El declive del Ejército del Aire turco

Turquía trata de competir en industria militar aérea en un contexto de clara inferioridad militar después de no contar más con la ayuda estadounidense
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PHOTO/Servicio de Prensa de la Presidencia vía AP  -   El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, desde el interior de su avión que le lleva de la capital, Ankara, saluda a un piloto de un avión de combate F-16 de la Fuerza Aérea de Turquía

Tras la expulsión de Turquía del programa de los F-35 promulgado por Estados Unidos, el país otomano se encuentra en una situación de clara inferioridad en comparación con sus países vecinos. Washington suspendió la venta de aviones F-35 a Turquía después de que, desde Ankara, se efectuara la compra del sistema antimisiles ruso S-400 en 2019 en lugar de los sistemas estadounidenses Patriot. Primero, Estados Unidos impuso un régimen de sanciones a Turquía, pero estas no tuvieron reacción por parte del país otomano. Fu entonces cuando desde Washington se procedió a la expulsión del programa, dejando a Turquía en una delicada situación. De acuerdo con la OTAN, estos misiles serían incompatibles con sus premisas. Además, desde Estados Unidos, argumentan que Rusia envía estos misiles rusos para obtener detalles clasificados de los aviones Lockheed Martin F-35 II, aeronaves que no servirán al Ejército turco tras su eliminación del programa. 

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PHOTO/MURAT CETINMUHURDAR - El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, posa para una foto delante de un dron en una base aérea militar en Batman, Turquía

Turquía dispone en la actualidad de aviones F-16, pero lo cierto es que el país otomano no cuenta con la capacidad suficiente como para modernizar los modelos. Los Lockheed Martin F-16 Fighting Falcon son cazas polivalentes que cuentan con una destacada potencia. Sin embargo, Estados Unidos ha decidido ir sustituyendo estos modelos hasta que su servicio cese finalmente en el año 2025. En sustitución dispondrán del Lockeed Martin F-35 Lighting II de quinta generación. Ahora, con la expulsión de Turquía del programa estadounidense, Ankara está ejecutando una carrera armamentística en pro de conseguir desarrollar su avión de combate local, el TF-X (Turquish Force Experimental), una aeronave diseñada para un rol aire-aire. Este proyecto se espera que vea la luz a partir del 2023 coincidiendo con el centenario del Estado turco, premisa ambiciosa ya que Estados Unidos, que cuenta con una tecnología armamentística superior, espera poder lanzar sus nuevos F-35 II a partir del 2025, dos años más que Turquía.  Según Erdogan, “es la mejor respuesta a los que amenazan con poner fin a la participación de Turquía en el programa de F-35”. 

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PHOTO/MINISTERIO DE DEFENSA DE TURQUÍA - El ministro de Defensa de Turquía, Hulusi Akar, posa para las fotos delante de un caza F-16 en una base aérea militar en la ciudad occidental de Eskisehir 

Sin embargo, lo cierto es que los TF-X no disponen de la fuerza de la industria aeronáutica de las grandes potencias y además no contará ni con el más mínimo apoyo estadounidense. Pero ¿cómo Turquía ha llegado a esta sustitución de inferioridad militar en el campo aéreo? La razón se remonta al 15 de julio de 2016 cuando miembros del Ejército turco se habrían alzado “supuestamente” contra el Gobierno islamista de Erogan. Se habla desde una perspectiva de suposición ya que a pesar de la larga trayectoria que lleva el Ejército turco como protagonista del derrocamiento de gobiernos, tales como los cuatro golpes de Estado exitosos ejecutados entre 1960 y 1967, el levantamiento realizado en el año 2016 en comparación fue anecdótico. Soldados del Ejército trataron de bloquear las carreteras en el puente del Bósforo en Estambul, pero sólo en una dirección. Vídeos y contenido audiovisual publicado por esdefensa.com muestran cómo los soldados, equipados con tanques Leopard se iban rindiendo de manera sistemática a la Policía y a la población civil.

Escépticos tildan la operación como falsa ya que Erdogan aprovechó el “golpe” para aplastar a generales turcos del Ejército no religiosos y procedió a destituirlos por militares afines al partido de Erdogan. Analistas afirman que este “levantamiento” fue la excusa perfecta para que Erdogan tomara cartas en el asunto y realizara una purga en el Ejército. 

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AFP/ ADEM ALTAM - El presidente turco Recep Tayyip Erdogan posa delante de los 16 soldados que representan a los 16 estados turcos fundados en la historia

El golpe de Estado se desarticuló en menos de una hora y Erdogan ejecutó una serie de medidas que supusieron la expulsión de numerosos oficiales de alto nivel y suboficiales del Ejército. Esto fortaleció aun más al gobierno de Erdogan y al partido de la Justicia y el Desarrollo, abreviado como AKP, fuerza política social conservadora de tendencia islamista que ha encarcelado a múltiples periodistas. De acuerdo con Reporteros sin Fronteras, desde el intento del golpe de Estado, más de 200 periodistas y colaboradores de medios de comunicación han sido encarcelados en Turquía. Junto a esto, sólo en el 2020 al menos 48 periodistas pasaron un día bajo custodia policial por informar acerca del destino de los refugiados sirios, la situación de la COVID en el país o por tratar la cuestión kurda, entre otras razones.

Lo cierto es que, tras efectuarse la purga, Turquía no cuenta con oficiales suficientes para pilotar los aviones y no dispone de suficientes aeronaves capacitadas para amenazar y competir con el resto de las potencias. De esta forma, Turquía ha tratado de acudir a pilotos extranjeros para paliar este déficit. No obstante, la situación es clara. Por una parte, Washington no va a enviar instructores de vuelo, no sólo por el “castigo” a Turquía tras proceder a la compra de misiles rusos, sino que se parte de la base de que en EEUU los entrenamientos de pilotos cuestan alrededor de 11 millones de dólares. 

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REUTERS/EDDIE KEOGH - Un avión de combate F-35B Lightning de la RAF vuela sobre El Canal de la Mancha durante el ejercicio "Point Blank”

Del mismo modo, Turquía ha pedido ayuda a Pakistán, aunque el Ejército paquistaní también vuela con F-16 y además supone una violación de las normas de exportación de armas de Estados Unidos. Analistas afirman que Turquía presenta una escasez grave de oficiales aéreos tras la expulsión masiva de los mismos después del intento de golpe de Estado del 2016. Además, continúa trabajando para modernizar los F-16, aviones que conformarían en la actualidad la columna vertebral del cuerpo aéreo.

Ante esta situación, Turquía ha comenzado a ejecutar medidas in extremis. Según revela un informe del Consejo Atlántico, “Turquía ha lanzado un decreto que amenaza a 330 pilotos con la revocación de su licencia de piloto civil a menos a que vuelvan a prestar servicio a la Fuerza Aérea durante cuatro años”. A esta medida se le suma el acercamiento de Erdogan a Rusia, a pesar de que la fuerza aérea rusa combatió directamente contra Turquía en la guerra civil siria. En una de las visitas de Erdogan a Rusia, el presidente turco acompañado por Putin examinó un caza Su-57, un novedoso avión de combate para ataque terrestre. Este tipo de visitas revela que Erdogan podría estar colaborando ya con Rusia y con su poderosa aeronáutica. 

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AFP PHOTO / CROWN COPYRIGHT 2020 / MOD / LPhot BARRY SWAINSBURY - Personal de la Real Fuerza Aérea británica (RAF) y de la Fuerza Aérea turca descargando equipos de protección personal (EPP) de un avión A400M de la Fuerza Aérea turca

Turquía ha firmado un acuerdo con el fabricante de misiles francoitaliano Eurosam para desarrollar un misil antiaéreo de largo alcance. En esta línea, el analista turco Verda Ozer afirma que la “reducción en el número de pilotos de F-16 creo la necesidad de desarrollar nuestra defensa aérea”. Esa es la razón por la que Turquía habría comprado los S-400. En este sentido, Turquía necesitaría dos sistemas el S-400 para derribar aviones hostiles y el arma Eurosam para interceptar misiles balísticos.

De esta forma, la Fuerza Aérea turca se encontraría por un lado desamparada por parte del material aeronáutico de Estados Unidos, lo que supone dejar a Turquía sin importantes avances tecnológicos. Por otro lado, cuenta con los F-16 pero no dispone de la capacidad suficiente para proceder a su modernización efectiva. En consonancia, ha comenzado con la carrera por la propia producción de los TF-X, fuertes aeronaves que sin embargo no son competitivas para el resto de las potencias militares. 

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AP/VADIM GHIRDA - Aviones de combate NF-5 de las Estrellas Turcas, el equipo nacional de acrobacia aérea de Turquía, vuelan en el Salón Aéreo Internacional de Bucarest, o BIAS 2018, en Bucarest, Rumania

Los acercamientos de Turquía a Rusia pronostican una futura colaboración ya que los encuentros se han ido sucediendo y el país otomano necesita de refuerzos en su industria militar. A lo largo de los meses veremos como se encuentra el contexto militar en la región para tratar de vaticinar cual será la próxima estrategia de Turquía que consiga erigir al país como una potencia militar que sea competitiva con el resto de las fuerzas de los diferentes Estados.