El desafío de poner en cuarentena a la economía mundial

Las medidas de contención del coronavirus no tienen precedentes y sus efectos sobre el sistema productivo aún son una incógnita
La calle 42 de Nueva York casi vacía por la pandemia del coronavirus

AFP/ANGELA WEISS  -   La calle 42 de Nueva York casi vacía por la pandemia del coronavirus

El brote de un virus desconocido en la ciudad de Wuhan en noviembre ha escalado hasta pandemia, mantiene en confinamiento a un tercio de la población del planeta y ha paralizado los viajes y la economía mundial. Hace apenas un mes y medio el debate sobre el estado de las finanzas mundiales versaba sobre si era posible que hubiera una pequeña recesión en 2020 o si tan solo se trataba de una desaceleración. La expansión del coronavirus ha barrido esa discusión y ahora la incertidumbre entre empresas y economistas es total. Nadie sabe a ciencia cierta los efectos de poner en cuarentena la actividad económica.  

La recesión está asegurada en los próximos meses y el objetivo de las principales instituciones económicas, como el FMI, el Banco Mundial, el G20 o el G7, es evitar que la economía mundial encadene varios años de crecimiento negativo. “Nos encontramos en una situación muy nueva. Se pueden establecer ciertos paralelismos con el crack de la Bolsa del 29 en Estados Unidos. Las medidas que están tomando los gobiernos siguen líneas parecida al New Deal ideado para paliar la grave crisis económica de los años 30”, explica Begoña Casas, profesora de Estrategia Empresarial en la Universidad Europea de Madrid.  

Centro de Edimburgo vacío
AFP/ ANDY BUCHANAN - Calles desiertas en Edimburgo, Escocia, tras el cierre ordenador por el Gobierno para detener la propagación del coronavirus

Las instituciones económicas ya han anunciado medidas destinadas a garantizar la liquidez para las compañías y contribuir a reactivar el consumo cuando pasen las cuarentenas. “Es necesario apoyar a las empresas hasta que vuelva la actividad y facilitarles el acceso a liquidez para mantener el sistema productivo”, ilustra Antonio Rueda, director de VASS Reserach y profesor de Estructura Económica de la Universidad Autónoma de Madrid.  

Rueda explica que la prioridad es proteger el sistema productivo el mayor tiempo posible mediante inversión pública. También aboga por aumentar los fondos para el sistema sanitario. “Ellos son ahora mismo lo que están en primera línea de batalla y no puede ser que trabajen sin el material necesario”, asegura.  

Para el economista Jesús Ruiz-Huerta, director del Laboratorio de la Fundación Alternativas y catedrático de Hacienda Pública de la Universidad Rey Juan Carlos, es difícil encontrar precedentes históricos de la actual situación. Apunta a que las guerras pueden ser un escenario similar, pero el desafío en este caso es global y llega en un momento en el que la economía mundial entraba en un período de ralentización económica.  “Ahora mismo el sector público tiene que sustituir al privado. Es el momento de las políticas fiscales y monetarias expansivas, el aumento del déficit y la deuda está asegura, pero hay poco margen de maniobra”, explica Ruiz-Huerta, quien asegura que los manuales de economía ayudan poco en la actual situación.  

Aeropuerto de Arlington (Virginia)
AFP/ ALEX EDELMAN - Aeropuerto Nacional Ronald Reagan prácticamente vacío

“Es la primera gran crisis de la globalización y nos obliga a replantearnos los excesos del actual sistema económico. Hacen faltan soluciones innovadoras”, resume la profesora Begoña Casas, de la Universidad Europea de Madrid.  
Uno de los efectos más trágicos que va a traer la crisis del coronavirus será la destrucción de empleo. La OIT (Organización Internacional del Trabajo) apuntaba esta semana en un informe que se producirá una caída del empleo a nivel mundial del 7%. Casas expone que una de las posibles soluciones para las altas tasas de paro que se van a producir a raíz de esta crisis es mejorar la formación de los trabajadores. “Esta crisis representa una oportunidad para que las personas que hayan perdido su empleo se reciclen y aprendan nuevas competencias digitales”, indica.  

Ruiz-Huerta afirma que uno de los efectos económicos del coronavirus será que las reglas marcadas por el tratado de Maastricht para evitar que los países europeos disparen sus déficits se van a relajar. “Habrá una flexibilización de las normas, las autoridades europeas ya han asumido que no es posible seguir aplicando estos criterios de manera estricta”, explica. Aunque Ruiz-Huerta tampoco cree que los coronabonos sean una opción. “Los socios del norte no van a aceptar una mutualización de la deuda europea, se tendrá que buscar alguna solución intermedia”, asevera.  

Antonio Rueda, director de Vass Research, también apunta a que mutualizar la deuda europea es muy complicado aunque sí reconoce que se alcanzará algún tipo de solución intermedia para minimizar el impacto económico del coronavirus. Rueda aboga por coordinar las actuaciones sanitarias entre los socios de la UE para hacer frente al virus de manera conjunta.  

Bolsa de México
AFP/ RODRIGO ARANGUA - Bolsa de valores de Ciudad de México

Ante la pregunta de cuánto tiempo puede resistir el sistema productivo ante la falta de actividad, las respuestas de los expertos no son halagüeñas: “El tiempo de recuperación y las medidas necesarias las marcará la duración de la crisis. Ojalá que esta situación solo dure dos meses, pero si se alarga en el tiempo, las consecuencias serán catastróficas”, augura el profesor Ruiz-Huerta. “La incertidumbre impide a las empresas hacer cálculos económicos. Los Gobiernos son los que deben dar confianza y señalar unas pautas claras”, indica Rueda, quien señala que lo “positivo” de esta crisis es que no es de carácter sistémico, como la que tuvo lugar en 2008.  

Uno de los grandes problemas que causará la pandemia será que incrementará la deuda pública de los países. “El endeudamiento de las naciones ya era muy grande antes de la expansión del coronavirus”, explica Rueda.  
Aunque el levantamiento de la cuarentena esta semana en la ciudad de Wuhan abre cierta esperanza para los países que en Occidente están sufriendo el azote del coronavirus, Rueda señala que en China el foco del patógeno estaba muy localizado en una pequeña parte del territorio y el sistema político autoritario les ha permitido hacer un seguimiento de la población que no sería posible en Europa.