El doble juego de Qatar con la muerte de Soleimani

El país del Golfo está buscando mantener su buena sintonía con Estados Unidos al mismo tiempo que protagoniza un acercamiento a Irán
Una foto de la Presidencia iraní del 4 de enero de 2020 muestra al presidente Hasán Rohaní con el viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Qatar, el jeque Mohammed bin Abdulrahman Al-Thani, en Teherán

AFP/HO/PRESIDENCIA IRANÍ  -   Una foto de la Presidencia iraní del 4 de enero de 2020 muestra al presidente Hasán Rohaní con el viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Qatar, el jeque Mohammed bin Abdulrahman Al-Thani, en Teherán

La muerte del general iraní Qassem Soleimani ha desbaratado todos los pronósticos sobre la agenda internacional política del nuevo año. Las consecuencias se han sucedido en los últimos cuatro días: la escalada de la violencia retórica -y práctica- entre Estados Unidos e Irán, el cese de las operaciones de la OTAN y de la Coalición Internacional anti-Daesh, la decisión iraquí de expulsar a las tropas estadounidenses, etcétera. Y en este escenario, un actor que aparentemente había pasado desapercibido ha vuelto a mover ficha: Qatar. La pregunta que se plantea entonces es con qué intereses en juego.

Desde la sede del Comando Central de EEUU (CENTCOM) en dicho país, la base de Al-Udeid, -la instalación militar estadounidense más grande de Oriente Medio con 10.000 efectivos- fue lanzado el dron MQ-9 Reaper, denominado “cazador asesino” con dos misiles Hellfire R9X Ninja, que fueron los que impactaron el pasado 3 de enero contra los vehículos que transportaban al general iraní y al comandante de las milicias Hashd al-Shaabi -también conocidas como Fuerzas de Movilización Popular (PMF, por sus siglas en inglés), Abu Mahdi al-Muhandis. Otro avión no tripulado fue lanzado en apoyo desde esta misma instalación, en la que se dirigen las operaciones de combate diarias del gigante norteamericano en Oriente Medio y en parte de Asia Central, en países como Irak, Siria o Afganistán. Los tres drones fueron controlados de forma remota por operadores en la base de la Fuerza Aérea de EEUU en Creech, Nevada. 

Un dron MQ-9 Reaper realiza maniobras aéreas sobre la Base Aérea de Creech, Nevada
PHOTO/FUERZA AÉREA DE ESTADOS UNIDOS - Un dron MQ-9 Reaper realiza maniobras aéreas sobre la Base Aérea de Creech, Nevada

La relación entre el gigante norteamericano y Qatar en términos de cooperación militar siempre ha estado revestida de una buena sintonía. De hecho, en el mes de octubre, el comandante adjunto del CENTCOM, Chance Saltzman, declaró que el país del Golfo “siempre ha sido un socio excepcional”, al ser preguntado sobre la posibilidad que se estaba sopesando entonces de cambiar las operaciones aéreas a la base de Shaw en Carolina del Sur. El motivo que se tenía en consideración para este movimiento, según reveló The Washington Post, es que los analistas de defensa consideraban Al-Udeid como un objetivo principal en caso de que estallara una guerra entre EEUU e Irán, porque está mal equipada para defenderse de los misiles y drones de crucero de bajo vuelo, que fueron los que se utilizaron en los ataques contra la petrolera Saudi Aramco. 

Otro episodio que ha reflejado recientemente la bonanza de los vínculos fue el mensaje que publicó el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, en su cuenta de Twitter, al término de una conversación telefónica que mantuvo con el ministro de Relaciones Exteriores del país del Golfo, Mohammed bin Abdulrahman al-Thani, tan solo un día antes del ataque: “Le he agradecido por la solidaridad de Qatar frente a la influencia regional maligna de Irán, incluyendo el ataque del 31 de diciembre contra la Embajada en Bagdad”. Además, según revelaron medios estadounidenses, ambos políticos abordaron “la necesidad de un compromiso continuo y cercano para avanzar en la paz y la seguridad en la región”. 

Un día después de la muerte de Soleimani y Al-Muhandis, Al-Thani mantenía otra conversación telefónica con Mike Pompeo para abordar posibles soluciones a la escalada de tensiones; y, en la jornada siguiente, el funcionario estadounidense volvía a recoger en su perfil de la red social un diálogo con el ministro qatarí: “Acabamos de hablar sobre las continuas amenazas y provocaciones de Irán. Le agradecí los esfuerzos de Qatar para reducir las tensiones regionales”, escribió. 

Miembros del Escuadrón Expedicionario de Reposición de Combustible Aéreo llevan a cabo una sesión informativa, antes de una misión de reabastecimiento aéreo en la Base Aérea de Al Udeid, Qatar
PHOTO/FUERZA AÉREA DE LOS ESTADOS UNIDOS - Miembros del Escuadrón Expedicionario de Reposición de Combustible Aéreo llevan a cabo una sesión informativa, antes de una misión de reabastecimiento aéreo en la Base Aérea de Al Udeid, Qatar

Sin embargo, Qatar no solo está tratando de mantener una relación fuerte con el gigante norteamericano, sino que está buscando, cada vez más, un acercamiento con Irán en este escenario tumultuoso. Las razones detrás de este movimiento geoestratégico están vinculadas a la ruptura de los lazos diplomáticos, comerciales y de transporte entre el cuartero árabe -conformado por Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin y Egipto- y Qatar en el año 2017, lo que propició el aislamiento de este último en la región y, consecuentemente, la necesidad de buscar nuevos aliados, como Turquía o la propia República Islámica. 

Así, 24 horas más tarde del ataque estadounidense, la agencia iraní de noticias ISNA informó de que Al-Thani había viajado a la República Islámica para ofrecer sus condolencias al presidente del país, Hasán Rohaní. El funcionario también aprovechó el desplazamiento para reunirse con su homólogo, Mohammad Javad Zarif. “Estamos del lado de Irán. No esperábamos, en absoluto, que tal cosa sucediera, o que esa se decisión se hubiese tomado. Tales acciones no tienen precedentes y estamos muy tristes y preocupados por esto”, subrayó el ministro qatarí en unas declaraciones recogidas por Al-Arabiya.

En este sentido, para la publicación Arab News, basada en Arabia Saudí, “los medios de comunicación qataríes glorificaron a Qassem Soleimani”. “Al Jazeera informó sobre la popularidad del general en Irán, pero no mencionó su historia de crímenes en Siria, Yemen e Irak” o “cuando se reveló que EEUU había lanzado el ataque desde Qatar, dicho canal no lo informó, ni en sus plataformas en inglés o en árabe”, son algunas de las pruebas que aporta Arab News para defender su teoría. “Otros medios afiliados a Qatar, incluido The New Arab, con sede en Londres, se refirieron a Soleimani en sus informes como un ‘héroe bienvenido’ durante su funeral en Irán’. The New Arab también publicó una biografía sobre el general, pero no incluyó ninguno de sus crímenes”, concluyen desde el medio saudí.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reúne con el emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad Al-Thani, en la Casa Blanca en Washington, Estados Unidos, el 9 de julio de 2019
REUTERS/KEVIN LAMARQUE - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reúne con el emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad Al-Thani, en la Casa Blanca en Washington, Estados Unidos, el 9 de julio de 2019

Por ello, la experta Varsha Koduvayur advierte en Al Arabiya que “los movimientos contradictorios de la política de Qatar, país que al mismo tiempo alberga el dron que atacó al general y luego ofrece sus condolencias por ello”, prueban un doble juego del país del Golfo en la red de alianzas de la región. “Por un lado, Qatar acoge a las fuerzas estadounidenses en la base aérea de Al-Udeid; pero, por otro lado, apoyan y financian a decenas de grupos terroristas en todo Oriente Medio radicalmente opuestos a los intereses de EEUU, y trabajan de la mano con países que buscan dañar los intereses estadounidenses en la región”, concreta al respecto. 

La política exterior del país del Golfo está basada en la estrategia de “jugar en dos lados contradictorios”, indica Koduvayur, pues “al albergar la principal presencia de EEUU en la región, Qatar obtiene inmensos beneficios de seguridad y espera que al proporcionar la instalaciones convenza a EEUU de pasar por alto todo su comportamiento maligno, como la retórica antiamericana de la publicación Al Jazeera con sede en Doha”, explica. 

Mientras tanto, el país del Golfo sigue defendiendo su papel de “mediador” en la región. El pasado 5 de enero, Al-Thani conversó con sus homólogos de Turquía, Mevlüt Çavuşoğlu, y de Francia, Jean-Yves Le Drian, unas acciones con las que Qatar ha pretendido adoptar una postura oficial de intermediario entre las tensiones protagonizadas por Irán y EEUU, lo que, a su vez, ha quedado reflejado con el último mensaje que ha publicado el ministro qatarí en su cuenta de Twitter: “Los desarrollos recientes en Irak en particular y en la región en general exigen calma para mantener la seguridad colectiva”. Una de sus publicaciones anteriores también se orientaba en esta misma línea: “Qatar llama con insistencia a los actores a actuar con moderación en sus esfuerzos para liberar a Irak, a sus ciudadanos y al pueblo de la región del círculo vicioso de la violencia y las consecuencias de la escalada directa o indirecta del conflicto”. 

La oscilación del país del Golfo entre los dos bloques enfrentados, al mismo tiempo que les sigue ofreciendo a cada uno de ellos lo que quieren, podría traer nuevas consecuencias al tablero inestable de la región.