El coronavirus en América Latina: país por país

Aunque la ola de contagios ha tardado más en llegar a Latinoamérica, el número de personas afectadas se multiplica y los gobiernos ya han tomado medidas para frenar la curva
Vista aérea de la vacía avenida Kennedy en Santiago de Chile, el 27 de marzo de 2020

AFP/ MARTIN BERNETTI  -   Vista aérea de la vacía avenida Kennedy en Santiago de Chile, el 27 de marzo de 2020

Pandemia: “enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”. Con 741.030 casos confirmados en todo el mundo y 35.114 muertes, según la Universidad de Johns Hopkins (Baltimore, EEUU), la pandemia del COVID-19 ha afectado a la mayoría de los países del mundo. Estados Unidos, con cerca de 145.000 infectados por el virus se ha convertido en el país con más casos confirmados, seguido de Italia (97.689) y España (85.195).

Europa y Estados Unidos se han convertido en el nuevo epicentro de la enfermedad, después de que China haya ido dejando poco a poco atrás la enfermedad. Las cifras por muertes aumentan y los contagios también. 

El COVID-19 también ha llegado a América Latina. El 19 de marzo, Haití era el último país de la región en confirmar un caso en su territorio.

A mediados del mes de marzo, cuando en España, Francia e Italia ya se habían aprobado por un Real Decreto medidas restrictivas de la movilidad ciudadana; Alemania había cerrado sus fronteras e Israel aprobaba una monitorización de los dispositivos móviles para un mayor control de la población, varios líderes latinoamericanos seguían negando la mayor. Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, asistía a un baño de masas en el estado de Guerrero dando besos y abrazos; Jair Bolsonaro, en una manifestación, repetía que el COIVD-19 “es apenas una pequeña gripe o resfriado” y el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, este fin de semana, convocaba una marcha ciudadana en Managua llamando al “Amor en tiempos del covid-19”.

Ecuador, mayor número de contagios per cápita

Con cifras de la Universidad Johns Hopkins, Ecuador contabiliza 1924 casos de contagio con 58 muertes. Se trata del país con mayor número de infectados per cápita, con cerca de 17 millones y medio de habitantes.

El gobierno de Lenín Moreno, ante estas cifras decidió anunciar un toque de queda para frenar la curva. Este domingo Moreno endureció las restricciones al extender este toque de queda desde las 14 horas hasta las cinco de la madrugada: “Se restringe la circulación, excepto para las actividades esenciales. ¡Quien incumpla será sancionado!”, escribió en su cuenta de Twitter el presidente ecuatoriano. Según el Ministerio de Salud, la región más afectada es la provincia de Guatos, donde se encuentra la ciudad más poblada, Guayaquil, con un 77% de los casos. 

El alto número de contagios puede encontrar respuesta en la conexión España-Ecuador, pues los ecuatorianos son la principal comunidad migrante en España, con un total de 422.000 ecuatorianos, y los expertos creen que los vuelos para ver a familiares a España y el regreso a Quito es un factor importante que debe tenerse en cuenta. La llegada de vuelos internacionales se ha cancelado y solo se permite el regreso de extranjero a sus países de origen.

Vista aérea de la Plaza Grande vacía, con el palacio presidencial de Carondelet al fondo, en Quito, Ecuador, el 19 de marzo de 2020
AFP/ RODRIGO BUENDIA - Vista aérea de la Plaza Grande vacía, con el palacio presidencial de Carondelet al fondo, en Quito, Ecuador, el 19 de marzo de 2020
El negacionismo de Bolsonaro

Brasil es el país que más casos ha reportado, con un total de 4.316 y 140 fallecimientos. Pero a su presidente, Jair Bolsonaro, parece que le cuesta tomarse en serio la pandemia. En múltiples ocasiones, ha acusado a los medios de sembrar la histeria y el pánico en torno a la infección y ha mostrado su prioridad: mantener la economía a flote, cueste lo que cueste. “Va a morir gente, pero no podemos parar una fábrica de autos porque hay accidentes de tránsito”, afirmaba el presidente ultra.

En contra de lo que defiende Bolsonaro, la mayor parte de los gobernadores brasileños apoyan medidas que reduzcan el contacto social. El gobernador de Sao Paulo, la ciudad más afectada por el virus, con el 35% de los casos y más del 70% de los fallecimientos, aboga por el aislamiento: “No es racional darle un matiz político a la salud y vida del pueblo, sobre todo de aquellos que son pobres y vulnerables”. 

Por el momento, Bolsonaro anunció el cierre de fronteras terrestres por un plazo de 15 días; los eventos de ocio quedan suspendidos y los bares y restaurantes deben colocar sus mesas con una distancia mínima de dos metros.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, durante una conferencia de prensa sobre la pandemia de coronavirus en el Palacio del Planalto en Brasilia, Brasil, el 20 de marzo de 2020
AFP/SERGIO LIMA - El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, durante una conferencia de prensa sobre la pandemia de coronavirus en el Palacio del Planalto en Brasilia, Brasil, el 20 de marzo de 2020
Sin refrendo en Chile y elecciones en Bolivia

El “estado de excepción” estableció por Sebastián Piñera en Chile el 18 de marzo tuvo como consecuencia aplazar hasta octubre el refrendo sobre un posible cambio de la Constitución, previsto para el 26 de abril. Chile, con 2.449 casos confirmados y ocho fallecimientos dio por suspendidas las clases por 14 días, las fronteras se cerraron, los comercios no esenciales cerraron y los militares realizan vigilancia en hospitales y por las calles de las ciudades.

Jeanine Áñez, presidenta transitoria de Bolivia, quien ha invocado a Dios para frenar el COVID-19 y pedido a los bolivianos el ayuno y la oración para parar la epidemia, también dio por aplazadas las elecciones presidenciales previstas para el 3 de mayo. El estado de emergencia sanitaria declarado por Áñez ha significado el cierre de fronteras y la suspensión de vuelos internacionales. Bolivia, por el momento, cuenta con 96 casos confirmados y tres fallecimientos. El gobierno en transitorio boliviano ha anunciado que repartirá una bolsa con alimentos y productos básicos a más de un millón y medio de familias.

Un trabajador en un hospital temporal que se está instalando para pacientes con coronavirus en un centro de convenciones en Santiago, el 24 de marzo de 2020
AFP / PRESIDENCIA CHILENA / RODRÍGUEZ SEBASTIANA - Un trabajador en un hospital temporal que se está instalando para pacientes con coronavirus en un centro de convenciones en Santiago, el 24 de marzo de 2020
Medidas comunes para frenar la propagación

Argentina fue el primer país en reportar la primera muerte por COVID-19 en la región. Su presidente, Alberto Fernández, ha decretado una cuarentena hasta el 12 de abril. Con 820 casos y 20 muertes, Argentina ha suspendido o las clases y ha cerrado sus fronteras; al igual que Uruguay, quien cuenta con 304 casos y solo una muerte.

Los gobiernos de Paraguay (64 contagiados y tres muertes), Perú (852 contagiados y 18 muertes) y Colombia (709 contagiados y 10 muertes), Costa Rica (314 contagios y dos muertes), Haití (15 contagiados), Nicaragua (cuatro contagios) y Panamá (989 contagios y 24 muertes) también han llevado medidas restrictivas de la movilidad ciudadana, así como el cierre de fronteras, suspensión de las clases.

Colombia es uno de los países más afectados por la pandemia, debido a la fuerte caída de las bolsas internacionales, por lo que su presidente Iván Duque ha hecho públicas iniciativas para la reducción de impuestos y facilitar créditos a empresas.

Vista del crucero Zaandam de Holland America cuando entró en la bahía de la Ciudad de Panamá para ser asistido por el crucero de Rotterdam con suministros, personal y dispositivos de prueba de coronavirus
AFP/LUIS ACOSTA - Vista del crucero Zaandam de Holland America cuando entró en la bahía de la Ciudad de Panamá para ser asistido por el crucero de Rotterdam con suministros, personal y dispositivos de prueba de coronavirus
El Triángulo del Norte y México

Honduras, El Salvador y Guatemala, de momento entre los tres han reportado cuatro muertes por coronavirus (3 en Honduras y una en Guatemala). Pero tanto Nayib Bukele, presidente de El Salvador, Alejandro Giammattei, de Guatemala y Juan Hernández de Honduras, han cerrado sus pasos fronterizos y la cancelación de las clases.

A pesar de haber registrado 20 fallecimientos y 993 casos de contagios, el gobierno de López Obrador es uno de los países de la región que menos restricciones ha impuesto. Los vuelos no han sido cancelados, aunque sí se han limitado los cruces en la frontera terrestre con Estados Unidos, además de la creación de un fondo de 125 millones de dólares para afrontar la situación.

El subsecretario de Salud de México, Hugo López, junto con el presidente Andrés Manuel López Obrador, en una conferencia de prensa diaria en la Ciudad de México, el 19 de marzo de 2020
El subsecretario de Salud de México, Hugo López, junto con el presidente Andrés Manuel López Obrador, en una conferencia de prensa diaria en la Ciudad de México, el 19 de marzo de 2020
Venezuela y Cuba

Nicolás Maduro decretó la cuarenta en todo el país, que cuenta 129 casos y tres muertes. Las clases fueron suspendidas, los puestos y aeropuertos toman controles de temperaturas y los vuelos al exterior se han suspendido casi al completo, pero lo que preocupa es la falta de respeto a la orden del aislamiento, según la BBC. 

En Cuba, el Gobierno ha cancelado todas las clases y aunque no han suspendido los vuelos, ya que el turismo internacional es una de sus principales fuentes de ingresos, se han extremado las medidas de vigilancia, según el Ministerio de Salud Pública.
Cuba ha sido uno de los países que está prestando ayuda a Europa, sobre todo a Italia, con el envío de medio centenar de médicos y enfermeros, expertos en epidemias. De momento, la isla a contabilizado 139 casos y tres muertes.

Para toda la región de América Latina el COVID-19 va a poner a prueba los sistemas de salud y las dificultades para el acceso a la salud, ya que el acceso a la salud universal no es una realidad, así como la desigualdad entre los sistemas públicos y privados va a ser un desafío para los gobiernos.