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El emir de Qatar viaja a Irán para impulsar el acuerdo nuclear

El jeque Tamim bin Hamad Al Thani se reúne con el presidente iraní Ebrahim Raisí para acercar posturas entre Washington y Teherán
Tamim bin Hamad al-Thani

PHOTO/AFP  -   El ayatolá Ali Khomenei en una reunión con el emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad al-Thani, en Teherán el 12 de enero de 2020

Después de un año de intensas negociaciones, la reactivación del acuerdo nuclear con Irán ha entrado en fase terminal por las diferencias de fondo entre Washington y Teherán. Una gran mayoría de los diplomáticos involucrados en las conversaciones perdieron toda esperanza en la consecución del pacto. Pero Qatar ha entrado en escena a última hora para cambiar las tornas. El emirato quiere ver firmado, y cumplido, el denominado Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés) para calmar las aguas en un turbulento contexto regional.

El emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani, ha viajado este jueves hasta Irán por invitación del presidente iraní Ebrahim Raisí con el objetivo principal de impulsar las negociaciones de Viena y sellar, de forma definitiva, el acuerdo nuclear. Acompañado por una cohorte de asesores, Tamim Al Thani ha sido recibido por el vicepresidente iraní Mohammad Mokhber en el aeropuerto capitalino de Mehrabad en torno a las 13.00 hora local (08:30 GMT), según las imágenes difundidas por los medios persas.

Una vez en tierra, las autoridades iraníes trasladaron a Tamim Al Thani hasta el vasto complejo de Saadabad, construido durante el reinado de las dinastías Kajar y Pahlavi, ubicado al norte de Teherán y anexo a la residencia presidencial. Raisí tenía preparada allí una recepción oficial que ha precedido al cara a cara mantenido por ambos líderes. La prensa iraní ha descrito la cita como una oportunidad para profundizar en los lazos diplomáticos y comerciales que unen a las partes, estrechos aliados regionales.

Pero la visita del emir responde a los esfuerzos de Doha por impulsar el acuerdo nuclear. Según los analistas, Tamim Al Thani busca ejercer de interlocutor válido entre Washington y Teherán. Para el columnista de Al-Monitor, Ali Hashem, Qatar tiene “un interés real” en tender puentes entre dos países con los que mantiene buenas relaciones. El problema es que la distancia que separa a Estados Unidos e Irán es difícilmente salvable. Hashem reconoce que todavía no sabemos qué tiene preparado Doha.

La visita del emir de Qatar ha coincidido, además, con el desplazamiento hasta Teherán del secretario general adjunto del Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea, Enrique Mora, que actúa como moderador en las negociaciones nucleares. Invitado por las autoridades persas, Mora, perfil próximo al jefe de la diplomacia europea, Josep Borrel, mantuvo el miércoles un encuentro con el jefe negociador de la delegación iraní en Viena, Alí Baqerí Kani, para acercar posturas, con escaso éxito.

El emir qatarí, por su parte, escuchó las demandas iraníes durante la reunión con Raisí, procedente del ala más conservadora del régimen, relacionadas con el descongelamiento de sus activos, el intercambio de prisioneros o la cooperación en el sector energético, más allá de los asuntos regionales, según la agencia de noticias estatal IRNA. Teherán ha hecho público además su interés de sacar tajada y habilitar su isla turística de Kish para los turistas que acudan al Mundial de Qatar, previsto para finales de 2022.

Después del encuentro con el presidente iraní, Tamim Al Thani conversó unos minutos con el Líder Supremo, Alí Jamenei, en la misma sala donde el jefe de Estado persa recibió al presidente sirio Bachar al Asad a principios de semana. Al término del encuentro, el emir qatarí ofreció una rueda de prensa conjunta con el presidente Raisí, en la que declaró que “Qatar tiene una visión positiva hacia las conversaciones de Viena y creemos que el diálogo es la solución a la cuestión. Las diferencias en la región sólo pueden resolverse mediante conversaciones constructivas”.

Doha quiere aplacar a toda costa las tensiones en la región, protagonizadas por Israel e Irán, y aprovechar el turbulento escenario energético global, condicionado por la invasión de Rusia sobre Ucrania, para perfilarse como sustituto de las reservas rusas a ojos de Occidente. Para ello, el emirato quiere aprovechar sus fluidas relaciones bilaterales con Estados Unidos y su proximidad con la República Islámica y acercar posturas en Viena.

El punto de fricción que impide por el momento la reanudación del JCPOA sigue siendo el estatus de la Guardia Revolucionaria Islámica, una rama de las Fuerzas Armadas iraníes, considerada como “organización terrorista” por Estados Unidos. Teherán quiere ver eliminado de esa lista a una parte de su Ejército, un agravio en términos diplomáticos que, además, trae consigo la imposición de sanciones. Washington, por su parte, asegura que esta cuestión es una “línea roja” ajena a los términos del acuerdo nuclear. 

“Estamos, si Dios quiere, empujando a todas las partes hacia la consecución de un acuerdo que sea justo para todos”, trasladó el emir de Qatar. El diminuto país del Golfo cuenta, a diferencia de algunos de sus vecinos, con una baza diferencial, y es que mantiene una relación preferencial con Teherán, por lo que su papel de intermediario entre las partes puede resultar crucial para arrancar un acuerdo ‘in extremis’. Aunque el escenario se antoja cada vez más complicado.