Las Fuerzas Armadas argentinas también luchan contra la COVID-19

Entrevista al general de Brigada, Martín Deimundo Escobal, comandante de la Operación General Manuel Belgrano, para hablar sobre la COVID-19 en Argentina
Las Fuerzas Armadas argentinas también luchan contra la COVID-19

 -   Las Fuerzas Armadas argentinas también luchan contra la COVID-19

Con más de un centenar de días de tareas permanentes y simultáneas, las Fuerzas Armadas en su conjunto llevan a cabo la operación General Manuel Belgrano de Protección Civil que abarca todo el territorio nacional para atemperar los efectos de la COVID-19 con consecuencias a nivel global. En el marco de las misiones subsidiarias instituidas en la doctrina de la Defensa Nacional en 2006, se siguen desarrollando sin límite de tiempo, acciones de ayuda humanitaria que constituye el esfuerzo principal de la respuesta de protección civil desplegadas en el siglo XXI. 

Ante la implementación de la denominada cuarentena escalonada y la batería de anuncios para reforzar el pedido de responsabilidad social, la operación militar que se inició el 19 de marzo continúa en forma consistente y está a cargo del general de Brigada Martín Deimundo Escobal- el comandante operacional de la misión ordenada por el presidente Alberto Fernández y el ministro de Defensa, Agustín Rossi- que afirma que ante esta pandemia, la premisa “es no relajar”

La irrupción de la COVID-19 ha impuesto que la operación denominada “General Manuel Belgrano” se realizara en un tiempo récord y a tres días de haber asumido su cargo ¿Cómo se diseña en estas condiciones una operación militar de protección civil de semejante envergadura?

Me desempeñaba como director general de Planes, Programas y Presupuesto del Ejército hasta la designación en este rol. Le expuse a esta gestión la situación presupuestaria que manejaba desde hace dos años y era muy problemática. Los últimos días de febrero, el ministro de Defensa convocó a tres oficiales de Ejército, un Brigadier y un Almirante para designar en esta operación. El presidente Alberto Fernández había tomado la decisión de nombrar a la cúpula de las Fuerzas Armadas. Me designó el ministro y el jefe del Estado Mayor Conjunto, con el cual trabajamos hace mucho tiempo. Eso implica la primera fortaleza. Empecé a recorrer estos pisos, cuando de un día para otro aparece el primer caso de la pandemia en Argentina. Sabía que esta operación iba a pasar por este este lugar, porque tenemos la responsabilidad de comandar las operaciones en el territorio nacional o fuera de él. Íbamos a una operación de gran envergadura. 

La planificación previa ¿puede considerarse una ventaja ante los hechos que se habían observado a nivel mundial y el desarrollo de operaciones militares en otros países?

Esa es la segunda fortaleza. Antes de recibir la orden trabajamos en una estructura de directivas del Estado Mayor Conjunto, en el plan de campaña y del comando operacional. Eso nos permitió que a los tres días tuviéramos una reunión con el presidente y el ministro, donde recibimos la orden de poner a trabajar a todas las fuerzas armadas para ayudar. En 48 horas construimos una tercera fortaleza: el ministerio con su gabinete político y militar, emitieron la resolución ministerial y el procedimiento que le daba vida a la operación General Manuel Belgrano. El 10 de marzo se puso en ejecución, activé, impartí la orden y puse catorce comandos conjuntos en zonas de emergencia.

Entrevista argentina
 

¿La activación de los comandos antes que se declarara la cuarentena implicó tener preeminencia ante la emergencia? 

Esa fue la cuarta fortaleza.  Haber activado antes que esto sea un problema en Argentina. Mucho antes que esto fuera tapas de diarios. Esto nos permitió aceitar cuestiones con el gabinete político y el militar. Los militares tenemos una formación, donde comandamos la fuerza en todo momento. Pero cuando hay una operación donde hay que ceder fuerzas, se genera una cierta resistencia que viene de hace muchos años, porque no siempre trabajamos con un comando operacional conjunto.

El ministro de Defensa Agustín Rossi, ha denominado a esta operación como el despliegue militar más importante desde la guerra de Malvinas en 1982 y remarcó la importancia de los operativos de ayuda humanitaria ante la emergencia sanitaria ¿Cómo se concretó la integración de las fuerzas armadas para desarrollar la ejecución de la operación?

La activación de catorce comandos conjuntos de zonas de emergencia tiene la particularidad de que por primera vez todas las fuerzas armadas -después de la guerra de Malvinas- se pusieron a trabajar en una misión que había dado el presidente. Se dividió el país en jurisdicciones que básicamente responden a la ubicación de las unidades militares y de las provincias. Un comandante puede ser un comandante conjunto de una zona de emergencia en una provincia o el comandante de varias provincias.

Entrevista


¿Después de 38 años considera materializado, después de la gran lección de Malvinas, el trabajo en conjunto de las tres FFAA coordinadas con las mismas técnicas y procedimientos en el marco de la Operación Manuel Belgrano?

Esta operación pone de manifiesto una serie de factores que tienen que ver con lo militar, que en su momento en Malvinas no se dieron. Acá desde el inicio tuvo una característica conjunta de la operación: la predisposición de cada jefe de las fuerzas de poner los medios a disposición desinteresadamente. Por eso hablaba del presupuesto: cuando uno tiene poco y hace mucho tiempo que no recibe algo para mejorar, tiende a retener para preservar el material y a la gente. En el momento del planeamiento todavía no sabíamos que la pandemia era lo que es hoy. Hay que remontarse al 13 de marzo para entender como impartimos la orden de una operación militar de protección civil, que se basa en la ayuda humanitaria y en el apoyo a la comunidad.

Estas operaciones son consideradas subsidiarias, y se implementan a través de los años en todo el territorio nacional, pero no son conocidas o reconocidas. En este caso visiblemente el impacto ha sido diferente.

Estas operaciones suceden en forma esporádica en diferentes lugares del país, pero no sucedían en forma simultánea. Pasó en el mundo y sucede en Argentina. Las Fuerzas Armadas viene haciendo esto hace muchos años y marco una virtud: los materiales de las fuerzas son hoy 1 sobre 10, pero cuando uno le pone la capacidad del hombre o la mujer que están trabajando, esa obsolescencia del material la lleva a cinco. Cuando hoy uno ve al militar que está en los comandos de emergencia, ayudando a gestionar al gobernador o al intendente a montar un puesto. como gestionar civilmente o conducir la crisis, lo eleva a diez.

Se ha observado un amalgamiento e interacción entre la sociedad civil y las Fuerzas Armadas en medio de esta operación de ayuda humanitaria. Este hecho es inusitado sobre todo en algunas regiones del país teniendo en cuenta la historia mediata ¿Han percibido este cambio y la aceptación de su accionar? 

El primer cambio, y es una idea personal, es que el presidente llama al ministro, a los jefes de las fuerzas, y al comandante operacional. Él habla con nosotros y nos imparte una orden en forma personal. Eso hacía mucho tiempo que no sucedía y creo que esa actitud fue distinta y sumamente positiva. Las Fuerzas Armadas en general -hasta que empezó la pandemia y en las sociedades del interior- se veían como se ven hoy ante todos los ojos de todo el país. Las unidades militares están totalmente amalgamadas. Creo que nosotros y la dirección política, el gobernador, el intendente, en algunos casos el gabinete político, han descubierto el valor que tenemos y nosotros descubrimos el valor que tiene ese gobernador, ese intendente ante una situación crítica. Ante la sociedad se habrá abierto algún ojo de alguno que no tenía claro para que estaban las fuerzas armadas, aunque esta no es la razón de ser, porque como usted indicó es una misión subsidiaria.

Entrevista


El presidente es el comandante de las Fuerzas Armadas. Esa convocatoria y la orden personal como usted manifiesta, parece haberles generado un impacto psicológico que motorizó el accionar para cumplir la decisión del ejecutivo.

Sin ninguna duda. Lo voy a hablar desde un punto de vista casi idealista. Que tres generales, un brigadier y un almirante sean convocados al inicio de este problema por el presidente y el ministro y que haya sido el primero en marcar los que significaba en ese momento atacar esta pandemia desde diferentes frentes, es inusual.  Para mí fue un factor diferente.

Las misiones subsidiarias como la que se está llevando a cabo o las Misiones de Paz son parte de la doctrina de las Fuerzas Armadas argentinas. Más allá del trabajo extraordinario durante la pandemia, ¿qué reflexión ha tenido en cuanto al desempeño actual?   

Estas misiones se realizan desde la década del 90, pero dentro de la normativa política y directiva de la defensa nacional. Actuamos dentro del marco de las operaciones de protección civil. Muchas veces uno hace infinidad de tareas profesionales, pero no se cuestionaba porque no se pone atención en las Fuerzas Armadas o en la política de defensa, cuestión que marca el ministro muchas veces. Acá se dio una paradoja al sentirnos útiles en la vida de todos a través del nivel de eficiencia de los catorce comandantes y hasta del último soldado en diversas tareas. Tareas que incluyen apoyar en más de mil asuntos de planeamiento. Esta cuestión es una de las mejores valoradas, porque pone de manifiesto la capacidad adquirida de los oficiales a través de los años ante un gobernador de provincia, un intendente municipal e inclusive antes -y como lo ha dicho el presidente- frente al poder ejecutivo nacional.

Cuando hablamos del amalgamiento de la sociedad civil y las Fuerzas Armadas o con el trabajo que se hizo en conjunto con intendentes y gobernadores o las solicitudes de los gobernadores de Salta y Tucumán para que se reabrieran unidades militares ¿usted cree que el éxito de esta operación tiene incidencia para que se produzcan estos pedidos?

Creo que sí y hoy se ha puesto de manifiesto. Hay provincias que por diferentes hechos han quedado vaciadas de unidades militares a lo largo del tiempo. Si se hubiera querido requerir protección no se disponía. La consecuencia del buen trabajo ha sido el requerimiento del gobernador. No hay una idea de planeamiento estratégico de una unidad militar, pero si hay una necesidad desde el punto de vista de protección civil ante un próximo episodio.

La permanente participación y despliegue de las fuerza militares argentinas en Operaciones de Mantenimiento de la Paz de Naciones Unidas y en situaciones extremas como el terremoto en Haití o anteriormente en la ex Yugoslavia con el BEA -donde enfrentaron a situaciones muy críticas- generó una amplia experiencia y las denominadas lecciones aprendidas ¿Estos conocimientos facilitaron esta operación de protección civil, que claramente no es un cisne negro, pero si es algo nuevo para la implicación de las fuerzas armadas en muchos países del mundo? 

Lo tomé así cuando se realizó el inicio del planeamiento de esta operación. Sin duda que las Operaciones Militares de Paz contribuyeron al consciente y al inconsciente del militar para planear o para actuar. Estamos en el cuarto mes y para una Operación de Paz -que son 6 meses- es el peor mes. Todo el mundo se empieza a relajar y a pensar que esto termina. Hay un pizarrón donde escribí siete frases que terminan repercutiendo en una modalidad de empleo de las fuerzas y de los comandantes. Sabía que la operación iba a durar mucho tiempo. Yo tenía un ejercicio en movimiento que era Europa y Asia y después Estados Unidos y eran para mí la mejor ventana para poder observar que podía repercutir en Argentina. Y obviamente el tema de la larga duración de la operación era un precepto. Lo que queda como mensaje es no relajar.

¿Considera que hay una parte de la ciudadanía que se relaja y no tiene conciencia de la magnitud de la situación en cuanto al tema sanitario y de seguridad humana?

Como subtítulo de “no relajar”, le agregaría “podemos fallar”. Esto se lo digo a mis comandantes. Cuando uno mide si la gente comprende o no comprende, creo que lo importante es que nuestra tarea tiene que ser empática, teniendo en cuenta que es una operación de protección civil. Empática no es buscar adeptos, sino ayudar a través de tareas concretas para atenuar la pandemia. Creo hoy la gente esté al límite en cuanto al cansancio, al hartazgo o la comprensión. Pero cuando ven un uniforme militar, lo llamativo es que sienten respeto y agradecimiento. En estos tres meses y medio se ha logrado -que parecen 4 años en cuanto a la intensidad del trabajo- la comprensión de la gente. Como persona, en cuanto al cansancio, todo es comprensible porque también me pasa a mí. No hemos tenido un solo hecho en contra de las Fuerzas Armadas. Al contrario. Hemos ido a los lugares más complejos e inimaginables desde el punto de vista de planeamiento y de ataque - no militar- sino para que la pandemia desaparezca a través de diversas tareas. Inclusive dando de comer. Ejemplos como Villa Azul, Barrio San Jorge o Barrio San Marcos en Corrientes. Así podría darle una serie de nombres y localidades en los que quedó marcada la empatía entre las fuerzas armadas y la sociedad. Lo que sí digo es que a nosotros nos han comprendido desde el primer día hasta hoy.

El presidente Alberto Fernández manifestó en la Asamblea Legislativa su intención de acercar estas nuevas fuerzas a la sociedad, ya que estos integrantes de las Fuerzas Armadas no participaron de la dictadura militar. De alguna manera daba por finalizada una etapa. Ahora se desarrollan estos acontecimientos con los resultados de una nueva relación con la sociedad civil. ¿Considera que puede traer como beneficio que se adquieran nuevos equipamientos y tecnología ante el requerimiento de modernizarse, ya que estamos retrasados a nivel global y regional ¿La emergencia por la COVID-19 ha cambiado la mirada social hacia estas Fuerzas Armadas? ¿La población recepciona la capacidad de presencia territorial y las capacidades de la FFAA en crisis humanitarias?

Naturalmente el hecho de ser visibles en forma simultánea, trae consecuencias y conclusiones. Voy a cumplir 58 años y sigo pensando como subteniente. Y recuerdo que los camiones que tenía como subteniente en el Regimiento 20 y del que después fui jefe, tenía los mismos vehículos y en algún momento los van a cambiar. Y así lo debo pensar. Ahora a mí me genera mayor actitud positiva con la pregunta, que el ministro de Defensa marque la obsolescencia del material y diga que estamos haciendo esto con medios que tienen 50 años. Si tuviésemos mejores medios, mejores tareas podríamos haber hecho. Confío más en lo que dice el ministro que en mi deseo personal, porque él se comprometió y lo dice públicamente. Más allá que el ministro ha sido el creador del FONDEF antes de venir acá, sabiendo que se iba a enfrentar al muro que a veces tiene la política de defensa, donde siempre hay necesidades previas o más importantes. Pero creo que acá se conjugó que una parte de la Defensa tiene directa relación a la población, a la salud de la población, al bienestar de la población, entonces se está conjugando algo que antes no se daba. En la Argentina sabemos lo que se vivió hace muchos años y creo que esto marca, como dijo el presidente o el ministro o usted misma, otra etapa. El general Paleo se recibió en 1983 y el sable se lo entregó el presidente Alfonsín. Yo me recibí al año siguiente. Esta mirada de las FFAA como parte integrante de la sociedad y de la solución de un problema como un actor estatal en lo que tiene que hacer, creo que es un factor de éxito.

Entrevista


En 10 años se descubrieron siete cepas de coronavirus. Se puede repetir la situación de emergencia sanitaria o se pueden mutar los virus. ¿Esta experiencia es válida para el accionar en un futuro?

Soy un militar, no un estadista, Pero si uno mira hoy la infraestructura de las comunicaciones en el mundo en general, ve su vulnerabilidad y como pueden ser atacadas. O vivir una pandemia como esta o el tema de la ciberdefensa. Así podría seguir enumerando una serie de factores que pueden terminar en el empleo de las fuerzas armadas y uno puede concluir que pueden ser de varias maneras, como está sucediendo en Argentina. Es muy bueno analizar en el durante y en el después, cual ha sido el empleo de las diferentes fuerzas armadas en todos los países del mundo. Han sucedido cosas inimaginables como saqueos en la 5ª Avenida de Nueva York. Cuando uno dice cuál será el probable empleo de las fuerzas armadas, es difícil imaginarlo. Sin embargo, en la Argentina ocurrió junto con la pandemia -que es un hecho excepcional- otro hecho excepcional: el empleo de las fuerzas armadas casi antinaturalmente, porque estos comandos que salen a operar lo hacen sin armamento. Para el militar salir sin armamento es sentir que algo le falta. Sin embargo ese detalle, que parece menor, fue uno de los factores de éxito de esta operación. Es decir que estas fuerzas amadas a diferencia de otras -y no hago juicio de valor en Latinoamérica o en otros países del mundo- se emplearon decisivamente para apoyar a la población.

¿El Ministerio de Defensa va a reforzar las denominadas “fronteras secas” con Brasil donde la situación sanitaria es la peor del continente, teniendo en cuenta que ya se cerró el pasó con Bolivia?

Simultáneamente a la Operación Manuel Belgrano. continuamos desarrollando una operación que viene implementándose años atrás que se llama Operación Integración Norte. Esta operación se desarrolla en Jujuy, Salta, Formosa y en Misiones está sin activar. Y ambas se mezclan porque el gobernador de la provincia de Salta le pide al presidente tropas del ejército para que la gente que está enferma  no pase por la frontera. En la realidad, la frontera debe ser preservada por la Gendarmería que cumple su tarea. Son dos operaciones distintas pero que se conjugan en los efectos. El ministro recibió un pedido inicial del gobernador de la provincia de Misiones, donde existen una serie de pasos que no son los fronterizos, tanto en Bernardo de Irigoyen y otras zonas. Iniciamos el planeamiento. El Ministerio de Seguridad recibió también el mismo pedido del gobernador. Hicimos una primera coordinación, porque nosotros trabajamos a requerimiento del Poder Ejecutivo nacional, provincial o de los municipios. Si es de este tipo lo coordina la Ministra de Seguridad. Se han desarrollado una serie de videoconferencias entre el Ministerio de Defensa y los jefes de Estado Mayor Conjunto y sus pares de Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay que son los países limítrofes. Desde el punto de vista militar hubo lo que se denomina diplomacia militar. Se han logrado liberar algunas cuestiones, como en Salta en Los Toldo con población civil. A través de una gestión se pudo destrabar la frontera militarmente y poder pasar con un convoy militar y después con uno civil.

Teniendo en cuenta las características de operación de protección civil pero simultánea y planificada a largo tiempo ¿se puede hacer una analogía entre la pospandemia y un posconflicto? 

Cuando trato de sintetizar, creo que es una operación de protección civil y una gran operación de apoyo logístico. Pero en mi cabeza y como concebimos la operación, nosotros estamos en operaciones y hablo del más alto nivel militar. No tomé esto como un apoyo a la comunidad, sino que esto es una operación militar con todas consecuencias. El término es chocante, pero nosotros estamos en guerra en el mejor de los sentidos. Nuestra guerra hoy es visibilizar lo que todo el mundo denomina el enemigo invisible. Lo visibilizamos en tareas muy concretas que se ejecutan en la asistencia en el mayor o en el menor nivel. Esta es una de las fortalezas más grandes. Esta situación fue forzada, porque la pandemia aceleró los procesos de adaptación y el conocimiento con otras personas. 

entrevista

La UME española

El jefe del Estado Mayor de la Defensa de España, el general del aire Miguel Ángel Villarroya expresó que fue el único país cuyas fuerzas armadas han actuado en bloque frente a la COVID-19. ¿Qué lecciones podríamos extractar? ¿Una de ellas podría referirse a lo que en España se conoce como UME (Unidad Militar de Emergencias), obviamente adaptado a nuestra realidad?

Yo hice la escuela de guerra en España y conozco al jefe del Estado Mayor de la Defensa. Es una excelente persona. El pueblo español y los militares españoles son muy nobles. Copiamos de ellos el modelo de la UME. En la gestión anterior del ministro Rossi, comenzaban a desarrollarse a través de unidades del Ejército y del arma de Ingenieros, porque es la que está más asociada a medios para apoyo a la comunidad. Empezó a crecer de forma incipiente, pero nos faltó tiempo. La escasez del material, hizo que no fuera ocupado para la emergencia, sino para el adiestramiento. Se proyectaban ocho unidades de respuesta de emergencia. Es una de las lecciones aprendidas y además es una exigencia. La pandemia existe y sería una falencia muy grave para la dirección política y militar ver que si hubiéramos tenido los medios, pudiéramos haber hecho mucho más.

¿Se tiene planificado profundizar en el estudio de temas referente a guerra bacteriológica que es una amenaza que tiene varias décadas o bioterrorismo, observando en la actualidad que estamos viviendo una etapa de revolución biológica? 

Habría que preparase para ello. La preparación exige un planeamiento, adiestramiento y la obtención de medios para poder atacar este tipo de guerras. Yo no lo definiría hoy como una guerra bacteriológica, pero evidentemente tenemos una noción clara de lo que podría requerirse en el futuro y conocer las fortalezas y debilidades.

¿Qué protocolo sanitario aplicaron para las fuerzas desplegadas en el exterior en Operaciones de Mantenimiento de la Paz o se han adaptado y cumplido las directrices de cada país?  ¿Cómo se van a realizar los regresos y los relevos? 

Bajo este comando además de la Operación Manuel Belgrano están las Operaciones de Paz o lo que tiene que ver con la Campaña Antártica. Lo que antes era procedimental como un relevo, ahora implica una nueva ingeniería. Dependemos de Argentina con el cierre de los aeropuertos, de Naciones Unidas que determina cuando se hacen los relevos, de lo que dice el presidente chipriota o de Israel o del Líbano. Son muchos los actores. Tenemos que enviar un relevo a Chipre libre de la COVID-19 y listo para operar. Se tiene que producir un relevo sin propagar la enfermedad. Vamos a sacar las fuerzas argentinas, el 18 de agosto, en un chárter de Aerolíneas Argentinas con los aeropuertos cerrados- Directamente desde Buenos Aires a Larnaca. Es un planeamiento muy complejo. Recibimos a las fuerzas que también tienen que cuarentenar y todo esto con el COVID-19 atravesándonos.

¿El personal en la Antártida, tuvo algún caso de la COVID-19? ¿Qué protocolos se implementaron para evitar trasladar el virus a una zona estratégica?

Con respecto a la Antártida, realizamos siete vuelos con aviones Hércules para llevar carga y tripulación a la base Marambio. Esto lo tuvimos que hacer antes de tiempo y además con una serie de medidas especiales para que no traslade el virus a la Antártida. Ahora estamos en desarrollo de la Campaña Antártica 20-21 que está signada por lo que está pasando en el mundo. Continuamos con la presencia soberana, el apoyo a la actividad científica y la responsabilidad mayor: no poner el virus en la Antártida.

¿A qué atribuye el bajo porcentaje de contagios dentro del personal de las Fuerzas Armadas pese a que están desplegados en todo el territorio nacional y tienen contacto directo con la COVID-19? En otras partes del mundo hay militares muertos o con mayor índice de contagio y en Argentina llegan a un centenar al momento.

Cuidar al que cuida. El 7 de marzo significaba una orden militar que es como se debía desarrollar la tarea cuando salían del cuartel. Esto tiene procedimientos, órdenes y controles. Ese “cuidar al que cuida” hace que con unas 55 mil personas en la ejecución de tareas y operando en diferentes lugares del país, haya seis enfermos que ya están recuperados, 50 contagiados y sesenta sospechados que tiene que ver con la gente que salió del cuartel y regresó. Hay que ser obsesivo con estos controles y este es el acierto.

La conducta del virus se va modificando día a día, los contagios y su vehiculización. ¿Qué adaptación van realizando periódicamente de los protocolos y qué expectativas tiene respecto a esta operación “long time”?

Hay reorientación permanente y la orden es no relajar, porque esta es una operación de largo plazo que nadie sabe cuando va a terminar. Esa es una de las certezas, no una incertidumbre. Esto es de largo aliento y vamos a terminar bien. Es tan dinámica la situación que lo que pasa hoy, no es válido para mañana o pasado. En el mundo y en Argentina. Quiero estar en el permanentemente alerta de “no relajar”. Y como reflexión: se visibilizaron las fuerzas armadas y también la necesidad de una política de defensa que -como dice el ministro públicamente- es la mayor enseñanza.