El Gobierno de Siria acusa a Turquía de cortar el suministro de agua en el país en plena crisis del coronavirus

La estación de Allouk es la principal fuente de abastecimiento de agua para las más de 460.000 personas que viven en la ciudad de Al-Hasaka y sus alrededores
Niños sirios corren detrás de un camión cisterna en medio de la escasez de agua en la ciudad predominantemente kurda de Al-Hasaka, en el noreste de Siria, el 5 de marzo de 2020

AFP/DELIL SOULEIMAN  -   Niños sirios corren detrás de un camión cisterna en medio de la escasez de agua en la ciudad predominantemente kurda de Al-Hasaka, en el noreste de Siria, el 5 de marzo de 2020

El Gobierno de Siria ha acusado al Ejército Sirio y sus aliados de interrumpir el suministro de agua de la estación de Allouk, en la provincia de Al-Hasaka, en el noroeste de Siria. “El Ejército de Turquía y sus aliados han continuado realizando prácticas inhumanas contra la población de la provincia de Hasakah”, han asegurado a través de la agencia siria oficial de noticias SANA.

Según estas declaraciones, es el tercer día consecutivo en el que Turquía está cortando el agua potable en esta ciudad. “Esta acción criminal obstaculiza los esfuerzos de lucha contra la pandemia del coronavirus”, han indicado. 

Asimismo, el gerente de la Empresa de Agua de Hasakeh, Mahmoud al-Ulka, ha señalado que cortar el suministro de agua pone en riesgo la vida de más de 600.000 personas que dependen de la planta de Allouk, considerada la principal fuente de agua potable de la región. Mahmoud al-Ulka ha asegurado que el Ejército turco ha hecho todo lo posible para que los equipos de esta compañía no puedan volver a trabajar para poner en funcionamiento esta planta.

Fotografía de archivo de 2016. Amani al-Antar, una refugiada siria de 7 años que huyó con su familia de la ciudad de Deir Ezzor, Siria
AP/BILAL HUSSEIN - Fotografía de archivo de 2016. Amani al-Antar, una refugiada siria de 7 años que huyó con su familia de la ciudad de Deir Ezzor, Siria

Ante esta situación, UNICEF y sus aliados han decidido apoyar a las familias de la ciudad de Al-Hasaka y los campamentos para familias desplazadas con el transporte de agua en camiones cisterna. Sin embargo, el representante de UNICEF en Siria Fran Equiza ha indicado que, si se interrumpe de nuevo el suministro, estos camiones no serán suficientes para cubrir las necesidades mínimas. “Ningún niño debería tener que vivir ni siquiera un día sin agua potable. El agua limpia y el lavado de manos salvan vidas. El agua y las instalaciones de agua no deben utilizarse para obtener beneficios militares o políticos. Cuando esto ocurre, los niños son los primeros en sufrir las consecuencias”, ha asegurado.

UNICEF ha denunciado la interrupción del suministro de agua de la estación de Allouk, en la provincia de Al Hasaka, en el noroeste de Siria. Esta planta es la principal fuente de abastecimiento de agua para las más de 460.000 personas que viven en las ciudades de Hasaka, Tal Tamer y los campamentos de Al-Hol y Areesha. “En los últimos días se ha vuelto a interrumpir el suministro de agua de la estación de Allouk, en el noreste de Siria. Esta es la última de una serie de interrupciones en el bombeo durante las últimas semanas”, ha lamentado el representante de UNICEF en Siria, Fran Equiza. 

Combatientes sirios apoyados por Turquía en la frontera entre Siria y Turquía, cerca de la ciudad fronteriza de Ras al-Ain en la provincia de Al-Hasaka, el 27 de octubre de 2019
AFP/NAZEER AL-KHATIB - Combatientes sirios apoyados por Turquía en la frontera entre Siria y Turquía, cerca de la ciudad fronteriza de Ras al-Ain en la provincia de Al-Hasaka, el 27 de octubre de 2019

“La interrupción del suministro de agua en una situación donde este servicio es básico para frenar la propagación del coronavirus pone a los niños y a las familias en un riesgo inaceptable”, ha denunciado Equiza, al mismo tiempo que ha recordado que “lavarse las manos con jabón es fundamental en la lucha contra el COVID-19”.“Esta estación es la principal fuente de agua para unas 460.000 personas en la ciudad de Al-Hasskeh, Tal Tamer y los campos de Al-Hol y Areesha. El acceso ininterrumpido y fiable al agua potable es esencial para garantizar que los niños y las familias de la zona no tengan que recurrir a fuentes de agua inseguras”, ha añadido. 

Dado que lavarse las manos con agua y jabón es vital en la lucha contra COVID-19, la ONU ha pedido a los gobiernos de todo el mundo que proporcionen acceso continuo a suficiente agua a las poblaciones que viven en las condiciones más vulnerables. “La lucha mundial contra la pandemia tiene pocas posibilidades de éxito si la higiene personal, la principal medida para prevenir el contagio, no está al alcance de los 2.200 millones de personas que no tienen acceso a los servicios de agua potable”, han asegurado los expertos.

Un niño desplazado en un campamento cerca de la ciudad de Al-Arishah, en la provincia siria nororiental de Al-Hasaka
AP/DELIL SOULEIMAN - Un niño desplazado en un campamento cerca de la ciudad de Al-Arishah, en la provincia siria nororiental de Al-Hasaka

Así, la ONU ha pedido a los gobiernos que prohíban de manera inmediata los cortes de agua a quienes no pueden pagar las facturas. “También es esencial que proporcionen agua gratuita mientras dure la crisis a las personas en situación de pobreza y a las afectadas por las dificultades económicas que se avecinan”, han subrayado. 

Durante las últimas semanas, los expertos de Naciones Unidas han acogido con beneplácito las medidas anunciadas por algunos gobiernos para mitigar el impacto del coronavirus. Sin embargo, han mostrado su preocupación por los grupos de población vulnerables. “El acceso limitado al agua hace que tengan más probabilidades de infectarse. La infección conduce a la enfermedad y a medidas de aislamiento, lo que dificulta que las personas sin seguridad social sigan ganándose la vida. Su vulnerabilidad aumenta, lo que da lugar a un acceso aún más limitado al agua. Los gobiernos deben aplicar medidas para romper este ciclo”, han asegurado.

El Ejército de Turquía ha violado durante los últimos días el acuerdo de cese de hostilidades firmado el cinco de marzo entre Ankara y Moscú, al trasladar un sistema de defensa aéreo a Idlib. Mientras la comunidad internacional sigue trabajando para reducir el impacto de la pandemia del coronavirus, Turquía sigue velando única y exclusivamente por sus intereses, al mismo tiempo que pone en riesgo la vida de más de 460.000 civiles inocentes.