El Gran Hermano israelí se convierte en un show televisivo que genera mucha audiencia

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Por Alexandra Dumitrascu
Foto: La realidad de la guerra se ha instalado también en el Gran Hermano israelí. 
 
Desde que Israel comenzó la operación ‘Margen Protector’, el número de fallecidos en la Franja de Gaza ha seguido una senda in crescendo bajo la mirada atónita de algunos, por una parte, e impasible, hasta hace poco, de la comunidad internacional, por otra. El recuento de víctimas que se lleva a cabo tras cada ofensiva lanzada por Israel, hace que las cifras queden obsoletas en cuestión de horas, haciendo de esta operación una de las más sangrientas perpetradas hasta ahora por Israel desde el inicio del conflicto palestino-israelí. Así, en el momento de escribirse este artículo, el número de fallecidos en Gaza superaba los 1.700, siendo en su mayoría civiles, de los cuales al menos 350 niños, según alerta UNICEF. Del lado de Israel la disparidad es evidente: 67 víctimas mortales, casi en su totalidad militares fallecidos durante la ofensiva terrestre lanzada por Israel en Gaza.
 
La situación en Israel 
La situación que se vive en la Franja es desesperante para su población que no entiende el porqué de esta auténtica masacre en medio de un tira y afloja de los dos bandos enfrentados, el grupo islamista de Hamás y el Gobierno de Israel, que carecen de escrúpulos y no encuentran, ni tienen voluntad de encontrar, una vía diplomática al conflicto. Si bien es verdad que los bombardeos llevados a cabo por Israel son los más mortíferos, los cohetes que Hamás lanza al otro lado de la frontera de Gaza representa un hecho evidente y, tendrían la capacidad de producir daños a gran escala, si no fuera por el eficaz sistema defensivo israelí que combina una estructura de refugios, alarmas y simulacros entre su población civil, con un escudo antimisiles, el famoso Iron Dome (Domo de Hierro) que, según la Fuerzas de Defensa israelíes, hasta la actualidad ha detectado más de 2.000 cohetes con origen en la Franja. Las imágenes que llegan desde Gaza han acaparado, como es normal, todo el protagonismo en los medios de comunicación, pero ¿qué pasa en Israel? Hace unos días, Felix Arteaga, investigador del Real Instituto Elcano, recién llegado de Israel, contó en la Web la situación que se respira en este lado de la región en el artículo ´La guerra de Gaza también produce daños colaterales entre la población israelí´. En él cuenta cómo los avisos de las sirenas se han extendido a gran parte del país y como los indicadores de refugios y las instrucciones para protegerse se han multiplicado desde 2001, fecha en la que el primer cohete cayó en el territorio israelí, y que obligó desde entonces a que cada construcción de nueva edificación lleve aparejada un espacio protegido. 
 
Un programa polémico
En medio de esta situación, la vida sigue su rumbo y algunos se las han tenido que ingeniar para salvaguardar sus intereses en la zona, como es el caso de la cadena Keshet que ha instalado un refugio antibombas en la casa que aloja a los concursantes del reality de Gran Hermano. Se trata de una medida extraordinaria para un programa que genera un 45% de audiencia y unos beneficios copiosos a los que los responsables de la emisora no quieren renunciar, más aún cuando el conflicto les ha supuesto unas pérdidas que rondan los 15 millones de euros desde su inicio, hace casi un mes. Así, cada vez que una bomba sobrevuela la casa ubicada en Neve Ilan, al oeste de Jerusalén, donde están alojados los concursantes, una alarma alerta a éstos de que deben dejar su rutina para dirigirse hacia el búnker especialmente ideado para el refugio en momentos de manifiesto peligro. De manera que la realidad de la guerra se ha instalado también en un espacio destinado al entretenimiento, que más allá de violar las reglas internacionales del concurso que prohíbe que la información penetre desde el exterior, lo que refleja es la falta de sensibilidad y de empatía de su productora, que disfraza sus intereses de demanda por parte de un público que aprecia el programa y que ha sido el “responsable” de que el reality se siga emitiendo. Ni siquiera la fuerte polémica generada y las duras críticas propiciadas han conseguido tumbar el ánimo de sus productores. El espectáculo debe continuar, al fin ir al cabo, la gente, más aún en tiempos de guerra, necesita distraerse y entretenerse. Y otros cuadrar las cuentas.