de la quema con descensos de hasta el 14%. 

Aunque en las últimas horas se han producido tibios repuntes bursátiles ligados con la estabilización de la situación, dentro del panorama acuciante que sigue existiendo por la pandemia del COVID-19. Así, las Bolsas europeas se mantenían en 'verde' a media sesión de este martes, con avances del 1,63% en Londres, del 0,98% en París, del 2,18% en Fráncfort y del 1,31% en Milán.

El Ibex 35 protagonizaba un ascenso del 1,35% en la media sesión de esta jornada, situándose en los 6.749,8 puntos, favorecido en principio también por las esperadas nuevas medidas económicas del Gobierno español para combatir el coronavirus (entre ellas una moratoria de cuotas a autónomos y pymes y ayudas al alquiler y empleadas de hogar) y por los buenos datos procedentes de China, donde ha habido un rebote de su economía este mes de marzo, que contrasta con la gran caída que sufrió el gigante asiático en febrero. 

Vista exterior del edificio del Departamento del Tesoro de EEUU en Washington, DC
AFP/OLIVIER DOULIERY - Vista exterior del edificio del Departamento del Tesoro de EEUU en Washington, DC
Incertidumbre en el sector petrolífero

La crisis producida por el coronavirus también ha desencadenado una caída de la demanda de petróleo, teniendo en cuenta el parón en la actividad industrial y la reclusión doméstica provocada por las restricciones en la movilidad. 

Por lo tanto, se consume menos combustible; y, además, hay otro factor importante a tener en cuenta, que es el de la pugna entre Arabia Saudí y Rusia en el marco del sector petrolero.

Estos grandes productores tenían un acuerdo mutuo para no entorpecerse y no competir entre ellos mediante el cual coordinaban la producción y la venta de barriles. 

Campo petrolero Priobskoye cerca de Nefteyugansk, en Siberia occidental, Rusia
AP/MISHA JAPARIDZE - Campo petrolero Priobskoye cerca de Nefteyugansk, en Siberia occidental, Rusia

Pero en el escenario crítico actual Rusia ha querido pisar el acelerador y distanciar a Estados Unidos, uno de sus principales rivales en el tablero de juego internacional, y decidió romper el acuerdo e ir por libre. En respuesta, Arabia Saudí tomó la determinación de bajar el precio de su petróleo para vender más.