El legado que Lenín Moreno deja a Guillermo Lasso en Ecuador

La pandemia ha empeorado la ya de por sí precaria situación económica y social del país a la que tendrá que hacer frente el nuevo mandatario
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Tal y como apuntaban algunas encuestas realizadas en los últimos días de campaña, Guillermo Lasso se hizo finalmente con la victoria en las elecciones presidenciales de Ecuador frente al candidato de la izquierda correísta, Andrés Arauz.

El próximo día 24, el banquero de 65 años, que a la tercera vez consiguió hacerse con la Presidencia, tomará posesión del cargo. Será entonces cuando se ponga fin a 15 años de gobiernos de Alianza País, el partido que llevó al Palacio de Carondelet al expresidente Rafael Correa y posteriormente a Lenín Moreno, antiguos aliados y acérrimos enemigos en la actualidad.

Por el momento, Lasso ya ha anunciado que Iván Correa y Juan Carlos Holguín serán los encargados de gestionar la transición de poder entre la Administración saliente y su equipo, aunque ha evitado dar nombres sobre su futuro gabinete, que afirma se irán conociendo poco a poco.

“Quiero extender mi mano y decir que mis brazos están abiertos para toda la sociedad civil, a los líderes políticos sin excepción, el momento que vive Ecuador requiere de un Gobierno de Unidad”, dijo el pasado martes en la que fue la primera rueda de prensa ofrecida por el presidente electo tras la jornada electoral.

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AP/FERNANDO VERGARA - El presidente ecuatoriano Lenín Moreno habla durante las negociaciones con los manifestantes antigubernamentales en Quito, Ecuador

Un llamamiento a la unidad que muestra que Lasso es consciente de la debilidad parlamentaria en la que se encuentra su partido, el Movimiento CREO, y su aliado el Partido Social Cristiano (PSC), que cuentan con tan solo 31 escaños de 137 mientras que la Unión por la Esperanza (UNES) de Andrés Arauz tendrá el grupo parlamentario más fuerte con 49 asambleístas. El nuevo presidente estará obligado a ganarse el apoyo de las otras dos fuerzas políticas de la Asamblea Nacional, Izquierda Democrática (18 escaños) y el indigenista Pachakutik (27 escaños) e incluso a pactar con el correísmo, si quiere sacar su agenda legislativa adelante en un momento tan crítico como el que vive Ecuador.

Un país devastado por la COVID-19

Las terribles imágenes de cadáveres acumulados por las calles de Guayaquil dan muestra del colapso sanitario que vivió Ecuador en los peores momentos de la pandemia en abril de 2020. Un año después, cientos de personas esperan colas de hasta 7 horas para ser vacunados en colegios y centros sanitarios de Quito. 

Entretanto, cuatro ministros de Sanidad se han sucedido en el Gobierno de Moreno, habiendo dimitido los dos últimos por un escándalo de vacunación a personas privilegiadas en el que familiares y amigos de altos cargos del Gobierno se vieron involucrados. Es el caso de Juan Carlos Zevallos, que dejó el cargo apenas 18 días después de haber tomado posesión cuando medios del país revelaron que había dado prioridad en la vacunación a su madre sobre otras personas del centro geriátrico en el que reside. Irregularidades que también se han extendido a la compra de materiales sanitarios como mascarillas, pruebas PCR y bolsas para transportar cadáveres.

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REUTERS/MARIA FERNANDA LANDIN - El banquero ecuatoriano Guillermo Lasso y su esposa María de Lourdes Alcivar reaccionan después de que Lasso gane la segunda vuelta presidencial, en Guayaquil, Ecuador 11 de abril de 2021

Una de las causas que más contribuyó al caos en la gestión de la crisis sanitaria es a juicio del sociólogo ecuatoriano David Suárez, consultado por el periódico argentino Página 12, que el acuerdo firmado por el Gobierno de Moreno con el FMI implicó “un recorte del presupuesto nacional” que impidió la existencia de fondos de emergencia suficientes para hacer frente a la COVID-19. El experto también apuntó como factor determinante a la falta de “una estrategia institucional y de credibilidad del Gobierno”. 

En la última semana Ecuador ha sumado casi 3.000 nuevos contagios diarios acumulando un total de 350.539 casos de COVID-19 y 17.400 fallecidos. Por el país ya circulan nuevas cepas del coronavirus como la británica, lo que ha llevado al Gobierno a decretar el estado de excepción durante un mes en ocho provincias que abarcan el 70% de la población ecuatoriana.

PIB en caída libre y pobreza en ascenso

Otro de los grandes retos que tiene por delante Guillermo Lasso es remontar una economía en claro retroceso. En 2020, la crisis sanitaria castigó severamente la economía del país latinoamericano con una caída del PIB del 7,8% y un endeudamiento de 63.000 millones de dólares, el 62,9% del PIB, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

La pobreza se ha elevado del 25% registrado antes de la crisis a un 32,4% y la pobreza extrema se sitúa en el 14,9%. En el ámbito rural los datos son más alarmantes, estando los niveles de pobreza en un 48%.

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Venta de productos sanitarios en Guayaquil (Ecuador), una de las ciudades más afectadas por la COVID-19 de América Latina

Para entender la magnitud de la crisis económica que vive Ecuador hay que remontarse al año 1999 cuando el PIB se hundió un 6,8%, menos que en 2020, y que desató una crisis social que terminó con la emigración de miles de ecuatorianos. Por entonces, Lasso formaba parte del gabinete del expresidente Jamil Mahuad como ministro de Economía.

Algunos expertos como el profesor investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Hugo Jacomé, señalaron a EFE que la situación actual no solo se debe a la coyuntural crisis sanitaria sino a factores estructurales como la volatilidad de los precios de las materias primas de las que depende enormemente la economía ecuatoriana

A ello hay que sumar el cumplimiento del acuerdo firmado entre el Gobierno saliente y el FMI en 2019 por valor de 10.200 millones de dólares y en 2020 por valor de 6.500 millones de dólares a los que se sumaron 2.000 millones de dólares extra a finales de año.

Desde la candidatura de Arauz veían las condiciones como “draconianas” y temían el impacto social que pudieran tener principalmente aquellas relacionadas con recorte del presupuesto público. Lasso por su parte, anunció en campaña que no desconocería el acuerdo, pero se comprometió a no subir el IVA a pesar de que es uno de los compromisos acordados con el organismo internacional.

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REUTERS/SANTIAGO ARCOS - Colegio electoral durante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en Pujilí, Ecuador 11 de abril de 2021
Unir a una sociedad fracturada

Las acusaciones de fraude del candidato indigenista Yaku Pérez tras el resultado de la primera vuelta de las elecciones presidenciales al quedar a tan solo 0,35 puntos porcentuales de Lasso enturbió el proceso electoral. Aunque finalmente los organismos internacionales que participaron de observadores aseguraron que no existía tal fraude, Pérez pidió el voto nulo en la segunda vuelta electoral insistiendo en esta teoría.

En el lado opuesto, la mencionada llamada a la unidad hecha por Lasso y la llamada telefónica hecha por Andrés Arauz para felicitar la victoria a su rival escasas horas después de conocerse el resultado final, así como el rápido conteo de los votos, han contribuido a apaciguar un país que ha vivido momentos turbulentos estos cuatro últimos años. Rafael Correa, mentor de Arauz, también felicitó al nuevo mandatario en su cuenta de Twitter.

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Arauz en su discurso poselectoral pidió a Lasso que no hubiera persecución, en referencia a la persecución promovida por el Gobierno de Moreno contra candidatos y cargos afines a Correa después de que rompiera lazos con su predecesor en la presidencia. Lasso por su lado respondió asegurando que “eso se ha terminado en Ecuador”.

El gabinete que construya será fundamental para certificar si la unidad pretendida por el presidente electo se materializa. La mencionada debilidad parlamentaria de Lasso quizá abra la puerta a la integración en el gabinete ministerial de personas ajenas a su partido político.

Lenín Moreno abandonará la presidencia con solo un 8% de aprobación y tarea de Lasso será no solo sacar al país suramericano de la crisis sanitaria y económica sino también recuperar la credibilidad institucional.