El Fórum Canario Saharaui insiste en la gravedad de la presencia de Brahim Ghali en España

La entidad expresa a través de un comunicado que ha tenido que ocurrir un incidente desencadenante como la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta para que el Gobierno reaccionara por la llegada del líder del Frente Polisario a España
Atalayar_Brahim Ghali canario

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El Fórum Canario Saharaui ha informado en un comunicado oficial que la crisis diplomática que atraviesa Marruecos y España se debe a la presencia de Brahim Ghali en España y que el Gobierno no ha sido capaz de darse cuenta de la gravedad del asunto hasta que no se ha producido la llegada de una ola de 8.000 inmigrantes a Ceuta.

Texto íntegro del comunicado del Fórum Canario Saharaui sobre la situación de Brahim Ghali:

En la línea de nuestros anteriores comunicados, y con objeto de ir actualizando nuestra postura oficial tal y como venimos haciendo en las últimas semanas con cada sucesiva nota de prensa a los medios de comunicación, queremos manifestar varias cuestiones al respecto de la presencia en Logroño del secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali. Especialmente al calor de los sucesos acaecidos esta semana en la zona fronteriza de Ceuta, y que no es sino una consecuencia de todo lo que desde este Fórum Canario Saharaui hemos venido advirtiendo a lo largo del tiempo transcurrido desde la llegada de dicho personaje. De cualquier manera, reprobamos los hechos sucedidos esta semana en Ceuta, en espera de que se restituya totalmente el orden y vuelva a reinar la calma, con el deseo de que no volvamos a ver imágenes tan lamentables y a que se recupere la relación de buena vecindad entre los dos países, tan importante como necesaria.

En lo concerniente a la crisis política en la que ha devenido este asunto, si bien la semana pasada ya observábamos con cierta extrañeza e indiferencia la poca trascendencia que este hecho había tenido dentro del arco parlamentario español en el seno del debate político desde la llegada de Ghali a España, ha tenido que ocurrir un incidente desencadenante como el ocurrido en Ceuta para que dicha clase política reaccionara a un episodio tan grave como fue la llegada de Brahim Ghali a España, repleta de turbiedad y artimañas, con la complicidad del gobierno de España y en connivencia con el de Argelia y propio el Frente Polisario.

Por un lado, en lo que al propio Gobierno de España concierne, y particularmente a la Ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, que como bien sabemos han estado siempre en permanente fuera de juego en un asunto de máximo interés internacional, y especialmente troncal para nuestro vecino del sur como es la cuestión del Sáhara. En primer lugar, minusvalorando las posibles consecuencias diplomáticas que a corto plazo podían acarrear, tal y como ha ocurrido finalmente.

Prueba de ello es la pasmosa tranquilidad con la que, mientras aquí se gestaba una crisis sin parangón de la que Marruecos venía avisando en semanas precedentes una vez conocida la llegada de Ghali, la ministra viajaba de gira por Sudamérica y el presidente por África, entre otros lugares. En segundo lugar, por desconocer las distintas causas pendientes que tenía Brahim Ghali con la justicia española, un personaje cuya trayectoria en lo que a violaciones de derechos humanos se refiere está puesta en entredicho. Bien fuese por despreocupación de la ministra en cuanto a la magnitud de dichas causas, o bien por desconocimiento de las mismas (entendemos que asesores no le faltan), su incompetencia e ingenuidad en este asunto queda fuera de toda duda, en un puesto que creemos le empieza a venir grande.

Comoquiera que la estancia en Logroño de Brahim Ghali era llevada en secreto y su filtración a la prensa fue inesperada para el propio gobierno, concluimos que estos han ido pasando de puntillas por el tema, mientras este pasaba desapercibido, de cara a la oposición y opinión pública durante el mes que ha transcurrido. Durante algunas semanas lo fueron consiguiendo sin apenas presión política y social, pero los sucesos de esta semana han provocado que la situación les explote en la cara, y con razón. Por otro lado, están los partidos de la oposición, que igualmente han ido a remolque durante todo este affaire Ghali. Si bien el Partido Popular dio algunos pasos al respecto durante la semana anterior a la crisis en Ceuta, la mayoría se ha limitado a callar, bien por afinidad con el Polisario en el caso de los partidos más a la izquierda o los que representan a los nacionalismos periféricos, o bien por temor a que una crítica al gobierno por la llegada de Ghali a España fuese interpretada como un apoyo tácito a Marruecos, y así descontentar a su electorado, como ocurre en el caso de los partidos más a la derecha del arco parlamentario.

Atalayar_Brahim Ghali canario

En cualquier caso, lo que subyace en el fondo es el más absoluto desdén e incluso ignorancia de nuestra clase política por un tema, la cuestión del Sáhara, que pese a los lazos históricos existentes con España no les importa lo más mínimo, salvo que puedan sacar algún rédito electoral utilizándola de manera oportunista. De hecho, al hilo de esto último y como ejemplo, nos parecen fuera de lugar afirmaciones tales como que “el acogimiento del líder del Polisario es solo la excusa de Marruecos para esta invasión migratoria en Ceuta” hecha ayer por la portavoz de VOX en el Congreso Macarena Olona, cuando no hay que ser muy inteligente para saber que esta cuestión, tanto la de Ghali en particular como la del Sáhara en general, es un tema que se circunscribe al ámbito político y diplomático, siendo además trascendental para Marruecos y su opinión pública, donde copa portadas a diario. También condenamos el uso que de este delicado tema se ha hecho desde Waterloo por Puigdemont y el independentismo catalán, con sus habituales y provocadoras salidas de tono.

Igualmente, recordamos por enésima vez, que aún esperamos las correspondientes explicaciones sobre los entresijos de la llegada con nocturnidad y alevosía de Brahim Ghali a España, tal y como reclamamos en anteriores comunicados. Así como muchos otros detalles sobre su entrada que permanecen invisibles al gran público debido al apagón informativo impuesto por el gobierno, y más concretamente por su Ministerio de Asuntos Exteriores. Es por ello que aplaudimos se haya atendido aquello que demandábamos en nuestro anterior comunicado relativo a la comparecencia urgente de la Ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya en sede parlamentaria, para dar las oportunas explicaciones y responder a las correspondientes preguntas sobre su intolerable proceder durante las últimas semanas, y que ha desembocado en los lamentables incidentes en Ceuta.

En lo que a la cuestión judicial se refiere, queremos recordar nuevamente, en primer lugar, y de manera urgente, la necesidad imperiosa de poner bajo custodia policial al citado Ghali en el Hospital San Pedro de Logroño donde se encuentra ingresado, hasta que sea dado de alta y pueda declarar. La ausencia de medidas cautelares decretada por el Juez Pedraz no hace sino aumentar el riesgo de fuga y reiteración delictiva, sin atender a las singularidades del personaje en cuestión. Es decir que, si entró a escondidas en España, evitando que se supiera su presencia en nuestro país usando identidad falsa, no nos cabe duda de que hará lo mismo para abandonar suelo español una vez recuperado usando similares tretas.

Por último, saludamos los pasos lentos pero seguros que va dando la justicia, con la reapertura esta semana por parte del Juez Pedraz de la Audiencia Nacional, de la querella principal o de mayor recorrido en el tiempo (nada menos que desde 2007) de las varias que Ghali tiene pendientes. Demandada en origen por la asociación ASADEDH y por tres particulares (Saadani Maoulainine, Hosein Baida y Dahi Aguai), según los abogados que llevan esta causa, hay pruebas más que suficientes (testifical, pericial, etc.), que justificarían sobradamente una investigación y condena de Brahim Ghali. Igualmente nos congratulamos de la nueva querella presentada contra Ghali ante la Fiscalía de La Rioja por falsedad documental al ingresar en el Hospital San Pedro de Logroño, y trasladada asimismo a la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

Este tipo de concatenación de delitos e irregularidades, que para cualquier ciudadano supondría la correspondiente sanción, no debe quedar impune para otro solo por ser quien es y porque viniese amparado secretamente por nuestro gobierno. Eso, en todo caso, lo convierte aún en un hecho más grave que debería tener las correspondientes consecuencias políticas, independientemente de sucesos como los de esta semana en Ceuta.