El desplome del petróleo aboca a la región árabe a la reinvención de su economía

Una conferencia virtual de Casa Árabe aborda el impacto de la caída del precio del crudo en el Norte de África y Oriente Medio
Campo petrolero de Nahr Bin Umar, al norte de Basora (Irak)

REUTERS/ESSAM AL-SUDANI  -   Campo petrolero de Nahr Bin Umar, al norte de Basora (Irak)

El petróleo ha sufrido en los dos últimos meses una de las peores crisis de su historia, con un desplome sin precedentes de la demanda y una oferta disparada. “Siempre se ha hablado del pico de la oferta de crudo, pero en esta ocasión lo que hemos vislumbrado ha sido el pico de la demanda”, ha afirmado Aurélia Mañé, profesora de relaciones energéticas internacionales en la Universidad de Barcelona, durante una conferencia virtual organizada por Casa Árabe este miércoles para abordar el desafío de la región árabe, con algunos países muy dependientes del precio del oro negro, ante el reto de reinventarse para afrontar la adversa situación económica que viene. 

La crisis económica y sanitaria derivada de la COVID-19 ha hundido como nunca antes la demanda de crudo por la paralización de la economía mundial. “El colapso que hemos vivido en abril es posible que haya quedado atrás. Los precios ya se están recuperando, pero la actual pandemia ha acelerado la llegada a una especie de “meseta” y a partir de ahora la demanda será más plana”, ha explicado Gonzalo Escribano, investigador principal y director del programa de energía del Real Instituto Elcano. 

Casi un tercio del petróleo que se consume en el mundo proviene del Norte de África y Oriente Medio, por ese motivo, para Escribano el mundo árabe tiene ante sí la gran oportunidad de hacer reformas. “El tiempo de los grandes subsidios a la gasolina o los servicios tiene que terminar”, ha aseverado. Escribano también ha apuntado que algunos países tienen mayor capacidad para hacer reformas que otros. “Argelia no puede ni construir sus propias refinerías. Arabia Saudí y Rusia tienen un mayor margen para reinventarse. Habrá ganadores y perdedores en este proceso”, ha señalado. 

Rosneft
REUTERS/SERGEI KARPUKHIN - Plataforma de perforación del campo petrolero Prirazlomnoye, propiedad de Rosneft, en las afueras de Nefteyugansk (Rusia)

Mañé se ha mostrado escéptica respecto a la diversificación que su compañero considera necesaria. “Para que tenga lugar un cambio productivo real en estos países es necesario un Estado fuerte que planifique o una división del trabajo que vaya en esa dirección, sino es muy difícil”, ha explicado. Esta docente también ha señalado que tras esta crisis del petróleo se dejará de hablar de la región MENA (Norte de África y Oriente Medio, por sus siglas en inglés). “Esta zona ha organizado sus relaciones económicas en torno a las ganancias del petróleo, algo que va a cambiar radicalmente”, ha dicho. 

Para Mañé, va a haber una división entre los países del Golfo y resto, ya que los primeros podrán echar mano de sus excedentes financieros para afrontar la reconversión de sus economías. Sin embargo, Argelia, por ejemplo, no tiene capacidad financiera. “El hundimiento de su PIB rondará el 20% y eso también implica un riesgo geopolítico en el Mediterráneo para Europa”, ha insistido Gonzalo Escribano. El investigador del Instituto Elcano ha concluido su intervención recordando que la crisis del petróleo que se ha vivido ha sido un aviso del cambio que viene en el mundo de la energía y ha indicado que los países árabes tienen aún por delante muchas reformas que abordar para adaptarse a la nueva situación.