El empoderamiento africano en la migración intracontinental y extracontinental

 -  

Maixa Rote

Pie de foto: El experto en cooperación institucional y desarrollo empresarial España-Marruecos y director de desarrollo de negocio de Audakia Lab, Nourdine Mouati. ATALAYAR

Las sociedades modernas o, más concretamente, los pensamientos populares, tienden a caer en los pozos de la imprecisión. La realidad (y la estadística), sin embargo, rompe las barreras de ciertas creencias extendidas que pecan por sus errores de planteamiento. Así pues, frente al dogma extendido respecto a la migración y la posición victimista de quienes piensan que los flujos migratorios “afectan” únicamente a Occidente, surge la demoledora evidencia de que “los países que reciben más migración no están en Europa, sino en África”, según asevera Nourdine Mouati, experto en cooperación institucional y desarrollo empresarial España-Marruecos y director de desarrollo de negocio Audakia Lab, en el marco del curso organizado por Atalayar “Magreb, Oriente Medio y Europa: Entendimiento entre culturas. Relaciones y desafíos”. 

 “El continente del porvenir”

La realidad es que “África aloja a la mayoría de los refugiados y desplazados internos del mundo”, decía Mouati.“En 2017, 19 millones de migrantes internacionales se desplazaban y 17 vivían dentro de él. Pero la diferencia se está reduciendo”. De igual modo, este territorio es destino de 5,5 millones de migrantes procedentes de otros continentes. Este experto en cooperación institucional sentenciaba al respecto que “la comunidad internacional debe empoderar a los africanos, en vez de tratarlos como subcontratistas”. 

Históricamente, existen una gran cantidad de movimientos transfronterizos dentro del continente, y el informe de la UNCTAD “Desarrollo económico en África: migración y transformación estructural”demuestra que estos desplazamientos constituyen una oportunidad de mejora en la calidad de vida; y traen consigo beneficios socioeconómicos tanto para el país de origen como para el de destino, a través de los impuestos y el consumo. Asimismo, constituyen un impulso demográfico de la mano de obra existente y futura. Esto refuerza el crecimiento estructural si estas personas poseen estudios superiores. De hecho, la contribución que realizan al PIB fue del 19% en Costa de Marfil (2008), del 13% en Rwanda (2012), del 9% en Sudáfrica (2011) y del 1% en Ghana (2010). También el retorno de migrantes a su país de origen estimula la productividad, a través de competencias y conocimientos adquiridas. 

Pie de foto: El experto en cooperación institucional y desarrollo empresarial España-Marruecos y director de desarrollo de negocio de Audakia Lab, Nourdine Mouati. ATALAYAR

El informe demuestra, igualmente, que el comercio se convierte en una variable potenciada bajo este fenómeno. Asume que, si estas personas poseen mayores ingresos en el país de residencia, el volumen de exportaciones crece y, en consecuencia, también lo hacen las entradas financieras de los países de origen.

Al mismo tiempo y en la cara opuesta de la moneda, es bien cierto que África es también la primera que padece las externalidades de los conflictos bélicos y de la desigualdad económica. Ahí reside “la gran brecha en la calidad de vida”, como la llama Nourdine Mouati; debido a que, de los 48 países más pobres del mundo, más de tres cuartas partes se encuentran en este continente. De este modo, pese a que en los últimos veinte años ha visto disparado su crecimiento económico y se ha logrado una cierta mejora en la salud y en la educación públicas, el rápido aumento demográfico que ha experimentado ha puesto en alza la cifra global de personas en situación de extrema pobreza. De hecho, la ONU pronostica que para el año 2050 el 25’8% de la población mundial esté en África, lo que representaría el 54% de todo el crecimiento previsto en el mundo en esa época. Para 2100, este último porcentaje alcanzaría el 82%. 

Pie de foto: El experto en cooperación institucional y desarrollo empresarial España-Marruecos y director de desarrollo de negocio de Audakia Lab, Nourdine Mouati. ATALAYAR

El papel de Marruecos

Marruecos se consolida, poco a poco, como inversor líder en África. Si bien es cierto que se encuentra únicamente por debajo de Sudáfrica, no falta mucho para que ocupe el primer puesto. Realiza inversiones de, aproximadamente, 8 millones de dólares (2015-2016). “Las instituciones financieras marroquíes han fortalecido su presencia en el África subsahariana, a través de adquisiciones múltiples”, comentaba Mouati en el seminario. Un ejemplo de esta situación es la empresa de telecomunicaciones Maroc Telecom, con más de 56 millones de clientes en 10 países.

En el ámbito migratorio, Marruecos lleva a cabo una política que asegura misiones relacionadas con la protección social y la asistencia médica para migrantes, refugiados y sus familias; así como investigaciones relacionadas con la integración y el asilo o las acciones piloto orientadas al establecimiento de políticas de inclusión social, educativa y cultural de estas personas. Este país trata de asegurar, igualmente, la consolidación de la cooperación bilateral y multilateral internacional bajo esta área, a través de acciones coordinadas con las instituciones públicas pertinentes.

“Marruecos se ha comprometido desde septiembre de 2013, siguiendo las recomendaciones del consejo nacional de derechos humanos y las directivas del Rey Mohammed VI, en la implementación de una estrategia nacional de inmigración y asilo, humanista en su filosofía, integral en su contenido y responsable en su enfoque”, aseguraba el conferenciante. Esta iniciativa constituye la estrategia de evolución que persigue Marruecos en los estándares internacionales democráticos.