El grupo OCP se une a la Plataforma Europea del Fósforo Sostenible

Este mineral es irreemplazable y se está agotando
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REUTERS/YOUSSEF BOUDLAL  -   Mina de fosfato en la fábrica de Boucraa de la Compañía Nacional de Fosfatos de Marruecos (OCP) situada en las provincias del sur, a 100 km al suroeste de la ciudad de El Aaiún

El grupo OCP, líder mundial en la industria del fosfato, se convierte en miembro de la Plataforma Europea del Fósforo Sostenible (ESPP) para la promoción de la gestión sostenible del fosfato. El fósforo es un mineral necesario para la dieta humana, así como necesario para la seguridad alimentaria mundial. Este recurso natural irreemplazable, no puede ser creado artificialmente, y se está agotando cada vez más rápido.

El fósforo se extrae del fosfato, y está presente en cada una de las células del ser humano porque es vital en los procesos bioquímicos básicos del cuerpo, se obtiene a través de la alimentación. Además, los fosfatos son esenciales para producir los fertilizantes de los cultivos, por lo que la demanda de fósforo está creciendo a medida que la población mundial aumenta y prácticamente toda la roca de fosfato se extrae en países fuera de Europa.

El fósforo no se trata de forma sostenible. Desaparece de la cadena alimentaria como abono animal, excrementos humanos y desechos orgánicos. Estos desechos son arrastrados río abajo hasta el mar y estimulan el crecimiento masivo de algas y plancton que después se descomponen, lo cual consume el oxígeno vital para que exista vida marina en el área. Este proceso da lugar a “zonas muertas” donde, debido a la baja concentración de oxígeno en el agua, la vida marina es inviable. Para tratar el problema del fósforo, surge la ESPP, formada por múltiples empresas del sector.

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PHOTO/REUTERS - Pueblo de Bouskoura en las afueras de Casablanca

Marruecos es el primer productor y exportador mundial de fosfatos, con alrededor de un 75% de las reservas mundiales. La contribución al PIB de la minería en su conjunto se situaría en torno al 6%. La explotación de este mineral por parte de Marruecos está envuelta en un conflicto geopolítico desde hace décadas: el del Sáhara Occidental.

En 1963 se descubrió un importante yacimiento de fosfatos en Bu Craa, al norte del Sáhara Occidental,  hacia el sur y ligeramente hacia el este con respecto a la ciudad de El Aaiún. Junto con las minas de fosfatos, existe la posibilidad de que haya pozos petrolíferos sin explotar que, junto con la riqueza pesquera, convierte al Sáhara en un territorio con grandes posibilidades económicas.

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AFP/FADEL SENNA - Puesto fronterizo entre Marruecos y Mauritania en Guerguerat, situado en el Sáhara Occidental

La antigua colonia española, fue anexionada por Marruecos en 1975. Desde entonces ha sido objeto de una larga disputa territorial entre este país africano y el pueblo saharaui, liderado por el Frente Polisario. Marruecos defiende la solución autonómica, bajo soberanía marroquí, para este territorio mientras que el Frente Polisario, secundado por Argelia, rechaza esta solución y defiende la autodeterminación e independencia del Sahara.

El referéndum de autodeterminación, propuesto por la ONU, no se ha podido llevar a cabo porque las condiciones de esta opción nunca se han conseguido, entre otros motivos, porque Rabat y el Polisario no se ponen de acuerdo sobre el censo que tendría derecho a votar. El expresidente estadounidense, Donald Trump, apoyó la soberanía del reino alauí sobre el Sáhara Occidental hacia finales de su mandato. La Administración del actual presidente de EEUU, Joe Biden, también ha ratificado su apoyo. Un soporte que aumento todavía más el apoyo internacional que recibe la iniciativa marroquí de amplia autonomía para el Sáhara Occidental bajo soberanía del reino alauí.

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REUTERS/JOSHUA ROBERTS - Antony Blinken, secretario de Estado de Estados Unidos

Hoy en día, Marruecos no sólo controla las principales ciudades y los ricos bancos de pesca que hay a lo largo de la costa del Sáhara Occidental, también la extracción de fosfato. Por eso, el dominio de este recurso se ha convertido en una cuestión más allá de lo económico, dadas las cuestiones legales y la disputa de soberanía nacional que pesa sobre este territorio.

Asimismo, el Gobierno de Marruecos ha asegurado en múltiples ocasiones que persigue una política de desarrollo y no de explotación de los recursos naturales del Sáhara. Un ejemplo de ello es la mina de Phosboucraa, que representa sólo el 2% de la producción del mineral, pero da trabajo a 10.000 habitantes del Sáhara.

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AFP/FADEL SENNA - Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos

La empresa minera que explota el fosfato, OCP Group, es de propiedad estatal. El exportar tres cuartas partes del fosfato mundial, otorga a Marruecos la responsabilidad sobre el precio de este. Es por este motivo que es tan relevante que dicha organización se haya unido a la ESPP, cuyo objetivo es que el consumo de fósforo sea responsable y sostenible.

"El grupo compartirá su experiencia y mejores prácticas con los más de 40 miembros de la ESPP, así como con su amplia red de investigadores y agentes industriales que abarcan toda la cadena de valor del fosfato y el fósforo, con el fin de reflexionar juntos sobre formas nuevas e innovadoras de hacer un uso óptimo de este recurso", dijo el grupo en un comunicado de prensa. Además, OCP recicla el 80% del agua utilizada en sus procesos de enriquecimiento de rocas fosfatadas, optimizando así el uso del agua en toda la cadena de valor.