El largo camino de Libia hacia la paz

Casa Árabe organiza una sesión virtual para analizar la situación del país norteafricano
Combatientes leales al gobierno de Libia (GNA) en un enfrentamiento con las fuerzas leales a Jalifa Haftar en las afueras de Trípoli, Libia, el 21 de mayo de 2019

REUTERS/GORAN TOMASEVIC  -   Combatientes leales al gobierno de Libia (GNA) en un enfrentamiento con las fuerzas leales a Jalifa Haftar en las afueras de Trípoli, Libia, el 21 de mayo de 2019

Libia transita en estos momentos por el noveno año del conflicto que se desencadenó tras la caída de Muammar Gadafi. La muerte del dictador no ha traído la democracia a la nación norteafricana. Lo que un día fueron esperanzas de la población hacia un nuevo periodo histórico ahora se ha convertido en hartazgo tras años de guerra. Los grupos armados se hicieron fuertes y ahora dos poderes aseguran tener la legitimidad para gobernar el país. En Trípoli se encuentra el Gobierno reconocido internacionalmente y presidido por Fayez al-Sarraj. Al este del país, se han hecho fuertes las tropas del mariscal Jalifa Haftar, jefe del Ejército Nacional Libio. Para analizar este complejo escenario, Casa Árabe ha organizado una sesión virtual este martes con tres especialistas.

“Muchos ciudadanos perciben que la situación con Gadafi era mejor que lo que están viviendo actualmente”, ha asegurado Juan Garrigues, director adjunto del Dialogue Advisory Group (DAG), una organización que facilita el dialogo político en países en conflicto, e Investigador del CIDOB durante su intervención. Garrigues ha señalado que las posiciones de ambos bandos están muy polarizadas y ha augurado que será complicado llegar a algún tipo de acuerdo. “Habrá que esperar a que alguna de las partes se desgaste y no quieran seguir luchando. A pesar de los efectos devastadores de la guerra, nadie en el oeste quiere negociar con Haftar”, ha explicado Garrigues. 

La batalla por Libia
PHOTO/ATALAYAR - Cartel de la conferencia virtual organizada por Casa Árabe este martes

Los más vulnerables ante la situación que está viviendo Libia son los civiles. “Muchas veces se habla solo de la guerra, los acuerdos y los soldados, pero la población es la que peor lo está pasando. Libia no ha registrado avances económicos desde 2011. En 2014 se produjo una contracción de la economía del 24%. No hay infraestructuras ni servicios públicos para atender a la población. Falta una estructura estatal que subsane las carencias”, ha lamentado Francisco de Miguel Álvarez, embajador de España en Libia. En este contexto el deterioro de la seguridad ha sido brutal, los secuestros y la inseguridad son permanente. “En mis viajes por el país he visto a las ciudades libias dormidas, anquilosadas, como si la vida estuviese parada. Faltan iniciativas para poner en marcha la economía”, ha señalado De Miguel. 

El embajador ha señalado que la nación se está alejando cada vez más de sus relaciones con el resto de los países del Mediterráneo, una tendencia que ya ocurrió en la época de Gadafi. “El anterior régimen se centró en extender la revolución en África y se alejó de Europa. Para De Miguel el único camino posible ahora mismo es que haya una tregua en la guerra. Es necesario un consenso entre las fuerzas militares para poner fin a esta inestabilidad”, ha recomendado. 

El contexto regional de Libia tampoco ayuda. La región es un polvorín por la presencia de numerosos grupos terroristas en el Sahel. Libia también se ha convertido en el epicentro de la inmigración hacia Europa. “Sirios, eritreos, sudaneses…van a Libia y esperan poder llegar hasta Europa gracias al vacío de poder y a la falta de controles que hay en Libia”, ha explicado Barah Mikail, director de la consultora Stractegia y profesor de Seguridad Internacional en la Universidad de St Louis en Madrid. 

La intervención internacional

El conflicto libio se ha internacionalizado debido al apoyo de diferentes países a Fayez al-Sarraj y a Jalifa Haftar. Italia comenzó apoyando al Gobierno de Trípoli, pero ahora ha virado hacia el este y apuesta por el mariscal Haftar, que también recibe asistencia de Emiratos Árabes y Egipto. Al-Sarraj tiene el respaldo de Turquía, que ha conseguido cambiar el rumbo de la guerra con su intervención en favor del oeste, y también de Qatar. Además, se trata del Gobierno reconocido internacionalmente. 

Conferencia
PHOTO/ATALAYAR - Los ponentes que han participado en la conferencia virtual organizada por Casa Árabe

“Todos estos actores están prestando un apoyo político a cambio de futuros beneficios económicos. Turquía ha firmado ya acuerdo de explotación en algunas zonas del Mediterráneo”, ha explicado Barah Mikail. La Unión Europea no tiene una posición común definida, incluso tiene divisiones internas, ya que Italia apoya a Trípoli y Francia se ha decantado, aunque no claramente, por el mariscal Haftar. “La UE debería aceptar que ambos bandos tienen legitimidad y debería trabajar para acercar posiciones entre ellos. El principal problema para llegar a la paz es que ni una parte ni la otra aceptan a sus interlocutores”, ha afirmado Francisco de Miguel, embajador de España en Libia.

Las tensiones en Libia son muy grandes. Las divisiones entre los diferentes poderes son numerosas y el camino hacia la paz y la estabilización aún parece muy lejano, ha asegurado Juan Garrigues. “La intervención de Turquía no se entiende sin los intereses económicos, aunque su intervención no es a corto plazo, están pensando a largo plazo”, asegura Garrigues. 

El futuro de Libia

Para salir del conflicto, el embajador de España en Libia recomienda reconocer ambas legitimidades que hay en el país. “La posición de España es no decantarse ni por una ni por otra. Las dos tiene una base legítima. Hay que organizar un acuerdo entre ambas que lleve a unas elecciones”, ha recomendado Francisco de Miguel. 

Libios
AFP/ PHILIPPE DESMAZES - Imagen de archivo tomada el 24 de octubre de 2011 muestra a los libios cargando sus pertenencias en un coche en una calle destruida de Sirte

“Uno de los fallos de la transición en Libia ha sido no darles suficiente importancia a los grupos armados que hay en el país, ese es un gran reto”, ha asegurado Garrigues, que ha pedido el establecimiento de un Ejército y una policía que proporcionen unidad al país. También ha solicitado que los integrantes de los grupos armados se puedan reincorporar a la vida civil

Barah Mikail ha indicado que el futuro de Libia pasa por una intervención activa de Naciones Unidas y un entendimiento entre todos los grupos del país. “Necesitamos saber quiénes son los líderes, los responsables. También hay que desarrollar unas Fuerzas Armadas fuertes que protejan a Libia en el futuro”, ha concluido.