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El Desfile de las Banderas dispara la tensión en Jerusalén

La polémica marcha ha finalizado con numerosas detenciones y heridos. El Gobierno israelí condena los insultos racistas contra los palestinos mientras Hamás advierte que responderá en el “momento adecuado”
AP/ARIEL SCHALIT

PHOTO/AP  -   Ultranacionalistas judíos ondean banderas israelíes durante la "Marcha de las Banderas", junto a la puerta de Damasco, en las afueras de la Ciudad Vieja de Jerusalén

Como cada año, miles de israelíes -en su mayoría religiosos y ultranacionalistas- han celebrado el controvertido Desfile de las Banderas en Jerusalén para conmemorar la conquista de la parte este de la ciudad en 1967 tras la Guerra de los Seis Días. La polémica marcha, considerada una “provocación” por los palestinos, vivió su momento más crítico en torno a la Puerta de Damasco y en las estrechas calles del barrio musulmán.

Dentro de la Ciudad Vieja las tensiones entre los ultranacionalistas israelíes y los palestinos estallaron debido a cánticos racistas propios de este día como “Muerte a los árabes” o “Vuestros pueblos van a arder”, además de consignas contra el profeta Mahoma. También, durante la marcha de este año, los ultranacionalistas se han burlado e insultado a la periodista palestina Shireen Abu Akleh, abatida mientras cubría una redada israelí en Cisjordania. De hecho, los periodistas palestinos que informaban sobre el evento han sido objeto de insultos por parte de los manifestantes israelíes.

“¿Somos los dueños de esto? Si es así, deshagámonos de ellos”, declaró una participante de la marcha a The Times of Israel, refiriéndose a los árabes y los palestinos. “Este es nuestro país. Los palestinos son invitados en nuestra tierra”, señaló otro a AFP.

AP/ARIEL SCHALIT  -   La policía israelí ha reforzado su presencia en Jerusalén en vísperas de la marcha de la bandera, una manifestación ultranacionalista que conmemora el “Día de Jerusalén”
AP/ARIEL SCHALIT - Las tensiones entre los ultranacionalistas israelíes y los palestinos estallaron debido a cánticos racistas

Debido a la violencia y tensión típica de este día, los palestinos residentes en la Ciudad Vieja optaron por cerrar sus negocios y algunos evitaron salir a la calle. “Nunca se sabe qué pueden hacer, quizá pueden atacar la tienda, así que cerramos antes”, explicó un palestino a El Mundo.

Para hacer frente a los altercados de esta jornada, la policía israelí elevó la alerta al máximo nivel y desplegó a 3.000 agentes en Jerusalén. Asimismo, las fuerzas de seguridad se prepararon para diversos escenarios, como lanzamiento de misiles desde la Franja de Gaza, ataques terroristas en Israel o enfrentamientos en ciudades mixtas.

De acuerdo con datos policiales, 18 palestinos fueron arrestados bajo sospechas de disturbios y agresiones a oficiales por arrojar piedras durante la llegada de los manifestantes israelíes a la Explanada de las Mezquitas o Monte del Templo, el lugar más sagrado para los judíos y el tercer punto más santo en el islam después de La Meca y Medina. “Todos los años vienen aquí y nos provocan. Pero este año es peor, lo sentimos como un desafío”, reveló un palestino al periódico israelí.

Debido al ‘status quo’ vigente, los judíos pueden visitar el Monte del Templo, pero no rezar en él. Sin embargo, muchos de ellos no respetan las normas e incluso visitan el lugar con la bandera israelí a pesar de las amenazas de Hamás, que ha advertido que ondear la bandera israelí en el lugar sagrado podría desencadenar una “respuesta violenta”. Tal y como informó la policía, unas 1.800 personas -incluidos turistas- accedieron a la zona durante las visitas regulares del domingo. Entre ellos, algunos judíos “violaron las reglas de la visita” y varios fueron detenidos, según informa AFP.

Dentro de los nacionalistas que entraron a la Explanada de las Mezquitas se encontraba el diputado de extrema derecha Itamar Ben Gvir, quien tuiteó que no cederían ante las amenazas de los grupos terroristas, ya que son “los propietarios de Jerusalén”.

Además de las decenas de detenidos en el Monte del Templo, la policía arrestó a más de 60 personas sospechosas de alterar el orden público. Por otra parte, de acuerdo con cifras de la Media Luna Roja Palestina recogidas por AFP, al menos 79 personas resultaron heridas, incluidas 23 que necesitaron atención hospitalaria.

Algunos de ellos recibieron golpes por parte de las fuerzas de seguridad, aunque otros fueron atacados por los propios manifestantes. Por ejemplo, un hombre ultraortodoxo escupió y roció con spray de pimienta a una anciana palestina. Por otro lado, nacionalistas lanzaron botellas contra sanitarios que transportaban a un ciudadano herido, tal y como informa la agencia de noticias.

Lapid: los grupos radicales “no son dignos de llevar la bandera israelí”

El Gobierno israelí ha condenado estas acciones, así como los insultos contra los palestinos y los cánticos racistas. El ministro de Asuntos Exteriores, Yair Lapid, tildó a los grupos nacionalistas como “una vergüenza” y aseguró que “no son dignos de sostener la bandera israelí”. Entre las organizaciones más conocidas y radicales anti-árabes se encuentran La Familia, formada por seguidores del equipo de fútbol Beitar Jerusalén, y Lahava.

PHOTO/REUTERS - Jóvenes ondean banderas israelíes durante un desfile que marca el Día de Jerusalén en medio de la tensión entre israelíes y palestinos mientras marchan a lo largo de las murallas que rodean la Ciudad Vieja de Jerusalén
PHOTO/REUTERS - Entre las organizaciones más conocidas y radicales anti-árabes se encuentran La Familia, formada por seguidores del equipo de fútbol Beitar Jerusalén, y Lahava

También el primer ministro, Naftali Bennett, ordenó a la policía mostrar “tolerancia cero” contra cualquier comportamiento racista, destacando al grupo La Familia. De acuerdo con el líder israelí, “una minoría vino a incendiar el área aprovechando la fuerte posición del Gobierno contra las amenazas de Hamás, tratando de causar un incendio”.

PHOTO/AP
PHOTO/AP - Bennett pidió “responsabilidad y respeto” durante el Desfile de las Banderas

Bennett aprobó y respaldó con anterioridad la celebración de la marcha, asegurando que “izar la bandera israelí en la capital de Israel es evidente”. No obstante, el primer ministró pidió “responsabilidad y respeto”. El ministro de Defensa, Benny Gantz, se expresó de una forma similar. “Llevaremos a cabo cualquier tipo de marcha que queramos en nuestra capital”, destacó, dirigiéndose a Hamás, grupo que, de acuerdo con Gantz, “no amenazarán nuestra soberanía”.

Ecos de la guerra de 2021

Este polémico acontecimiento se produce un año después de la escalada bélica de 11 días entre Hamás y la Yihad Islámica de Gaza contra el Ejército de Israel. “El año pasado, Hamás decidió lanzar cohetes, y todavía lamenta que la Operación Guardián de los Muros haya ocurrido”, indicó Gantz, aludiendo a los ataques contra las facciones armadas de Gaza.

PHOTO/REUTERS - Militantes palestinos de Hamas en el sur de la Franja de Gaza
PHOTO/REUTERS - Militantes palestinos de Hamás en el sur de la Franja de Gaza

La guerra de 2021 se desencadenó después de una situación similar: israelíes nacionalistas ondeando banderas en la Explanada de las Mezquitas y enfrentamientos con palestinos. Además, este año, el Desfile de las Banderas se ha celebrado en un momento de gran tensión en Israel después de una oleada de ataques terroristas que se han cobrado la vida de 9 israelíes y múltiples redadas en Cisjordania. Por otra parte, los enfrentamientos continúan en el barrio jerosolimitano de Sheikh Jarrah, otro de los puntos calientes durante la escalada del mayo de 2021.

Tras la marcha este domingo en la Ciudad Vieja, las tensiones se trasladaron al barrio, donde se produjeron peleas entre israelíes y palestinos. “Rompieron coches, arrojaron piedras a las casas e intentaron golpear a la gente. Rociaron a la gente con gas pimienta”, narró un residente palestino a The Times of Israel. “Es la primera vez que veo este tipo de violencia. La policía no hizo nada. También había árabes, pero estaban tratado de defenderse”, añadió.

A pesar del turbulento y violento contexto, el analista y exmiembro de los servicios de inteligencia israelíes Shlomo Mofaz, traslada a AFP que Bennett considera que “Hamás no tiene ningún interés en otra guerra y se centra ahora en la reconstrucción de Gaza”. No obstante, si aumenta la tensión en Jerusalén “esto podría impulsar a Hamás o a otros grupos palestinos armados, como la Yihad islámica, a cambiar de idea”, agrega.

AFP/ MAHMUD HAMS  -   Los palestinos evalúan los daños causados por los ataques aéreos israelíes, en Beit Hanun, en el norte de la Franja de Gaza, el 14 de mayo de 2021
AFP/ MAHMUD HAMS - Los palestinos evalúan los daños causados por los ataques aéreos israelíes, en Beit Hanun, en el norte de la Franja de Gaza, el 14 de mayo de 2021

El domingo por la noche, coincidiendo con el fin del Desfile de las Banderas, Hamás aseguró que aún podría responder a la marcha, afirmando que lo haría “en el momento adecuado”. El portavoz del grupo palestino, Mohammad Hamada, remarcó a Al Jazeera que “aún era posible una respuesta violenta”. “La resistencia decidirá cómo y cuándo responder de acuerdo con la información que tenga y en el momento adecuado”, detalló.

​  AP/ADEL HANA - Militantes de las Brigadas Izzedine al-Qassam, ala militar de Hamás, sostienen sus banderas de Palestina  ​
​AP/ADEL HANA - Militantes de las Brigadas Izzedine al-Qassam, ala militar de Hamás

Debido al temor a la violencia y los enfrentamientos incluso la Administración de Joe Biden trató de presionar al Gobierno israelí días antes para que modificase el trayecto de la marcha, según reveló un funcionario israelí a The Times of Israel.

Flores en lugar de odio

A pesar del radicalismo y el odio, en Jerusalén también hay lugar para la tolerancia y el entendimiento. Durante el Desfile de las Banderas, decenas de activistas israelíes realizaron una marcha paralela con el objetivo de reconciliarse con los palestinos. Con este fin, el grupo Tag Meir repartió flores entre los ciudadanos árabes de la Ciudad Vieja.

“Nuestro objetivo es mostrar a los árabes en Jerusalén que también hay judíos que no desean provocarles y estar en conflicto”, explicó a El Mundo, Mijam Ross, un activista de la organización. Uri Werner-Reiss, otro participante de esta marcha, señala al portal israelí Ynet que lo hace para contrarrestar el “daño causado a los árabes por la intimidación y la incitación”. El conflicto, sin embargo, reconoce que “no se va a resolver repartiendo unas flores”, aunque este pequeño gesto demuestra que hay “un público que quiere vivir juntos, como vecinos y sin hostilidad”.

Por otra parte, Peta Jones Pellach, activista que también reparte flores durante este día, denuncia en un artículo en The Times of Israel la idea que comparten muchos ciudadanos sobre poseer y controlar Jerusalén. “No la aman (la ciudad) por su santidad y singularidad. Les encanta la idea de dominarla, la idea de control”. Por ello, el mensaje de Pellach durante este día es simple: compartir esta maravillosa ciudad con todas las personas que la aman. “Ámenla lo suficiente como para no querer controlarla”, concluye.