El Gobierno de Maduro mueve dinero a través del Banco de España, según Bloomberg

Esta acusación se enmarca en un contexto de discrepancias entre la Unión Europa y Estados Unidos por las sanciones a Venezuela
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en una reunión con los gobernadores estatales en el Palacio de Miraflores en Caracas, Venezuela, el 6 de septiembre de 2019

AFP/MARCELO GARCIA  -   El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en una reunión con los gobernadores estatales en el Palacio de Miraflores en Caracas, Venezuela, el 6 de septiembre de 2019

Una investigación publicada por Bloomberg revela que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su círculo de poder, estarían moviendo dinero a través del Banco de España (BE). El medio, que cita “a dos personas con conocimiento en el asunto”, explica que el Banco Central de Venezuela (BCV) “depende cada vez más de su homólogo español para transferir y recibir fondos en el extranjero, en un momento en que las sanciones de Estados Unidos han llevado a muchos bancos e instituciones financieras de renombre a evitar cualquier trato real o indirecto con el régimen socialista”.

Las fuentes consultadas por Bloomberg exponen que esta relación entre el BE y el Gobierno de Maduro se materializa en que “los funcionarios del BCV están diciendo a los contratistas que pasar por el BE es una opción para hacer y recibir pagos fuera del país”, en un procedimiento que se puede demorar hasta, al menos, un mes, para liquidar las transacciones”. 

Tras la publicación de la investigación, un funcionario del Departamento de Prensa del BCV remitió preguntas sobre esta cuestión al presidente de la institución venezolana, Calixto Ortega, que se negó a hacer comentarios. 

Entrada del Banco Central de Venezuela en Caracas, Venezuela.
REUTERS/MARCOS BELLO - Entrada del Banco Central de Venezuela en Caracas, Venezuela.

El BE, por su parte, ha alegado, a través de un comunicado enviado por correo electrónico a Bloomberg, que “la cuenta mantenida por Venezuela se utiliza para pagar los gastos operativos relacionados con las relaciones diplomáticas entre los dos países y las organizaciones internacionales para enviar fondos a Venezuela, ya que no pueden utilizar los canales de la banca comercial”. En la nota del BE se especifica, además, que “el saldo de la cuenta es relativamente pequeño” y que “no ha registrado una variación significativa en el último año”.

Estas acusaciones contra el banco español llegan en un momento en el que el representante especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliot Abrams, ha criticado las palabras dirigidas por el que será el nuevo Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Seguridad, Josep Borell, contra el papel desempeñado por el gigante norteamericano en Venezuela, calificándolo de “vaquero” en “un país asolado por la crisis”. 

Sede del Banco de España en Madrid
AFP/GABRIEL BOUYS - Sede del Banco de España en Madrid
Discrepancias entre Estados Unidos y la Unión Europea

Abrams también ha extendido su mensaje hacia el conjunto del bloque comunitario, denunciado, en esta línea, que “Europa se ha convertido en un patio de recreo para el régimen de Venezuela”. “Un mayor número de personas del régimen está utilizando ahora a Europa como una especie de zona turística […] Envían allí a sus familias, a sus esposas, a sus amantes, a sus hijos. Sus cuentas bancarias están aquí. Hemos publicado en reiteradas ocasiones información sobre las mansiones que compran, los clubes nocturnos a los que van sus hijos adolescentes. Eso no debería estar sucediendo”, ha señalado Abrams. 

En esta línea, el funcionario estadounidense, de visita en Bruselas, ha lanzado un duro y directo mensaje contra la gestión de la Unión Europea en la crisis venezolana, definiéndola como “inútil” y culpable de “un error de cálculo por no haber impuesto sanciones más firmes al Ejecutivo de Maduro. Por ello, ha instado a los 28 miembros comunitarios a adoptar medidas punitivas contra las figuras de reseñables de la estructura de poder venezolana, ya que, según Abrams, una mayor presión sancionatoria podría “empujar al régimen hacia un compromiso” con la solución de la herida abierta que padece el país latinoamericano. 

Cabe recordar, en este punto, que, en una rueda de prensa posterior a una reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea celebrada en el mes de abril, Josep Borrell declaró que el bloque comunitario “estaba en contra de la implementación de sanciones contra Venezuela como país”, si bien dejó abierta, en aquel momento, la posibilidad de aplicar “sanciones individuales” contra algunas figuras del Gobierno de Maduro. Estas declaraciones se encuentran en la misma línea que ha manifestado Borrell desde su llegada a la cartera española de Exteriores en junio de 2018: un “cambio radical” en la política exterior sobre la cuestión venezolana en comparación con la legislatura del ex jefe de Gobierno, Mariano Rajoy, virando desde la imposición de sanciones hacia el impulso del diálogo para promover un proceso político.

No obstante, cabe destacar que la Unión Europea sí ha impuesto sanciones al país latinoamericano, en concreto, desde el 13 de noviembre de 2017, con el objetivo de “lograr un cambio y apoyar soluciones democráticas compartidas”. Las medidas aprobadas incluyen un embargo de armas y equipo “para combatir la represión interna”, y una prohibición de viajar y congelamiento de activos contra 18 funcionarios “responsables de violaciones de derechos humanos, así como de la socavación de la democracia y del Estado de derecho” en Venezuela.

El último movimiento comunitario en este sentido tuvo lugar el pasado 6 de noviembre de 2018, cuando el Consejo Europeo aprobó la extensión de las sanciones hasta el 14 de noviembre de 2019, siempre con la meta de “encontrar una salida democrática de la actual crisis multidimensional a través de una negociación significativa y orientada a los resultados, realizada de buena fe, que incluya a todos los actores políticos venezolanos relevantes”. Esto se ha traducido, recientemente, en la creación de un grupo de contacto internacional sobre Venezuela. 

Estados Unidos, por su parte, sigue viendo estas acciones como insuficientes, lo que ha quedado reflejado con las palabras de Abrams. El funcionario estadounidense ya cargó contra la gestión europea el pasado 29 de agosto, a la luz de la posibilidad de que el bloque comunitario impusiese sanciones si la ronda de diálogo de Barbados auspiciada por Noruega: “Si las negociaciones fracasan, impondrán sanciones. En nuestra opinión, eso es probablemente un error porque si aplicaran sanciones ahora habría una mejor oportunidad para que las negociaciones tengan éxito”, indicó al respecto Abrams.

De acuerdo con un informe del Congreso fechado a 22 de agosto de este año, el Departamento del Tesoro estadounidense mantiene sanciones contra 129 ciudadanos venezolanos o extranjeros conectados con el país latinoamericano. Asimismo, el Departamento de Estado ha revocado la vista de cientos de personas y la Administración Trump ha impuesto medidas punitivas contra la compañía estatal de petróleo venezolana (PDVSA), el Gobierno, el BCV, la industria del oro y otras entidades.