El Frente Polisario afronta un Congreso crucial

ATALAYAR entrevista a uno de sus dirigentes críticos: HACH AHMED
El disidente del Frente Polisario, Hach Ahmed

 -   El disidente del Frente Polisario, Hach Ahmed

El Frente Polisario se enfrenta a un Congreso crucial en su historia. Es su cónclave número 15º. En un contexto internacional nuevo, con su reivindicación independentista en un impasse, con un proceso de crisis profunda en Argelia que es su principal valedor, la pérdida de apoyos de algunos países de África y Latinoamérica, y una situación regional en el Sahara y en el Sahel dominada por la furia terrorista y la inestabilidad crónica, los militantes independentistas están en la encrucijada.
Atalayar ha entrevistado a uno de sus dirigentes críticos. Hach Ahmed fue delegado del movimiento en España y responsable para Latinoamérica. Su trayectoria militante se remonta a los años 70, cuando el Polisario ofrecía en bandeja de plata un futuro próspero y apacible a la población originaria de la ex colonia española. Hoy, casi medio siglo después, el grupo Iniciativa Saharaui por el Cambio del que Hach Ahmed es portavoz, quiere cambios para encontrar una salida a un conflicto el que cinco secretarios generales de la ONU, presidentes de países amigos y reyes y jeques árabes mediadores, no han sabido obtener.  


-    El próximo congreso del Frente Polisario anunciado para el mes de diciembre, ¿será importante o pasará a la historia como los anteriores, protocolario y desconocido?
-    A juzgar por los preparativos y métodos observados sinceramente no percibo novedades ni en la forma, ni en los contenidos. Será uno mas… 


-    ¿Exigirá la corriente que preside, Iniciativa Saharaui por el Cambio (ISC), ser admitida como tal dentro del Frente, para participar en el cónclave?
-    Antes que nada, una precisión: Yo no presido; incluso ese cargo no existe. Ahora me desempeño como portavoz. Sí, efectivamente esa era nuestra intención. Creemos que una corriente crítica interna es indispensable para corregir el déficit democrático que arrastra el Polisario desde su fundación hace ya casi medio siglo. Es una necesidad histórica si se tiene en cuenta el cúmulo de errores y desaciertos, algunos de cuáles imperdonables en los que han incurrido destacados miembros de la dirección del Polisario. Más que errores algunos hechos fueron crímenes en toda regla, ejecuciones extrajudiciales de gente inocente. ISC pide que los supuestos responsables sean apartados y juzgados y que una Comisión de la verdad investigue lo sucedido. 


-    ¿Han recibido alguna invitación para asistir, individual o colectiva?
-    Oficialmente no recibimos ninguna invitación. Extraoficialmente, muchos insultos y acusaciones a través de sus redes y medios para la manipulación informativa. Al parecer, el núcleo duro que dirige el Polisario desde los años setenta del siglo pasado, sigue alérgico a cualquier cambio u opinión distinta o adversa, De todos modos ya es tarde para las invitaciones. Nuestra propuesta consistía en abrir, con suficiente tiempo antes del Congreso, un diálogo e ir a una Conferencia o Asamblea con poderes constituyentes para revisar y modificar algunos contenidos tanto de los Estatutos como del texto constitucional a fin de adaptarlos a los nuevos tiempos. Hay vestigios y modos de un pasado totalitario que urge rectificar. Aspiramos a introducir en el viejo sistema de partido único aires nuevos, una mayor apertura democrática, una nueva cultura política basada en la diversidad de las ideas.
 Lo apropiado era pasar por esta estación antes de la celebración del Congreso. Lamentablemente la dirección del Polisario se ha refugiado de nuevo en sus trincheras de resistencia perdiendo la  oportunidad para la renovación y adaptación al siglo XXI. Si Iniciativa Saharaui por el Cambio no encuentra su encaje en un Polisario democrático como corriente interna reconocida no tendrá más remedio que erigirse como otro referente no menos legítimo o representativo del pueblo saharaui. Esta es la propuesta que personalmente defenderé en ISC. No es la primera vez que un movimiento revolucionario que, en sus orígenes, se adjudicó la legitimidad por haber desencadenado la lucha armada la termina perdiendo parcial o totalmente por mala gestión, corrupción o por otras causas. Lo hemos observado en el Frente Sandinista de Nicaragua, en la OLP de Yaser Arafat y muy recientemente en Zimbabwe por parte de la  Zanu, el movimiento del ex presidente Robert Mugabe. 
Nuestra segunda Asamblea, prevista para el primer semestre del próximo año, evaluará todos los escenarios y nuestras opciones de cara al futuro. 

el disidente del Polisario Hach Ahmed

-    ¿Qué piensa del hecho que la dirección del Polisario ha decidido que el próximo congreso lleve el nombre del “ Mártir Bujari Ahmed Baricala”, sabiendo que Ahmed Bujari fue su Delegado ante la ONU durante tantos años? 
-    Fue un clamor popular que surgió espontáneamente la noche de su fallecimiento. No creo que ningún dirigente de los actuales pueda suscitar, en caso de morir, ni remotamente la mitad de la conmoción y dolor que ha ocasionado el fallecimiento de Bujari no sólo entre los saharauis, sino también en otros países, organismos internacionales, cancillerías y personalidades con las que tuvo algún trato. El propio Secretario General de la ONU despachó un enviado especial para transmitir sus condolencias. Se lo ha ganado merecidamente, no sólo por su trabajo y su talla intelectual, sino en la disciplina de la moral, la prueba más difícil para todo dirigente político y más aún en un movimiento de liberación. 


-    ¿Hay algún indicio que permita suponer que la actual dirección del Frente va a permitir que se discuta sobre democracia y funcionamiento interno en el congreso de diciembre? 
-    Sinceramente soy pesimista. Nuestros intentos en los dos últimos han chocado contra una muralla inexpugnable. Es una dirección que durante décadas ha encontrado en la guerra y la excepcionalidad de la situación excusas para abrigarse de los vientos del cambio que han azotado desde todos los puntos cardinales. Se han convertido en rehenes de un sistema político y de un discurso desfasados que les ha hecho perder credibilidad y oportunidades irrepetibles. Tratan de resistir hasta a la fuerza imparable de las leyes de la biología.

 
-    ¿Cree que es un buen indicio que la dirección de Brahim Ghali haya liberado a los tres blogueros encarcelados desde el mes de Junio?  

-    Lo que es buen indicio fue la conducta intachable de los magistrados que no se dejaron presionar por los responsables políticos. La detención arbitraria de los tres activistas es, justamente, un ejemplo de la falta de adaptación del Polisario a los nuevos tiempos. Hasta en Corea del Norte cuesta hoy reprimir a la gente por el solo hecho de criticar a los gobernantes. Espero que hayan aprendido la lección. 


-    Cuando en 2015 se celebró el 14º Congreso del Polisario, Argelia gozaba de estabilidad y tenia un importante desarrollo socio-económico. Hoy, en 2019, Argelia está sumida en una profunda crisis política e institucional, aún por resolver. ¿Cree que eso puede tener influencia en el Congreso?
-    Sin duda la crisis por la que atraviesa Argelia se resiente en toda la región y por supuesto, afecta y mucho al Frente Polisario, pues se trata de su aliado principal. Es un tema delicado para ser expuesto públicamente en el Congreso, pero “la procesión va por dentro”. 


-    Desde el anterior congreso en 2015 hasta ahora, varios países africanos (Malaui, Lesotho, Zambia) y latinoamericanos (El Salvador, Jamaica, Surinam, Barbados), han adoptado una posición neutral, según ellos, dejando de reconocer públicamente la República Saharaui RASD. ¿Cree que este tema va a ser abordado en el Congreso, para determinar responsabilidades y sacar conclusiones?  
-    Según la tradición, los congresos del Polisario se limitan a ratificar documentos y resoluciones genéricas aprobadas previamente por el Comité Preparatorio. Por lo general, tocan muy superficialmente los temas. Incluso suelen ser muy discretos la hora de evaluar hechos negativos como los que Usted indica. Retrocesos cómo estos en el plano diplomático no son nuevos, pero rara vez se tienen en cuenta para determinar responsabilidades y menos a la hora de contemplar cambios en el aparato exterior. Suelen primar otras consideraciones más subjetivas como son los repartos en clave tribal o clientelar. Hay representantes y diplomáticos que llevan décadas en el puesto. El actual titular de exteriores suma más de 20 años en el cargo y casi 40 como ministro. Y no es la excepción. 


-    Si la corriente de la que es portavoz, ISC, puede intervenir como tal en el Congreso, ¿llevará una propuesta de solución del conflicto?
-    Cuando decidimos crear ISC no sólo pretendíamos impulsar la democracia interna en el Polisario, sino también contribuir desde fuera a la solución pacífica del conflicto. Una de las prioridades era y sigue siendo tratar de introducir un punto de inflexión en el proceso saharaui alentando a enfoques más realistas y audaces sin los cuales es impensable salir del “empate infinito” en el que está instalado  desde hace tres décadas. La gente está harta de la ONU, de sus resoluciones y rondas negociadoras. Ya no cree en ella. 


-    En una entrevista hecha este año afirmó que “la solución debe estar a mitad de camino entre lo posible y lo deseable. La solución razonable es aquella en que convergen los intereses de unos, los marroquíes, y los derechos de otros, los saharauis”.  ¿Podría ser más explícito?  
-    Ser más explícito equivaldría a revelar cartas propias de una estrategia negociadora que, hoy por hoy, no está en nuestras manos como corriente crítica, aunque en la vida nada es descartable. La comunidad internacional, a través de los mandatos del Consejo de Seguridad determinó que la solución ha de ser política y mutuamente aceptable. Lo que se requiere es armarse de coraje y de imaginación y “coger el toro por los cuernos”. No hace falta ser un genio para saber que incluso en conflictos y problemas más complejos y difíciles también fue posible una fórmula “win-win”, una solución donde todas las partes salgan ganando. 


-    Marruecos propone una autonomía que se parece en algo a la existente en España. ¿Podría ser un primer paso, si hay garantías internacionales?
-    La autonomía propuesta por Marruecos, o la propuesta del Polisario relativa a la independencia, tanto una como la otra puede ser el punto de partida. Lo importante es arrancar y tener voluntad política para alcanzar un punto de convergencia, la fórmula de compromiso o salida honorable. A eso llamo “la solución posible”, la cual, claro está, debe contar con las debidas garantías internacionales. Antes que nada es preciso dar el primer paso, vencer el miedo y salir de la coraza, romper con el “mito de las cavernas” de Platón.


-    Siguiendo el ejemplo de España. Existen en el Estado español partidos legales que luchan por otra forma de Estado, la República, e incluso por la independencia de sus territorios, Cataluña, País Vasco, Galicia, etc. ¿Podría ser un ejemplo de futuro para el Frente Polisario dentro de Marruecos? 
-    Cada situación o problemática tiene sus propias particularidades. Los procesos históricos también son distintos. Cataluña, País Vasco o Galicia no figuran en la agenda de la ONU, ni de ningún otro organismo regional como una cuestión colonial o un problema internacional desde hace más de 60 años. En esta materia el abanico de modelos y fórmulas es muy amplio y diverso para poder escoger, combinar y crear la receta adecuada para el caso saharaui. Al igual que el resto de pueblos del Magreb, los saharauis sueñan también con una integración regional donde los intereses y desafíos comunes hacen que las fronteras, independencias y estados sean conceptos cada vez más relativos. 


-    Hay un gran cansancio de la población saharaui que vive en los campamentos de Tinduf: muchas familias siguen sin ver a los suyos que se encuentran en el Territorio, miles de jóvenes quieren salir de allí porque no ven futuro, y las condiciones de vida no van a mejorar. ¿Cómo ve el futuro de los campamentos?  
-    Es la consecuencia lógica de 50 años de guerra y de supervivencia en condiciones límites.  Los jóvenes representan una mayoría de la población y su vida en campamentos ha estado llena de frustraciones. Los que se formaron no consiguen trabajo y los que aún se forman se desesperan imaginando el futuro incierto al que están condenados. Es una de las mayores preocupaciones y no debería ser exclusivamente de las autoridades saharauis. Hay que tener presente que muy cerca de allí, en el Sahel, operan grupos yihadistas, bandas armadas para el tráfico de drogas y la emigración ilegal con capacidad de seducción sobre jóvenes desesperados, conocedores del desierto y dotados de alguna formación militar. Esta quizá debería será otra razón de fuerza mayor para que las partes enfrentadas, los países de la región y otros influyentes como España y miembros permanentes del Consejo de Seguridad se esfuercen y encaucen, de una vez, la solución para este viejo conflicto.

 
-    Por vez primera en su historia democrática se abre en España la posibilidad de un Gobierno de coalición, en el que uno de los componentes, Unidas Podemos, se ha pronunciado por “reconocer diplomáticamente a la RASD”. ¿Cree que serán consecuentes?

-    Es un supuesto que dudo pueda encajar en la política actual del estado español en relación a Marruecos. Pero es una alianza que puede favorecer una acción en beneficio de la paz y la estabilidad del noroeste africano. 


-    Usted ha hablado en una entrevista de que “España debe corregir su mala actuación de 1975”. ¿Cómo? ¿Qué espera de España?
-    Pese al tiempo transcurrido España sigue teniendo responsabilidades históricas respecto al pueblo saharaui. Ciertamente no se puede deshacer todo lo que se ha hecho en 1975. Pero si se puede ejercer un papel más positivo y eficiente en favor de la solución pacífica. Personalmente tengo fe todavía en una acción en este sentido por parte de la actual generación de políticos y estadistas españoles, empezando por el Rey Felipe VI, a quien tuve el honor de haber conocido. Ojalá bajo su reinado Madrid vuelva a tener un protagonismo que erradique de la memoria colectiva saharaui los traumas de 1975 asociados a esta capital. Yo también tengo derecho a soñar, como Luther King.