El Hirak argelino: un estudio de caso sobre la movilización de la protesta en el Magreb

La historiadora Karima Dirèche-Slimani explicó en el último evento de Casa Árabe el marco planteado por el Hirak en Argelia
Atalayar_Hirak Argelia

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El origen del término de Hirak se remonta al año2007, en Yemen, donde surgió el Hirak al-Janoubi que hace referencia a una agrupación política de corte separatista. En 2016 apareció de nuevo el término para referirse a las manifestaciones del Rif marroquí y el 22 de febrero de 2019 Argelia desarrolló su propio Hirak.

Este último se define como un movimiento nacional, pacífico y popular con grandes reivindicaciones políticas.

En la última conferencia de Casa Árabe, en colaboración con el Máster de Política Internacional: Estudios Sectoriales y de Área de la Universidad Complutense de Madrid, la historiadora Karima Dirèche-Slimani abordó el caso del Hirak argelino desmantelando las representaciones de una nación despolitizada y atrapada en el trauma de los años 90 con la intención de entender mejor la dinámica de cambios que se han construido, desde abajo y en silencio, teniendo en cuenta los múltiples componentes de la sociedad argelina.

La novena sesión del programa Aula Árabe Universitaria 2 (AAU2) en Casa Árabe fue presentada por Rafael Bustos, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y coordinador de dicho máster, y por Karim Hauser, coordinador de Relaciones Internacionales de Casa Árabe.

Atalayar_Casa árabe argeliaArgelia es un territorio muy rico en hidrocarburos que caracterizan una economía que gira en torno a ese sector. El Ejército está muy presente en el país norteafricano y se puede llegar a decir que es omnipotente. Un rumor popular corría por las calles, “un susurro”, según lo califica Karima Dirèche-Slimani, porque había muy poca libertad de expresión ante comentarios sobre la situación del expresidente argelino, Abdelaziz Bouteflika.

Se decía que el presidente, que era y es muy mayor, estaba muy enfermo. Sin embargo, el mandatario decía que iba a optar a retomar el cargo una vez más, la cual hubiese significado su quinto mandato.

“Durante los 90 en Argelia hubo un enfrentamiento entre 1991 y 2002, los cuales fueron años de guerra civil. Entonces se tenía una idea de una sociedad argelina traumatizada por esta violencia que se había refugiado en prácticas religiosas conservadoras”, añadió la historiadora. Afirmó que “pensamos que la sociedad argelina estaba totalmente despolitizada y que no se preocupaban por la política”.

No obstante, el 22 de febrero de 2019 (empezó un poco antes, el 16 de febrero) surgió algo que pilló por sorpresa a los argelinos. Se produjeron movilizaciones de masas, de personas que tomaron la calle expresándose por primera vez desde la independencia de Argelia. Estas personas no querían un quinto mandato de Bouterfika.

“Lo que sucedió fue psicología colectiva, de repente los argelinos se sintieron humillados porque les representara un hombre incapaz de gobernar, puesto que era un equipo el encargado de gobernar”, apuntó Dirèche-Slimani.

Atalayar_Casa árabe argeliaEsto liberó la expresión argelina y desde entonces hemos visto muchedumbres en las calles. Sucedió en todas las ciudades de Argelia, cada viernes y martes, siendo el martes el día de las manifestaciones de los estudiantes que reclamaban: “No queremos un quinto mandato”. Hubo un rechazo masivo por una parte de los argelinos, con sus diversidades, surgió un consenso generalizado diciendo “ya no queremos a ese señor”. 

“Esta movilización ha sorprendido y ha fascinado también, teniendo en cuenta el modus operandi”, aclaró. Fue inspirado por las manifestaciones de las revoluciones árabes de 2011. Y lo más especial de este movimiento es que carece de liderazgo, es horizontal, no hay personalidad política encabezando la manifestación.

Se trata de un movimiento filosófico, pacifico; con “mucha alegría en un principio había pancartas que llamaban a la risa, es decir, mucho humor. Había toda una serie de expresiones que se utilizaban; divertidas, innovadoras, a veces muy tremendas. Lemas muy llamativos ‘buscamos una butaca antiadherente para que el próximo presidente no se pegue’, ‘solo existe Chanel para un Nº5’”, como los que mencionó Dirèche-Slimani.

En marzo de 2020 la pandemia de la COVID-19 paró el Hirak y un gran número de manifestantes conocidos fueron encarcelados por mostrar su opinión: un blogger, un usuario de Facebook, un periodista… Pero ahora los argelinos han vuelto a salir a la calle por el aniversario del Hirak y han retomado el espacio público para volver a decir lo mismo que en 2020.

Atalayar_Casa árabe argeliaExiste una brecha enorme entre una constatación ciudadana auto disciplinada y horizontal, respecto a un sistema oligárquico y vertical. “Cuando vemos las imágenes y entramos en las protestas ese enfoque llama mucho la atención”, apuntó Dirèche-Slimani. 

Muchos hombres y mujeres desbordantes de vitalidad exigen un nivel de educación más alto enfocado a los jóvenes. La historiadora aclaró que desde el año 2016 la tasa de natalidad argelina es de las más elevadas del mundo, la sociedad argelina tiene un millón de nacimientos al año. Y el número de nacimientos se ha multiplicado entre 2016 y 2017, Argelia tiene 43 millones de habitantes, va a ser la primera potencia demográfica del Mediterráneo. El Hirak muestra una población muy joven.

Tenemos una juventud que está agotada, tiene 2 millones de estudiantes y el Estado ha interferido en la descentralización territorial.

La población, que estaba despolitizada, ahora se ha convertido en lo contrario y está politizada desde hace mucho tiempo. Y ahora con el presidente Abdelmadjid Tebboune se repite la misma historia, el nuevo presidente es igual que el anterior. No existe alternativa política, como se explicó.

Los argelinos vuelven a tomar las calles y las ciudades a pesar de la pandemia y siguen luchando por sus derechos.