PUBLICIDAD

Iberdrola

El euro se desploma y registra su nivel más bajo desde 2002

Los cortes del suministro energético provocan el mayor debilitamiento de la moneda común ante el dólar estadounidense en dos décadas
euro

PHOTO/ARCHIVO  -   La caída del euro, la moneda común creada en 1999, hace temer la llegada de un periodo de recesión

Tiembla la eurozona: la moneda única ha caído a su nivel más bajo en dos décadas. La divisa se desplomó el martes un 1,75%, alcanzando mínimos inéditos desde diciembre de 2002, en lo que significó su mayor pérdida de valor en un día desde que la COVID-19 sacudiera los mercados en marzo de 2020. Los economistas vaticinan que es cuestión de tiempo que el euro alcance la paridad con el dólar estadounidense —percibido como un refugio seguro en tiempos de crisis—, un tipo de cambio de uno a uno, algo sin precedentes desde la creación de la moneda única en 1999. 

El euro descendió un 1,3% frente a la divisa estadounidense, hasta los 1,0281 dólares, como parte de una tendencia negativa a largo plazo. Desde principios de 2022, la moneda única se ha visto debilitada en un 8% frente al dólar como resultado de la inflación y el encarecimiento de los suministros energéticos —los precios en Europa han alcanzado su nivel más alto en cuatro meses—. La vulnerabilidad responde, según los analistas, a la fuerte dependencia del gas ruso contraída por países como Alemania o Italia, y al temor de las subidas de tipos del Banco Central Europeo (BCE).

Reserva Federal
PHOTO/@federalreserve  -   El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell

De forma simultánea, el dólar estadounidense registró su mayor ganancia en un día desde 2020. Fortalecida por la estricta política monetaria aplicada por la Reserva Federal, que ha apostado por una agresiva subida de tipos para aplacar la desbocada inflación —en un 8,6% en mayo—, la divisa norteamericana se vio beneficiada en un 1,6% y creció ante el euro y las monedas relacionadas, como el forinto húngaro, el esloti polaco o el leu rumano. Dar continuidad a las subidas de tipos por parte de la Reserva Federal, tal y como está previsto, haría más atractiva la tenencia de activos en dólares que en euros. 

La moneda común descendió también ante la libra esterlina a pesar de que Reino Unido afronta sus propios problemas económicos. Divisas como el yen japonés o el dólar australiano atraviesan también un periodo de fuerte inestabilidad en un contexto en el que crece a pasos agigantados el riesgo de recesión, avivados por el repunte de los rendimientos de bonos y el alza de los costes de endeudamiento de los Gobiernos europeos. Aunque es precisamente el temor de los 19 países de la eurozona a la ralentización del crecimiento económico lo que ha provocado la caída del euro.

Olaf Scholz
PHOTO/@Bundeskanzler  -   El canciller alemán, Olaf Scholz

Los análisis menos optimistas anticipan que la moneda única podría incluso romper la prevista paridad en agosto y registrar para entonces unos 0,98 dólares en caso de que Rusia corte definitivamente el suministro de gas a Alemania. Las vicisitudes han conducido a Berlín a registrar en mayo su primer déficit comercial desde 1991, tras la reunificación, como resultado de las tensiones en la cadena de suministros, unos datos que han hecho saltar las alarmas en el resto de los países de la zona euro. Si la economía más fuerte del continente empieza a debilitarse, el resto seguirá el mismo camino. 

El canciller alemán Olaf Scholz reconoció la situación y advirtió en un mensaje a la nación de que la crisis económica se prolongaría en el tiempo, cuando los pronósticos apuntan hacia una recesión. El líder socialdemócrata considera que Alemania se enfrenta a un “desafío histórico” surgido tras la invasión rusa de Ucrania. Desde el inicio de la guerra, Moscú ha cortado los suministros energéticos con destino Europa en respuesta a las seis rondas de sanciones occidentales, y ha sumido al continente en una espiral inflacionista con escasos precedentes.

Christine Lagarde
PHOTO/@Lagarde  -   La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde

Por primera vez en más de una década, el Banco Central Europeo (BCE) ha hecho públicas sus intenciones de subir los tipos de interés en julio en un intento de atajar la desbocada inflación, que se acerca a los dos dígitos en la eurozona. La subida mensual, prevista en un 0,25%, no será la única hasta finales de año. Sin embargo, cada vez más analistas se muestran escépticos con la institución que preside la francesa Christine Lagarde, apuntando que quizá vaya a actuar demasiado tarde. El reciente desplome del euro agrava aún más este escenario. 

La Reserva Federal, por su parte, ha apostado por llevar a cabo las subidas de tipos más ambiciosas en casi tres décadas en un contexto en que la inflación registra su nivel más elevado en 40 años, lo que significa que los inversores se muestran más proclives a colocar sus fondos en Estados Unidos, ya que pueden extraer mejores rendimientos. Además, la caída esta semana del 9% del precio del barril de Brent, referencia mundial, se suma a los indicadores negativos sobre el escenario económico internacional.