El esperado plan migratorio de la UE tendrá que aguardar a la nueva Comisión

El saliente eurocomisario de migración no logra cerrar un nuevo acuerdo sobre el régimen de asilo para gestionar los flujos migratorios en el Mediterráneo, basado en la declaración de Malta, pero aplaude la labor de España
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AP/JAVIER FERGO  -   El buque humanitario de Proactiva Open Arms, la ONG propietaria del mismo, en un rescate en el mar de Alborán el jueves 11 de octubre de 2018.

La misma semana que se conoce que el número de migrantes y refugiados fallecidos mientras intentaban cruzar el Mediterráneo ya superó este año las mil personas, según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), se esperaba que la Unión Europea avanzara un nuevo plan migratorio, temporal, al que se conoce como la declaración de Malta, y que fue presentada el 23 de septiembre. Bruselas y los Estados miembros de la Unión, especialmente los que se encuentran en primera línea de recepción, son conscientes de que urge un nuevo pacto de migración que vaya más allá de la búsqueda de soluciones ad hoc y hacia mecanismos permanentes porque según constata la OIM, la ruta del Mediterráneo es la ruta más peligrosa del mundo. 

Tras el Consejo de ministros de ayer quedó claro que ese avance del mecanismo podría haber sido más rotundo ilustrando la falta de acuerdo en el tema migratorio. Los titulares de Interior de los veintiocho debatieron en un almuerzo de trabajo el nuevo plan, que busca una solución temporal (a falta de un sistema definitivo a nivel de la UE) al desembarco de los inmigrantes rescatados en el mar, que evite tener que resolver esas situaciones caso por caso, y que incluye un compromiso voluntario a un reparto de migrantes y solicitantes de asilo entre los Estados firmantes.

De esta manera, el nuevo mecanismo busca ser una solución "temporal" (en principio válida durante un periodo de seis meses, que podrá ser renovado), con el objetivo de poner fin a las escenas de buques que permanecen durante semanas en alta mar, ante la negativa de los países miembros a abrirles sus puertos, y que los Estados miembros asuman una mayor responsabilidad compartida.

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AFP/ADEM ALTAN - El comisario europeo de Migración, Interior y Ciudadanía, Dimitris Avramopoulos

La declaración de Malta, un mecanismo temporal de solidaridad firmada por Alemania, Francia, Italia y la propia Malta, no ganó tantos adeptos europeos como se esperaba. Tan solo Portugal, Irlanda y Luxemburgo se mostraron a favor de unirse al plan, en línea con el interés declarado previamente, mientras que los otros Estados miembros prefirieron esperar a nuevas negociaciones, y mucho convencer, para posicionarse. Las próximas semanas serán determinantes para ver qué países se incorporan a este nuevo plan migratorio y, por tanto, la viabilidad del mismo algo en que los representantes europeos dijeron confiar. 

"El mecanismo de Malta se centra en el desembarco de la ruta central pero hoy hablamos de las acciones necesarias en todas las rutas migratorias", dijo el comisario europeo de Migración, Interior y Ciudadanía, Dimitris Avramopoulos, en la rueda de prensa posterior al Consejo. El área de influencia y de acción del nuevo plan migratorio resultó ser uno de los principales motivos de tensión entre los Estados miembros desde el anuncio de la declaración de Malta. Según informaron después ayer no se pedía a los Estados miembros que se comprometieran con el nuevo plan, dado que las discusiones están en proceso.

Eso sí, el mecanismo incluye varios puntos que representan el peso de la declaración de Malta: que los inmigrantes rescatados en el mar serán desembarcados "en el territorio" del país bajo cuyo pabellón navegue el barco; que los estados titulares de los buques garanticen que los mismos "están calificados y equipados" para efectuar rescates y que cumplen con las normas de seguridad; que se obligue a las naves a cumplir las instrucciones dadas por los centros de coordinación de rescate competentes y no obstruir el trabajo de los guardacostas "oficiales", incluyendo los libios; además, se garantizará "el retorno efectivo y rápido" de aquellas personas que no sean susceptibles de recibir protección internacional.

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AP/EMILIO MORENATTI - Migrantes y refugiados son asistidos por miembros de la ONG española Proactiva Open Arms, en un bote de goma, a 21 millas al norte de Sabratha, Libia, el viernes 3 de febrero de 2017.

El de ayer fue el último Consejo del comisario europeo migración, Dimitris Avramopoulos, al que probablemente le hubiera gustado ver avances más concretos respecto a la declaración de Malta. Avramopoulos sabe que pese a repetir en diversas ocasiones que la UE ha progresado en la cuestión migratoria, en especial desde el pico de la tragedia en 2015 que desató una de las mayores crisis políticas de la Unión, todavía queda mucho por hacer y que ya será responsabilidad de la nueva Comisión Europea que arranca el 1 de noviembre bajo la presidencia de Ursula von der Leyen. "Tanto la seguridad como la migración han estado continuamente en la cima de las agendas políticas europeas y mundiales durante los últimos cinco años", dijo el comisario. "En general, la situación ha vuelto a los niveles anteriores a la crisis, pero debemos permanecer atentos", dijo Avramopoulos en rueda de prensa.

"No estamos donde estábamos hace cinco años, lo que demuestra que hemos cumplido. Los flujos han disminuido, nuestras fronteras están mejor protegidas. Hemos creado nuevos mecanismos y hemos reforzado las agencias existentes como Europol y Frontex. Frontex no es lo que era antes", dijo el comisario saliente en una reciente entrevista en Euronews. Aún así, es evidente que el fracaso del reparto obligatorio de refugiados de hace un par de años será uno de los puntos negativos de la legislatura que se cierra. 

La tarea de asumir la labor migratoria la liderará la sueca Ylva Johansson, designada para la cartera de Interior en la próxima Comisión, que recientemente prometió escuchar a los Estados miembros de la UE para acercar posiciones y elaborar un nuevo pacto de migración y asilo que resuelva el bloqueo en la política migratoria. Ella sabe que la gestión de los flujos migratorios requiere medidas dentro de la UE y en sus fronteras exteriores, y también más allá de su territorio. La UE debe entablar una cooperación sistemática con sus países socios.

Johansson se encargará de la cuestión turca, un aliado clave en la cooperación del manejo de la migración. La Unión Europea apeló por continuar la implementación del Acuerdo UE-Turquía, como constató su reciente viaje al país, dado que "todas las partes siguen plenamente comprometidas a seguir aplicando la Declaración UE-Turquía: esta es una responsabilidad compartida que tanto la UE como Turquía seguirán cumpliendo", dijo Avramopoulos.

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AP/OLMO CALVO - Un niño es ayudado por un cooperante de la ONG española Proactiva Open Arms, después de haber sido rescatado en el Mar Mediterráneo Central a 72 kilómetros de Al Khums, Libia, el 21 de diciembre de 2018

El número de muertos en el Mediterráneo este año es más bajo que en años anteriores por estas fechas (superó las 5.000 víctimas mortales en 2016, el peor años de los seis estudiados), aunque según la OIM ello no se debe al aumento de la seguridad en las rutas sino a la reducción del flujo de migrantes. La organización estima ya en 1.041 a los fallecidos en el Mediterráneo en lo que va de año, y a más de 15.000 a los muertos en esa zona en los últimos seis años.

La postura de España

El ministro español del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, dijo al término de la reunión que "España apoya decididamente este proyecto" porque en él "se empiezan a latir los principios de responsabilidad y solidaridad" a nivel europeo. Puntualizó que el país no va a participar asumiendo reubicaciones de inmigrantes de la ruta del Mediterráneo central, algo que, según precisó, sus homólogos entienden perfectamente, dado que el país ya rescata un "número importante" de inmigrantes en otra zona del mar (la ruta Occidental). Aseguró que se trata de un plan que aún "está abierto" y los países que quieran participar tienen todavía "tiempo" para sopesar y "determinar en qué condiciones" quieren hacerlo. El titular español dijo antes del Consejo que "hay que ser posibilistas, tirar adelante" e ir "paso a paso hacia esa política unitaria en materia migratoria".

En materia de inmigración, "el principio de solidaridad debe abarcar todo el Mediterráneo y todo tipo de rescates", con independencia de que sean llevados a cabo por medios públicos o a través de ONG, ya que "los migrantes han sufrido las mismas penalidades y vienen de mismas realidades sociales". 

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MINISTERIO DEL INTERIOR - Dimitris Avramopoulos, comisario europeo, junto a Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior español en funciones.

El comisario Avramopoulos valoró positivamente los esfuerzos de los países para la gestión migratoria, en particular de España, a través de su cooperación con Marruecos. Reconociendo la labor del Estado español dijo: "En la ruta del Mediterráneo occidental, la situación ha mejorado gracias a nuestra asociación estratégica, y en particular a España, con Marruecos, que debemos continuar"

El lunes, el ministro español de Exteriores en funciones, Josep Borrell, durante la defensa de sus credenciales para ser nombrado el jefe de la diplomacia de la UE y vicepresidente de la Comisión Europea, mostró ante los eurodiputados,  su apoyo a elaborar acuerdos con países de origen y tránsito de los migrantes pero también pactos para llevar a un puerto "automáticamente" a las personas rescatadas en el mar.

Hay que "respetar las diferentes idiosincrasias de los Estados miembros sobre migración", pero dejó claro que, "como civilización que habla cada día de derechos humanos, no podemos pasar cada mes de agosto tratando de decidir qué hacemos" con los migrantes, dijo Borrell.

Siendo el tema que ha llevado a Europa a atravesar un momento existencial, y que según muchos es el principal tema político incluso más importante que la crisis económica, el futuro de las políticas migratorias está en juego. Desde Bruselas dicen que la responsabilidad compartida y la solidaridad es el pilar sobre el que se sustentan las negociaciones.  Queda por ver cuántos Estados miembros se unirán al final esfuerzo colectivo "pero espero que cuantos sean posible", dijo el comisario europeo.